Hijo de un destacado dirigente del Ku Klux Klan, su padre lo preparó como al «príncipe heredero» del supremacismo blanco estadounidense. Todo empezó a cambiar para Adrianne cuando llegó a la universidad, pero aún no sabía cuán lejos le iba a llevar ese cambio y todo lo que iba a perder en el camino. Ella misma nos lo cuenta.