Benjamín Labatut. Foto: Victoria Iglesias
LetrasLibro de la semana Crítica de 'La Antártica empieza aquí': Labatut nos deja a la intemperie en un viaje al fin del mundoAnagrama recupera la primera obra del escritor en edición revisada. Seis relatos que reflejan las obsesiones de su futura producción literaria.
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Ascensión Rivas Publicada 30 marzo 2026 01:34hNo siempre resulta fácil conocer los motivos por los que se reedita un libro años después de su primera publicación. ¿Se trata de una estrategia de marketing con la que se busca llamar la atención porque el autor tiene otra obra en perspectiva? ¿Quizá el trabajo es tan bueno que, a juicio de la editorial, es necesario recuperarlo después de haberse convertido en inencontrable? ¿O, tal vez, no hay textos originales por los que merezca la pena apostar?
La Antártica empieza aquí
Benjamín Labatut
Anagrama, 2026
165 páginas. 18,90 €
Estas son las preguntas que surgen ante la presencia en las mesas de novedades de las librerías de la primera obra de Benjamín Labatut (Rotterdam, Países Bajos, 1980), a pesar de que vio la luz por primera vez en el ya lejano 2010.
Su título es La Antártica empieza aquí. Según se declara en la faja promocional, nos encontramos ante una nueva edición revisada de aquel debut. La diferencia más evidente entre las dos versiones es que la primera contaba con siete relatos mientras en esta se ha prescindido de uno de ellos. El libro, vaya por delante, merece la pena, aunque solo sea por conocer la prehistoria de un escritor acreditado al que algunos consideran de culto.
Su obra está avalada por premios (el Caza de Letras, el Hemingway, el Malaparte, el Municipal de Literatura de Santiago o el Galileo, entre otros), traducciones (solo Un verdor terrible –2020– se ha vertido a treinta y cinco idiomas) y reseñas (tanto La piedra de la locura, 2021, –una reflexión sobre el caos y la falta de sensatez–, como MANIAC, 2023 –una novela sobre el universo digital que se acerca mucho al ensayo–, obtuvieron comentarios elogiosos).
Labatut, de raíces chilenas y que vivió en los Países Bajos durante su infancia y adolescencia, tiene un claro aire cosmopolita. Su apellido es la prueba de que cuenta con ascendencia francesa –uno de sus tatarabuelos era un francés que se asentó en Chile– y, según parece, escribe sus libros en inglés.
'Las sombras del escriba', de Jaume Pont: la "confianza ciega en la insatisfacción" como motor de la palabraAdemás, conoce diferentes países y culturas –también distintas literaturas–, aunque lo más relevante es que su escritura goza de una naturaleza universal que la aparta del provincialismo propio de algunos escritores que viven en el sur del continente americano.
En su obra abundan los mundos oscuros donde el hombre se mueve desde una fragilidad palmaria, y a menudo está plagada de situaciones singulares, en general vinculadas con el conocimiento científico. Aunque hablan de circunstancias presentes, sus narradores parecen vivir en el pasado y se expresan con estructuras de otra época. Si se atiende al contenido, sus producciones recogen historias en las que se entrelazan temas como la locura, el misterio, la escritura, el poder, el progreso, el sexo o la eternidad.
Pedro J. desafía a Daniel Ramírez: "La novela solo es un peldaño, no te puedes conformar con la ficción"La Antártica empieza aquí contiene seis relatos, aunque el primero, que da título a todo el conjunto, bien podría considerarse una novela corta por su extensión y su alcance. En ellos se perciben ciertos ecos que recuerdan a Jorge Luis Borges y a Roberto Bolaño, a Samir Nazal –fue el mentor de Labatut al principio de su carrera y a él está dedicado el libro– o a William Burroughs.
Hablan de soldados que se proponen explorar un lugar impenetrable, "un vacío blanco y extraterrestre" en el confín del mundo –"La Antártica empieza aquí"–; de jóvenes aquejados de una enfermedad de la piel que los obliga a confinarse en una institución donde suceden cosas extrañas –"La cura de Ana"–; de un antiguo futbolista que, tras dejar el deporte, se dedica a la prostitución –"Países Bajos"–; de parejas que se unen y se separan, que tienen problemas, trabajos precarios, que se cruzan y que buscan relaciones feroces –"Club de campo"–; de escritores primerizos que, sin conocerse, escriben la misma historia –"Deseo"–; o de un antiguo músico de jazz que, un buen día, decide convertirse en "tumbado", lo que significa que se tiende en la cama y se abandona a la inacción –"Alfredo en cama"–; historias, todas ellas, que reflejan las obsesiones del escritor y que suponen el germen de su obra futura.
Labatut busca sorprender y asombrar al lector, sacarlo del letargo donde lo postran los libros fáciles
De ahí que estos cuentos tengan mucho de exploración y de sondeo, tanto desde el punto de vista del contenido como desde una perspectiva formal, y que reflejen situaciones en las que la realidad parece quebrarse o descomponerse para dejar al individuo a la intemperie, en un no lugar desconocido y ajeno, a menudo obscuro y misterioso.
Ante esta circunstancia, la intención del autor no consiste en buscar explicaciones, sino en sorprender y asombrar al lector, en sacarlo del letargo donde lo postran los libros fáciles que no plantean problemas.
En La Antártica empieza aquí aparece con cierta frecuencia el tema del doble (en "Club de Campo", "Países Bajos" o "Deseo") y algunas historias aluden de pasada a situaciones traumáticas vividas en la infancia –relativas a los padres– que marcan la personalidad de los protagonistas. Entre ellas, aparecen referencias a madres que soportan crisis psiquiátricas o que se suicidan; a progenitores alcohólicos que huyen o a hermanos con los que se comparte el dolor en silencio.
De nazis a mercenarios, espías o traficantes de armas: así se reinventaron los criminales del Tercer ReichEn el volumen, además, abundan los protagonistas marginales (o se destaca su lado marginal) como travestis, poetas de pasado nazi, periodistas descontentos con su profesión, jóvenes pobres, becarios de cuerpo monstruoso, músicos de jazz, hombres violentos, personas poseídas por fuerzas demoniacas, soldados que lo dejan todo para iniciar una expedición temeraria, enfermos o individuos que buscan un sexo truculento.
En algunos relatos de La Antártica empieza aquíel escritor mezcla la realidad y la ficción. Así, algunos personajes que realmente existen o existieron, como el poeta Samir Nazal o el músico Bebo Valdés, se relacionan con otros inventados. El mismo autor se incluye como figura apenas entrevista en la primera historia, y, en el titulado "Deseo", el narrador incluye una reflexión sobre el estilo de uno de los escritores ("era seco y directo; el tono, descriptivo y documental") que coincide plenamente con el de Benjamín Labatut.