Analizamos la relación entre escaños y electores en cada circunscripción, la desproporción entre asientos y votos y el desperdicio de sufragios en la última elección de cada comunidad autónoma
Carlos Muñoz Díaz, Almudena Santos y Sara I. Belled
Viernes, 20 de marzo 2026, 00:17
CompartirLa utilidad de acudir a votar o no por la influencia de cada papeleta es un asunto complejo, pero más teniendo en cuenta que, en cada comunidad y dentro de ella, cada escaño autonómico equivale a un número distinto de electores. El tamaño de las circunscripciones, la barrera electoral, el número de representantes en el Parlamento regional…
Son muchos los factores que influyen a la hora de determinar que en Soria, por ejemplo, un procurador representa a 15.314 electores, mientras que en León, por el contrario, la cifra asciende a los 32.637. También sirven para explicar por qué en la isla de El Hierro, en las últimas elecciones autonómicas, un diputado representó a 3.730 posibles votantes, mientras que en Tenerife el dato se multiplicó por 13, hasta los 50.682. Algo similar a lo que ocurre en el País Vasco, donde la diferencia entre Álava y Bizkaia se multiplica por cuatro (ver 'Metodología').
Pero la desigualdad no es solo cosa de circunscripciones. Si se analizan las comunidades en su conjunto, puede apreciarse que existen enormes diferencias entre unos territorios y otros. En La Rioja, por ejemplo, un diputado autonómico equivale, según los últimos comicios, a 7.634 electores.
En Andalucía, sin embargo, la cifra se situó en los 60.935, es decir, casi nueve veces más, según el análisis de los resultados electorales de la Junta Electoral Central (JEC) de la última elección autonómica de cada región. «Seguramente esta desigualdad responde a dinámicas propias de cada región, a espacios, a disponibilidad presupuestaria... Existe una disparidad muy importante entre los 17 sistemas autonómicos», constata Cristóbal Torres, expresidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Aunque las leyes electorales que se aplican en cada comunidad son similares –en lo que se refiere a que los partidos confluyen en listas cerradas, son sistemas proporcionales y existen barreras legales para que las formaciones consigan representación–, el reparto de escaños varía. La diferencia del precio de un escaño entre autonomías radica, principalmente, en el tamaño de cada Parlamento en relación a la población. En el caso de las circunscripciones, se debe al funcionamiento de cada sistema electoral.
Artículo 152.1«1. En los Estatutos aprobados por el procedimiento a que se refiere el artículo anterior, la organización institucional autonómica se basará en una Asamblea Legislativa, elegida por sufragio universal, con arreglo a un sistema de representación proporcional que asegure, además, la representación de las diversas zonas del territorio;...»La inclusión del artículo 152.1 en la Constitución en 1978 tuvo como objetivo el conseguir un sistema proporcional que permitiese «la representación de las diversas zonas del territorio»; es decir, que las regiones más pequeñas no quedasen silenciadas. Para cumplir con este mandato, cada comunidad optó por establecer diferentes criterios que garantizasen su cumplimiento.
Bizkaia 1.172.830 habitantes
Gipuzkoa 735.235
Álava 344.665
En el País Vasco, cada territorio tiene 25 diputados
(reparto fijo)
Circunscripción
única
En el Castilla y León, cada provincia tiene un mínimo de 3 procuradores
(reparto mixto)
Valladolid 533.705 habitantes
15 dip.
León 449.185
13
Burgos 366.562
11
Salamanca 330.200
Zamora 165.444
7
Ávila 162.092
7
Segovia 160.277
7
Palencia 160.053
7
Soria 90.907
5
Y el resto se reparten por población
Bizkaia 1.172.830 habitantes
25 diputados
Gipuzkoa 735.235 habitantes
25
Álava 344.665 habitantes
25
En el País Vasco, cada territorio tiene 25 diputados
(reparto fijo)
Circunscripción
única
En el Castilla y León, cada provincia tiene un mínimo de 3 procuradores
(reparto mixto)
Valladolid 533.705 habitantes
15 dip.
León 449.185 habitantes
13
Burgos 366.562 habitantes
11
Salamanca 330.200 habitantes
10
Zamora 165.444 habitantes
7
Ávila 162.092 habitantes
7
Y el resto se reparten por población
Segovia 160.277 habitantes
7
Palencia 160.053 habitantes
7
Soria 90.907 habitantes
5
Bizkaia
1.172.830 hab.
