El presidente chino Xi Jinping y su esposa Peng Liyuan, recibidos en Piongyang por el líder sumpremo de Corea del Norte, Kim Jong-un y su esposa Ri Sol-ju. Yin Bogu. Xinhua.
Asia Corea del Norte, de la ruina al 'boom': Xi Jinping corteja a un Kim Jong-un enriquecido por el acuerdo militar con RusiaEl presidente chino visita Pionyang en un momento dulce para la economía norcoreana gracias a la cooperación con el ejército ruso en Ucrania.
Más información: Kim Jong-un llora a los soldados norcoreanos que han muerto luchando con Putin en Ucrania en un inusual acto público.
Luis Ezcurra de Alburquerque Publicada 9 junio 2026 02:39h Las clavesLas claves Generado con IA
El presidente chino Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan, llegaron este lunes en visita de Estado a Pionyang, la capital de Corea del Norte. Al pie de la escalerilla los esperaban el líder supremo Kim Jong-un y su esposa Ri Sol-ju. Detrás de la guardia de honores, sobre la fachada del Gran Palacio de Estudios del Pueblo, una gran pancarta les da la bienvenida: "Larga vida a la fraternal amistad con la indestructible Corea".
"No importa cómo cambie la situación internacional. El Partido y el Gobierno chino se comprometen firmemente a salvaguardar los intereses compartidos de ambos países", declaró el presidente Xi a su llegada. "Seguiremos preservando un ambiente estratégico favorable", añadió.
La visita se conoce desde hace solo unas pocas semanas y se produce en un momento en el que Pekín quiere recuperar su influencia en la región. Como es lógico, se desconoce el contenido de la agenda, pero se especula con que el líder chino está celoso por el vuelco hacia Rusia de su vecino del sur y quiere recuperar el protagonismo de la relación.
Putin y Kim Jong-un escoltarán a Xi Jinping en un desfile militar en China y refrendan su alianza contra OccidenteXi viaja solo tres o cuatro veces al año y esta es la primera vez que sale de su país desde la Reunión de Líderes Económicos del APEC en octubre pasado. Los analistas otorgan a esta primera cita internacional un valor simbólico: define sus prioridades inmediatas.
A lo largo de este año, el presidente Xi ha mantenido contactos oficiales con 17 jefes de Estado en la capital china. Entre ellos, Keir Starmer, Emmanuel Macron, Pedro Sánchez, Donald Trump y Vladímir Putin. Semejante deferencia con Corea del Norte se interpreta como un trato de favor poco habitual en él.
La justificación oficial para la visita es la conmemoración del 65 aniversario del Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua entre China y Corea del Norte. Se trata del único acuerdo de defensa mutua vigente de China con cualquier otro país.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, declaró a los medios que los dos líderes "intercambiarán puntos de vista sobre las relaciones bilaterales y asuntos de interés común". Aseguró que realizarán grandes "contribuciones a la paz regional e incluso mundial".
El presidente Xi Jinping y el líder supremo Kim Jong-un pasan revista a las tropas en la explanada de la plaza Kim Il-sung. Zhai Jianlan. Xinhua.
Las razones no declaradas pueden ser diversas: para Xi, es clave recuperar la influencia que ostentaba sobre el régimen de Pionyang hasta la pandemia. Para Kim, empieza a ser importante que sus aliados lo traten de igual a igual y no como un socio de segunda a quien hay que proteger y alimentar.
Los dos mandatarios no se han reunido en persona desde hace casi siete años. Kim acudió a Pekín como invitado a los actos de celebración del 80 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en septiembre pasado, pero en la agenda no se incluyó un encuentro oficial con el presidente chino. El último fue en Pionyang, en junio de 2019.
Desde entonces, Corea del Norte ha cambiado mucho, y a mejor: según Trading Economics, portal de información financiera del Banco de Corea del Sur, el PIB norcoreano ha crecido un 3,1 % en 2023, un 3,7 % en 2024 y se estima un 3,35 % en 2025. Se debe, primordialmente, a la fuerte expansión industrial como consecuencia de los acuerdos comerciales con Rusia.
El amigo ruso
La relación entre Corea del Norte y China se remonta a los años de la fundación de ambas naciones. Se consolidó como una alianza fraternal cuando Mao Zedong envió tres millones de voluntarios para combatir junto a Pionyang contra Occidente. Corea del Norte asumió con Pekín una 'deuda de sangre' que ha resistido décadas de tensiones geopolíticas.
Los lazos que unían a ambos pueblos se aflojaron con la pandemia: el líder supremo decidió cerrar el país y aislarse del mundo. Siguieron años críticos: el abandono de Trump de los acuerdos nucleares liquidó cualquier esperanza de reducir las sanciones impuestas por Occidente. Kim se quedó solo.
En el invierno de 2021, las noticias que llegaban a Occidente desde desertores norcoreanos que habían logrado huir a Corea del Sur eran alarmantes. Lee Sang-yong, editor jefe del centro de investigación Daily NK, escribió que se informaba de "muertos por inanición". A pesar del sesgo propagandístico, era innegable que la población estaba sufriendo en sus carnes el aislamiento del régimen y las sanciones impuestas desde el exterior.
Entonces, llegó la guerra: con la invasión rusa de Ucrania, Pionyang vio la oportunidad de salir del atolladero. Corea del Norte no tenía comida ni petróleo, pero si tenía algo que Moscú necesitaba desesperadamente: armamento y munición. Durante años, se había preparado para bombardeos masivos sobre sus vecinos del sur y los almacenes estaban repletos.
Vladímir Putin y Kim Jong-un acompañan al presidente Xi Jinping durante las celebraciones del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Foto de Archivo. Alexander Kazakov. Reuters.
