Es la cuarta ocasión que el activista Dong Guangping trata de escapar del régimen para reunirse con su familia en el exilio
Regala esta noticia Añádenos en Google Dong Guangping, en una imagen anterior a su detención. (RR SS) 28/05/2026 a las 14:01h.La historia de Dong Guangping no tiene, por ahora, final feliz. Las autoridades de Corea del Sur han confirmado que el activista chino permanece bajo ... custodia policial después de alcanzar el país a bordo de una lancha inflable motorizada, su cuarto intento de escapar de China para reunirse con su familia en el exilio.
Después de más de treinta horas de navegación, logró cubrir unos 310 kilómetros hasta aguas próximas a Taean, en la costa oeste de Corea del Sur. Para entonces el motor se había estropeado y él estaba «a punto de desmayarse» del agotamiento tras dos días sin dormir.
Sheng habría tratado de disuadirle de que acometiera el plan, el cual «había planeado meticulosamente», por resultar demasiado peligroso. Sin embargo, «acabó haciéndolo de todos modos», contaba. «Dong es muy tenaz, muy valiente».
Los guardacostas surcoreanos, alertados por un barco pesquero, le recogieron en la noche del lunes a 70 kilómetros de tierra firme. El organismo marítimo lo ha confirmado mediante un comunicado oficial que no revela su identidad, aunque los hechos descritos encajan con su periplo. Según el texto, está siendo «investigado por violaciones migratorias» y el caso será transferido a la Fiscalía.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, aseguró «no estar al corriente» de contactos con las autoridades surcoreana o supuestos planes para una eventual deportación. El incidente podría suponer un incómodo lance para el presidente, Lee Jae-myung, que desde su nombramiento ha tratado de mejorar las relaciones con el gigante asiático.
Múltiples tentativas
Con su suerte todavía por decidir, esta evasión quizá suponga la definitiva para Dong. Sus problemas se remontan a 1999, cuando fue expulsado del cuerpo de Policía de la ciudad de Zhengzhou por firmar una petición para conmemorar el 10º aniversario de la matanza de Tiananmen. En 2001 fue encarcelado durante tres años por «incitación a la subversión contra el Estado» y de nuevo en 2014 por participar en un evento en memoria del funesto episodio de 1989, cuando el régimen lanzó al ejército contra su propia población que reclamaba más liberalización política.
A partir de entonces trató de escapar del país hasta en tres ocasiones, todas ellas sin suerte. En 2015 viajó a Bangkok junto a su mujer e hija para presentar una solicitud de asilo. Ellas pudieron desplazarse a Canadá, pero las autoridades tailandesas le mandaron a él de vuelta a China pese a ostentar la condición de refugiado y ante las protestas de Naciones Unidas.
Dong fue encarcelado por «incitación a la subversión» y «cruce ilegal de fronteras». En 2019 lo intentó de nuevo, esta vez nadando desde la ciudad de Shishi, en la provincia de Fujian, hasta el archipiélago taiwanés de Kinmen, pero fue interceptado por unos pescadores chinos que le entregaron a la Policía.
En 2020 cruzó de manera ilegal hasta Vietnam y durante dos años vivió en la clandestinidad, hasta que fue apresado por las fuerzas de seguridad y de nuevo enviado a China, donde pasó otros once meses en la cárcel hasta su puesta en libertad en octubre de 2023.
Tras este tercer intento fallido su familia realizó un llamamiento público desde Canadá, incluyendo el envío de cartas con peticiones de clemencia a las embajadas china y vietnamita en Ottawa, atribuyendo sus reiteradas huidas al «fuerte deseo de reunirse con su familia», en palabras de su hija, Katherine Dong.
«Una vez más, ese sueño de libertad le ha sido arrebatado», se lamentaba entonces ella. «Sé que en China afrontará más persecución, maltrato e injusticias». En esta ocasión, sin embargo, su familia no ha hecho comentarios.
Sí lo ha hecho, en cambio, la ONG Human Rights in China, que mediante un comunicado ha instado a Corea del Sur a «respetar los principios humanitarios y sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos» para evitar la entrega de Dong a China, donde «se enfrenta a un grave riesgo de persecución y tortura». Las autoridades surcoreanas deberían tramitar su asilo político y facilitar su traslado seguro a Canadá, para reencontrarse con su mujer e hija.
«Durante más de una década, nunca ha dejado de luchar por la libertad y por reunirse con su familia», proseguía el texto. «Que un hombre de casi setenta años se haya visto empujado a cruzar mar abierto en una pequeña embarcación hinchable constituye en sí mismo una devastadora acusación contra la situación de los derechos humanos en China».
Dong no es el primer disidente chino que cruza el mar para buscar refugio en Corea del Sur. En 2023, el activista Kwon Pyong cubrió una ruta similar a bordo de una moto de agua aparejada con cinco bidones de 25 litros de gasolina. Este joven de 30 años había sido encarcelado por hacer publicaciones en redes sociales en las que se burlaba del líder chino, Xi Jinping. En aquella ocasión, Corea del Sur no le concedió asilo político, pero en lugar de deportarlo a China lo envió a Estados Unidos, pues contaba con un visado de turista válido.
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