25 diputados
Gipuzkoa
735.235
25
Álava
344.665
25
En el País Vasco, cada territorio tiene 25 diputados
(reparto fijo)
Circunscripción
única
En el Castilla y León, cada provincia tiene un mínimo de 3 procuradores
(reparto mixto)
Valladolid
533.705 hab.
15 diputados
León
449.185
13
Burgos
366.562
11
Salamanca
330.200
10
Zamora
165.444
7
Ávila
162.092
Y el resto se reparten por población
7
Segovia
160.277
7
Palencia
160.053.
7
Soria
90.907
5
Bizkaia
1.172.830 hab.
25 diputados
Gipuzkoa
735.235
25
Álava
344.665
25
En el País Vasco, cada territorio tiene 25 diputados
(reparto fijo)
Circunscripción
única
En el Castilla y León, cada provincia tiene un mínimo de 3 procuradores
(reparto mixto)
Valladolid
533.705 hab.
15 diputados
León
449.185
13
Burgos
366.562
11
Salamanca
330.200
10
Zamora
165.444
7
Ávila
162.092
Y el resto se reparten por población
7
Segovia
160.277
7
Palencia
160.053.
7
Soria
90.907
5
Torres indica, en el caso vasco, que esto se debe a que «es una manera de integrar a la provincia más castellana (Álava) en el sistema nacionalista vasco». Una situación que también se da en Cataluña, lo que explica que Ciudadanos, en las elecciones tras el procés, no entrase en el Parlament: se le otorga mayor peso a las zonas rurales, donde gana el nacionalismo, que a las grandes ciudades.
«Si se aplica el principio de un hombre, un voto,
los diputados irían todos a las circunscripciones más pobladas y todo el mundo ignoraría a los territorios con menos población»
Pablo Simón
Politólogo
«Si se aplica el principio de un hombre, un voto,
los diputados irían todos a las circunscripciones más pobladas y todo el mundo ignoraría a los territorios con menos población»
Pablo Simón
Politólogo
«Si se aplica el principio de un hombre, un voto, los diputados irían todos a las circunscripciones más pobladas y todo el mundo ignoraría a los territorios con menos población»
Pablo Simón
Politólogo
«Si se aplica el principio de un hombre, un voto, los diputados irían todos a las circunscripciones más pobladas y todo el mundo ignoraría a los territorios con menos población»
Pablo Simón
Politólogo
Este fenómeno se define técnicamente como prorrateo, que mide la equivalencia entre la proporción de escaños y la población con derecho a voto. Según explica el politólogo Pablo Simón, este desequilibrio es deliberado, ya que «si se aplica el principio de un hombre, un voto, los diputados irían todos a las circunscripciones más pobladas y todo el mundo ignoraría a los territorios con menos población». De este modo, el sistema garantiza que lo que diga un soriano o un conquense tenga un peso mínimo en la cámara.
Pero al cumplir con este artículo de la Constitución, se ha producido un inconveniente en las regiones con múltiples circunscripciones, puesto que los lugares con menor población tienden a estar sobrerrepresentados frente a los más poblados. Esto supone que se produzcan distorsiones territoriales.
Un ejemplo de esta afirmación es Castilla y León, donde las provincias con más electores -y más pobladas- como Valladolid o León tienen una menor proporción de escaños en las Cortes regionales que otras como Palencia o Soria.
Así, mientras que en los distritos grandes el sistema traduce fielmente los votos en representación, en los pequeños funciona como un embudo. Esto significa que, al haber pocos escaños en juego, es muy difícil para los partidos minoritarios entrar.
El tamaño (de las circunscripciones) importa
Al hablar de los problemas del sistema, normalmente el primer concepto que se critica es el método D'Hondt utilizado para la asignación de asientos parlamentarios. Sin embargo, la disparidad entre escaños y votos «es más imputable al pequeño tamaño de los distritos que a la propia fórmula matemática», explica Joan Oliver Araujo en su libro 'Los sistemas electorales autonómicos' (2011). «Es el elemento más determinante de la proporcionalidad», asegura.