Es verdad que era material anticuado y de baja calidad, pero el sistema seguido por Rusia en el frente del este de Ucrania se parecía más a los combates de trincheras de la Primera Guerra Mundial que a los conflictos modernos. La aportación coreana podría servir.
La cosa no quedó ahí: Kim Yong-un resucitó con habilidad un viejo acuerdo de la época de la Guerra Fría. En junio de 2024, él y Vladímir Putin firmaron el Tratado de Asociación Estratégica, un compromiso de defensa mutua que obliga a las dos naciones a defender a la otra en caso de agresión.
Los primeros resultados no se hicieron esperar: en octubre del mismo año, la Inteligencia ucraniana alertaba de la presencia de tropas norcoreanas en el frente de Kursk. Se estima que Corea envió 11.000 militares, un 20 % de sus fuerzas de élite, a luchar junto a Rusia. Recientemente, el líder supremo inauguró un cementerio donde reposan los restos de unos 2.300 soldados muertos en aquella misión.
Putin correspondió enviando petróleo, alimentos, dinero y expertos en tecnología balística o nuclear. Además, la demanda de ayuda rusa contribuyó a un relanzamiento de la industria coreana. Los pocos visitantes que se atreven a viajar a la capital describen atónitos el cambio que está experimentando.
Panorámica del Pionyang moderno: calle de los científicos de Mirae, a orillas del río Taedong. Korea Central News Agency. Vía Reuters.
Rowan Beard, un operador turístico australiano que busca nuevos destinos para sus clientes, declaró este domingo al Wall Street Journal que "todo ha cambiado". Contó que, en su último viaje, su traductor pidió el taxi a través de una aplicación similar a Uber. "Eso era inconcebible hace solo un año", aseguró.
Beard describe que la vida en Pionyang se parece cada vez más a la de cualquier capital oriental. El tráfico ha crecido tanto que ya hay informes de atascos en los programas de televisión.
Algunas fuentes declaran que en 2025 se construyeron 10.000 viviendas en la capital, no muy lejos de las 17.000 que se edificaron en Madrid y claramente por encima de los 7.465 visados de obra nueva que se concedieron en Barcelona el mismo año.
Los intereses chinos
Durante estos años, Pekín no ha estado al margen de las relaciones comerciales con la República Popular de Corea. Según MarketScreener, "El comercio de China con Corea del Norte repuntó en 2025 hasta niveles previos a la pandemia, con volúmenes anuales que alcanzaron los 2.730 millones de dólares". Esa cifra supone un incremento del 40 % respecto al año anterior.
China es, con diferencia, el mayor socio comercial de Corea del Norte. La cifra de negocios con Rusia era ridícula, por debajo de 35 millones de dólares en 2024, hasta que llegó la guerra de Ucrania. A partir de ese momento, se desatan los intercambios: petróleo, munición, armamento, soldados... En medio de este trueque es casi imposible saber su valor real.
Algunos analistas creen que, solo en armamento y munición, Corea ha suministrado materiales por un valor entre 5.600 y 9.800 millones de dólares. De ser así, las importaciones de petróleo, alimentos y tecnología procedentes de Rusia podrían estimarse en un montante similar, lo que desbancaría a China de la primera posición.
"Corea del Norte ya no es aquel estado patético que no tenía más remedio que aferrarse a un solo patrón", asegura al New York TimesLee Byong-chul, analista del Instituto de Estudios de Extremo Oriente de Seúl. "Ha encontrado un nuevo flanco estratégico en Moscú", añade.
El presidente Xi aspira a convertir a China en una nación tan poderosa como EEUU (o más) y no digiere bien lo de convertirse en segundo plato de nadie. Por otro lado, potenciar el crecimiento de Corea del Norte y sostener un cierto equilibrio entre China y Rusia puede tener sus ventajas: si Kim Jong-un se siente fuerte, quizá abandone sus aspiraciones de ejercer un papel desestabilizador en la región.
Todos quieren hablar con Kim
Trump ha declarado numerosas veces su intención de encontrarse de nuevo con el líder norcoreano, pero este ha rechazado cualquier contacto si la cuestión nuclear forma parte de las conversaciones. Para Kim Jong-un, los mortíferos misiles son la clave de su supervivencia.
El líder supremo, siguiendo la línea heredada de su padre, confía en el desarrollo de su propio programa nuclear como pilar clave de su línea de defensa. Justifica las 50 cabezas nucleares como la garantía de que EEUU nunca intentará invadir el norte a través de sus aliados del sur o del Mar del Japón.
Trump busca algún tipo de acuerdo que desnuclearice la península de Corea. También Xi Jinping prefiere que no haya armas atómicas en la región, porque considera que son un estímulo para armar al aliado estadounidense del sur y no quiere la presencia de ojivas a 300 km de su frontera.
Corea del Norte sufre casi 5.000 bajas en seis meses de combates contra Ucrania en la región rusa de KurskTras la cumbre bilateral que se celebró en Pekín a mediados de mayo, la Casa Blanca emitió un comunicado anunciando una serie de acuerdos con China. La nota decía que los dos líderes habían "confirmado su objetivo común de desnuclearizar Corea del Norte".
La versión de Pekín era más ambigua: "los dos presidentes intercambiaron opiniones sobre importantes cuestiones internacionales y regionales como la situación de Oriente Medio, la crisis de Ucrania y la Península Coreana". Podría ser una confirmación de que China reconoce el estatus nuclear de Pionyang.
También cabe la posibilidad de que el presidente Xi, además de aumentar los negocios con Corea del Norte, lleve un mensaje expreso de Trump. Kim Jong-un, líder de un país con un PIB que es un 1 % del de EEUU, y una población de menos de 27 millones de habitantes, se codea con los tres hombres más poderosos del planeta.