Desde el año 2000, las matrículas españolas siguen un sistema europeo que prescinde de algunas letras. Pero este sistema también tiene 'fecha de caducidad'.
- CARLOS ESPINOSA
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España utiliza desde el año 2000 el sistema de matrículas europeo, ese formato compuesto por cuatro cifras y tres letras que sustituyó al antiguo sistema provincial. El objetivo por el que se adoptó fue el de eliminar referencias geográficas, pero también el de ampliar las posibilidades de un sistema a cuyo fin ya se aproximaban Madrid y Barcelona. Una de las novedades que introdujo, y en la que muchos conductores quizá no hayan reparado más de dos décadas después, está en que no incluye vocales.
Palabras malsonantes
La clave de esta decisión tiene que ver con lo que podría ocurrir si esas vocales estuvieran presentes. La combinación de tres letras con vocales abre la puerta a formar palabras reconocibles en español, muchas de ellas malsonantes o inapropiadas. Bastaría pensar en secuencias como PIS, ANO, SEX, FEO, FEA, MEO, MEA... las cuales podrían generar polémica.
Esta polémica podría llegar a hacer que algunos compradores calculasen cuáles podrían ser las próximas combinaciones de letras y retrasaran la compra o negociaran con los concesionarios el momento de matriculación para evitarlas. Y, en caso de coches con esas letras, podría devaluar su posterior precio de reventa. Al prescindir de las vocales se elimina la posibilidad de formar palabras completas. Las matrículas pasan a ser combinaciones neutras de consonantes, lo que evita interpretaciones y situaciones incómodas tanto para conductores como para terceros.
La matrícula actual se implantó en el año 2000.DGT.Pero también hay más excepciones: el Reglamento General de Vehículos establece de forma expresa que “las placas de matrícula ordinarias estarán formadas por cuatro cifras y tres letras, excluyendo las cinco vocales y las letras Ñ y Q”. La Ñ se descarta por su uso específico en español y por posibles problemas de reconocimiento internacional. Y la Q se elimina por su similitud visual con la O, lo que podría dificultar la lectura rápida de una matrícula en carretera o en sistemas automáticos.
Porque, en efecto, cuando se tomó la decisión de estas excepciones también se pensó en que matrículas deben ser leídas por cámaras, radares y sistemas de control de tráfico, y evitar letras que se parezcan entre sí, o que puedan confundirse en determinadas tipografías, mejora la precisión en la identificación de vehículos.
80 millones de combinaciones
Pese a no usar todas las letras del alfabeto, el formato de matrícula europeo ofrece muchas combinaciones. En total, unos 80 millones. Son una barbaridad, aunque en realidad son menos que los casi 260 millones de combinaciones que se calcula que ofrecía el sistema provincial. Claro que el problema de este último, como hemos mencionado, radica en que Madrid y Barcelona se acercaban a su fin. El sistema actual tampoco va a durar toda la vida; se estima que podríamos agotarlo, y por tanto necesitar un nuevo tipo de matrícula, en torno al año 2055.
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