Simón coincide en que la desproporción no es culpa exclusiva de la matemática. «Cuantos más diputados haya en una circunscripción, más proporcional es el resultado», señala. De hecho, establece un umbral de eficiencia, puesto que, según expone, «a partir ya de más de 10 diputados, el sistema es bastante proporcional, más allá de la fórmula matemática que se aplique».
El Índice de Gallagher permite calcular la desproporcionalidad de un sistema comparando el porcentaje de votos que recibe cada partido con el porcentaje de escaños que finalmente obtiene
El Índice de Gallagher permite calcular la desproporcionalidad de un sistema comparando el porcentaje de votos que recibe cada partido con el porcentaje de escaños que finalmente obtiene
El Índice de Gallagher permite calcular la desproporcionalidad de un sistema comparando el porcentaje de votos que recibe cada partido con el porcentaje de escaños que finalmente obtiene
El Índice de Gallagher permite calcular la desproporcionalidad de un sistema comparando el porcentaje de votos que recibe cada partido con el porcentaje de escaños que finalmente obtiene
Para medir esta distorsión, la ciencia política recurre al Índice de Gallagher, una herramienta que permite calcular la desproporcionalidad de un sistema comparando el porcentaje de votos que recibe cada partido con el porcentaje de escaños que finalmente obtiene. Cuanto más cerca de cero esté el índice, más fiel es el reflejo del Parlamento respecto a las urnas. Por el contrario, cuanto más alto sea, más se evidencia el castigo a las minorías y el premio a los grandes partidos.
Exceptuando el caso de Formentera –donde el reparto de un único escaño condena a la irrelevancia a cualquier voto que no vaya al ganador–, los distritos que adjudican menos de ocho asientos autonómicos presentan niveles altos en el citado índice.
Tanto la Región de Murcia, en 2015, como Canarias, en 2022, optaron por reformar su ley electoral. Aunque establecieron modelos opuestos -Murcia redujo las circunscripciones de cinco a una y Canarias estableció una doble papeleta insular y autonómica-, ambas comunidades tenían el mismo objetivo: corregir las deficiencias de sus legislaciones tradicionales.
La suma de los dos cambios realizados en la Región de Murcia ha servido para reducir la desproporcionalidad de su sistema. Por el contrario, en Canarias sigue existiendo una distorsión entre territorios, a pesar de que han logrado mitigarla ligeramente. Una situación que confirman los investigadores Carmen Ortega y José Manuel Trujillo en 'Los sistemas electorales autonómicos: un análisis de sus efectos' (2020).
Castilla-La Mancha también encaró en 2014 una reforma electoral. En este caso, consistió en la reducción del tamaño de su Asamblea, pasando de 47 a 33 escaños. En las elecciones autonómicas de 2015 y 2019 aumentó la desproporcionalidad hasta los 10-12 puntos (muy alta), como observaron Ortega y Trujillo. Y a pesar de que los resultados de los comicios de 2023 muestran que el índice se redujo hasta los 6 puntos, casi la mitad, el principal factor fue la concentración de votos en solo tres partidos: PSOE, PP y Vox.
La barrera electoral real es un «mecanismo de defensa de los partidos más grandes para evitar la proliferación de los más pequeños»
Cristóbal Torres
Expresidente del CIS
La barrera electoral real es un «mecanismo de defensa de los partidos más grandes para evitar la proliferación de los más pequeños»
Cristóbal Torres
Expresidente del CIS
La barrera electoral real es un «mecanismo de defensa de los partidos más grandes para evitar la proliferación de los más pequeños»
Cristóbal Torres
Expresidente del CIS
La barrera electoral real es un «mecanismo de defensa de los partidos más grandes para evitar la proliferación de los más pequeños»
Cristóbal Torres
Expresidente del CIS
Este hecho impidió a Vox alcanzar el escaño en la provincia de Cuenca, pese a aglutinar el 10,46% de votos en la provincia. La formación de Santiago Abascal sufrió en sus carnes otro de los principales problemas del sistema electoral -especialmente significativo en las circunscripciones medianas y pequeñas-: la barrera electoral real. El expresidente del CIS explica este fenómeno como fruto de un «mecanismo de defensa de los partidos más grandes para evitar la proliferación de los más pequeños».
