Jueves, 17 de septiembre de 2026 Jue 17/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

«Cuando empecé, el aprobado estaba muy barato»

«Cuando empecé, el aprobado estaba muy barato»
Artículo Completo 926 palabras
A sus 69 años, ya es un clásico. Dos Goya, 65 películas, 25 series y una vida dedicada a jugar ante una cámara hacen de él pieza imprescindible de nuestro cine. Se mete ahora en la piel de un émulo de Sherlock Holmes en la serie 'El problema final'.

José Coronado

«Cuando empecé, el aprobado estaba muy barato»

A sus 69 años, ya es un clásico. Dos Goya, 65 películas, 25 series y una vida dedicada a jugar ante una cámara hacen de él pieza imprescindible de nuestro cine. Se mete ahora en la piel de un émulo de Sherlock Holmes en la serie 'El problema final'.

Regala esta noticia Añádenos en Google

Isabel Navarro | Fotos: Carlos Luján

17/09/2026 a las 14:38h.

A José Coronado no dejan de sentarle bien los años. Hace mucho que se quitó de encima el sambenito de galán. Ahora, a los 69, ... asegura que no se mira en el espejo ni por casualidad, pero allá donde vaya, lo quiera o no, jamás deja de ser mirado. Al entrar al edificio de Vocento, la recepcionista, nerviosa, le pide una foto y le dice que en su casa «es un dios». Él le responde con amabilidad y posa para el selfie.

José Coronado. No, yo nunca he tenido apego al pasado, pero mi personaje en la serie, Ormond Basil, es la nostalgia personificada. Un viejo actor que camina solo en la vida, que nunca fue brillante y al que solo se lo recuerda por hacer de Sherlock Holmes en películas de serie B. Un tipo que sigue anclado ahí, cuando creía que podía llegar a ser mucho más, pero que sigue enamorado de su profesión.

XL. Uno de esos fracasados gloriosos que abundan en la literatura de Pérez-Reverte.

J.C. Me encanta la literatura de Arturo. Locuté el audiolibro de La reina del Sur, y para preparar El problema final nos invitó a su casa, donde un amigo suyo que había sido diplomático nos enseñó cómo sentarnos, cómo colocarnos el sombrero, cómo poner la servilleta... Arturo es un animal intelectual que te embauca con la palabra, hables de lo que hables.

«De joven, más de una vez me tocaron el timbre a las cuatro de la mañana para montar una timba de póker. Era muy bueno, pero con los años he cambiado las cartas por el ajedrez. Ahora me gusta jugar con mi pareja»

XL. ¿Es cierto que le da vergüenza verse en sus primeros trabajos?

J.C. Es que no era bueno. Me da muchísimo pudor verme en Brigada Central con Imanol Arias, muy maquillado (porque entonces no sabía que podía decir que no) y tan tenso… En aquellas películas del principio –El tesoro, Berlín Blues, Jarrapellejos– estaba encorsetado. No lo disfrutaba, no tenía verdad… Que es de lo que al final va este juego.

XL. Y a usted le encanta jugar.

J.C. Sí, yo soy un jugón. A mí me despiertas a las cuatro de la mañana para jugar al póker y no me lo pienso.

XL. Pero ¿eso es literal? ¿Le ha ocurrido alguna vez?

J.C. Sí, sí. Es literal. Son el tipo de cosas que me pasaban de los 20 a los 30, en la época de antes de ser actor. Era la época de la Movida, tenía negocios de copas, tenía una agencia de modelos, tenía una vida muy noctámbula, y más de una vez me despertaron para montar una timba en casa sin avisar.

XL. Dígame, ¿qué hace falta para ser un buen jugador de póker?

J.C. Ser un gran actor [risas]. Cuanto menos enseñes, mejor. Faroles, los justos, y luego también, como en la vida, el azar también desempeña su papel.

XL. ¿Era mejor en el mus o en el póker?

J.C. Era muy bueno en los dos, pero con la edad me he pasado al ajedrez.

XL. ¿Y con quién juega?

J.C. Sobre todo con mi pareja [Irene López Juárez, actriz a la que conoció rodando Entrevías]. Es una gran jugadora.

XL. En esa época estudió, o estuvo matriculado, dos años en Medicina y cuatro en Derecho. ¿Qué pensaba su padre, José María Coronado Valcárcel, decano del Colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones y subdirector general de ITT, entre otros cargos, de su carrera de actor?

J.C. Mi padre lo que quería era verme feliz y en movimiento. Y en ese movimiento he estado siempre, en gran parte gracias a todo lo que él me transmitió. Era un apasionado del conocimiento. Cuando yo empecé a estudiar Medicina, él también comenzó a estudiar Medicina. Cuando me pasé a Derecho, se empapó de leyes. Luego tuve una agencia de modelos y se interesó en el mundo de la moda. Así que, cuando me metí en el cine, por supuesto se convirtió en cinéfilo. Pero siempre con conocimiento de causa, ¿eh?

XL. Lo que son los prejuicios, me imaginaba que el ingeniero Coronado hubiera preferido que su único hijo varón fuese notario o ingeniero de Caminos…

J.C. Y tal vez es lo que quería, pero como persona inteligente (y mi padre lo era mucho) lo que más le importaba es que yo fuese feliz. Así que se lo comió y se adaptó.

XL. Debió de ser toda una personalidad.

J.C. A mí me marcó sobre todo su mensaje acerca de la importancia de cultivarse. Gracias a él también aprendí francés, porque cuando le nombraron consejero delegado de ITT se llevó a toda la familia a Bruselas y vivimos allí cinco años.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir