El régimen aumenta las penas capitales un 116%, con un marcado repunte para los acusados de consumir cultura surcoreana
Regala esta noticia Kim Jong-un, líder de Corea del Norte. (EP)Pekín
28/04/2026 a las 16:35h.Corea del Norte aprovechó el aislamiento generalizado de la pandemia para recrudecer la más extrema forma de represión contra sus ciudadanos: matarlos. El régimen incrementó ... de manera significativa las ejecuciones tras el cierre de sus fronteras impuesto a comienzos de 2020. Así lo demuestra un informe publicado este lunes por Transitional Justice Working Group (TJWG) –Grupo de Trabajo sobre Justicia Transicional, en español–, una ONG radicada en Seúl, bajo el título 'Mapping North Korea's executions before and after the covid-19 pandemic'('Cartografiando las ejecuciones en Corea del Norte antes y después de la pandemia de covid-19').
Este hito invirtió la tendencia, pues Corea del Norte venía reduciendo sus ejecuciones ante el escrutinio internacional, en particular tras la investigación de la ONU sobre las violaciones en materia de derechos humanos.
[REPORT RELEASE] TJWG releases its report, “Mapping North Korea’s Executions Before and After the COVID-19 Pandemic.” The report covers the current status of executions and a map of 46 execution sites during Kim Jong-un's rule.
— Transitional Justice Working Group 전환기 정의 워킹그룹 (@TJWGSeoul) April 28, 2026
Full report available at: https://t.co/njFRAdKSSjpic.twitter.com/y5WqjlmWWt
«Las ejecuciones disminuyeron entre 2015 y 2019 en medio de los debates suscitados tras el informe de la Comisión de Investigación de Naciones Unidas y la posible remisión del Gobierno norcoreano, Kim Jong-un incluido, a la Corte Penal Internacional. Sin embargo, repuntaron en 2020 tras el cierre de fronteras por el covid-19», destaca el informe de TJWG. «En los cinco años posteriores, las ejecuciones y las condenas a muerte aumentaron un 116,7% y el número de personas afectadas un 247,7%».
La mayoría (72,8%) de dichas ejecuciones se realizaron en público, y casi todas (96,4%) se llevaron a cabo mediante fusilamientos, con ahorcamientos e «impactos con objetos contundentes» como recursos marginales. El documento identifica asimismo 46 emplazamientos para los ajusticiamientos, cinco de ellos situados a menos de 10 kilómetros de distancia de la sede del Partido de los Trabajadores de Corea.
Cultura letal
Entre los datos, destaca el marcado repunte del castigo con la pena máxima para delitos relacionados con el consumo de contenido surcoreano. Por eso, TJWG determina que «el mayor aumento de ejecuciones se dirigió a reprimir el cambio ideológico». «Mientras que las ejecuciones por homicidio doloso y negligente, que eran las más comunes antes del cierre de fronteras, disminuyeron un 44,4%, los delitos capitales relacionados con la cultura surcoreana, incluidos los k-dramas, el cine y el k-pop, así como las prácticas religiosas y supersticiosas, aumentaron un 250% tras el cierre de fronteras».
Todas estas expresiones artísticas, que fascinan al mundo entero, están proscritas en Corea del Norte, que considera su difusión una amenaza para su ideología. En ese sentido, un vídeo viralizado en 2024 mostraba a dos adolescentes condenados públicamente a 12 años de trabajos forzados por compartir series de televisión.
72,8%
de las ejecuciones
se realizaron en público y en casi todos los casos (96,4%) se llevaron a cabo mediante fusilamientos, con ahorcamientos e «impactos con objetos contundentes» como recursos marginales.
Los hallazgos del informe se basan en los testimonios de 265 desertores norcoreanos, vecinos de 51 ciudades y condados distintos antes de escapar, así como en la colaboración con cinco medios de comunicación que informan sobre el régimen mediante contactos en el interior del país.
«A medida que el régimen prepara una cuarta sucesión hereditaria del poder, existe un alto riesgo de aumento de las ejecuciones para reforzar el control cultural e ideológico y mantener el dominio político», advierte el documento, en referencia al creciente posicionamiento de la hija adolescente de Kim Jong-un, de nombre Kim Ju-ae, como aparente sucesora.
«El uso generalizado y sistemático de la pena capital arbitraria en Corea del Norte, que parecía haberse reducido en cierta medida tras su identificación como crimen contra la humanidad por la Comisión de Investigación de la ONU en 2014, se ha ampliado nuevamente», denuncia el analista jurídico Ethan Hee-seok Shin.
«Los delitos capitales relacionados con la cultura surcoreana, incluidos los k-dramas, el cine y el k-pop, así como las prácticas religiosas y supersticiosas, aumentaron un 250% tras el cierre de fronteras»
Ante esta deriva, el colaborador de TJFW llama a una mayor involucración de la comunidad internacional. «Para disuadir y castigar este crimen contra la humanidad, la comunidad internacional debería considerar la creación de un nuevo mecanismo de rendición de cuentas, una comisión permanente de investigación o una misión de determinación de los hechos que permita exigir responsabilidades conforme al Derecho Penal Internacional, teniendo en cuenta la práctica de los mecanismos de la ONU para Siria, Myanmar, Afganistán, Irán, la RDC y Venezuela».
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