Barreras reales y desperdicio de votos
Las autonomías utilizan un umbral legal para que las formaciones puedan acceder al reparto de escaños. A excepción de Canarias, Extremadura y la Comunidad Valenciana, todas las comunidades marcan su barrera en el 3 o el 5% de los votos válidos en cada circunscripción. Una medida que tiene como objetivo evitar una excesiva fragmentación parlamentaria y, así, facilitar la gobernabilidad. No obstante, en la mayor parte de los casos analizados, se han convertido en un instrumento vacío, ya que el precio de entrada -es decir, el coste de ganar el último escaño- es mayor que el umbral marcado por ley.
En las últimas elecciones autonómicas, en dos de cada tres distritos (40 de 61) el umbral 'real' –el porcentaje con que un partido obtuvo el último escaño– se situó por encima del legal. Más allá de los casos insulares, destacan los de Soria, Cuenca y Guadalajara, donde el umbral se ubicó en realidad por encima del 15%.
Simón expone que lo que realmente importa es «el porcentaje real de votos que se necesitan para conseguir el último escaño». En distritos pequeños, este umbral es tan alto que anula la barrera legal. Esto empuja al ciudadano al voto estratégico o a abstenerse. «La gente anticipa que su voto se pueda quedar sin representación y por eso hay quien vota al que menos le disgusta para asegurar que no salga el que todavía le gusta menos», señala. Es decir, una barrera legal alta o una barrera 'real' muy superior a la legal puede derivar en un efecto desincentivador para el votante, puesto que percibe que su voto solo es válido si elige a uno de los partidos mayoritarios. Si no, es un voto desperdiciado, un voto inútil.
Y aquí el tamaño también importa…
Cuanto menor sea el tamaño de la circunscripción, más probable es que el umbral real sea superior al legal…
… y que se desperdicie un mayor número de votos.
AUX STEP FOR JS
Entre la isla canaria de El Hierro y la provincia de Barcelona no solo hay unos 2.500 kilómetros de distancia geográfica en línea recta, también hay una gran distancia electoral. En la primera, que reparte tres escaños autonómicos, el umbral de acceso a los mismos se situó en el 20,2% de votos y se desperdició un 25,3% de los votos válidos emitidos. En la provincia catalana –85 escaños–, el umbral real se situó por debajo del legal (1,05% frente al 3%) y se desperdició un 6,3% de las papeletas.
No hay un sistema electoral perfecto
Para corregir estas distorsiones no es estrictamente necesario aumentar el número de políticos. La normativa permite redibujar los mapas. Simón afirma que «la ley electoral autonómica permite fusionar provincias o colocar circunscripciones distintas sin ningún tipo de problema». Sin embargo, el politólogo concluye que si el objetivo es la igualdad absoluta y la máxima proporcionalidad, existe un camino directo. Consistiría en «hacer una circunscripción».
No obstante, Torres señala que es difícil modificar las reglas del juego. «Cualquier cambio, aunque busque que sea más equitativo, siempre se va a leer en clave electoral, es decir, a quién beneficia». O lo que lo mismo, las reformas están estancadas por la falta de consenso político y el miedo a la ventaja partidista. De hecho, considera que este tipo de propuestas derivarían en «acusaciones muy graves de quebranto del principio de democracia».
Metodología
Para este artículo se ha utilizado, de forma principal, la relación entre escaños y electores para comparar el diseño del sistema electoral y la proporcionalidad real del Parlamento entre autonomías (y dentro de las mismas). Es decir, comparar cuánto vale el voto de un ciudadano con capacidad de decidir frente al de otro de una circunscripción o comunidad distinta (otra cosa es que decida hacerlo).
La Junta Electoral Central (JEC) dispone, para cada autonomía, enlaces con los resultados definitivos de todas las elecciones celebradas. Para este artículo, hemos utilizado los datos de la última elección de cada comunidad autónoma, excepto en Castilla y León, para la que hemos utilizado los datos provisionales -al 99% escrutado- que se ofrecen en la página oficial del escrutinio.
En el caso de Canarias, al tener dos papeletas -una insular y otra autonómica-, hemos optado por incluir en los gráficos solo la circunscripción insular (por separado y haciendo media ponderada), puesto que el voto autonómico es un refuerzo a la representatividad de cada isla. No obstante, a la hora de comparar entre comunidades sí hemos tenido en cuenta el refuerzo y visualizamos la relación de los 70 escaños en su Parlamento con el número total de electores en 2023 (1.788.706).
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