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Política

Cuando la cabeza de Juanma Moreno estuvo sobre la mesa de Génova: "Yo no puedo hacerle eso a mi amigo"

Cuando la cabeza de Juanma Moreno estuvo sobre la mesa de Génova: "Yo no puedo hacerle eso a mi amigo"
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El "califa" enfila la campaña andaluza como principal activo electoral de su partido y "en modo Felipe". Los 'populares' confían a ciegas en él, pero no siempre fue así Leer

El califato de Juanma Moreno está en liza. El presidente andaluz es el principal activo electoral del PP y ejerce de pilar de carga de la facción moderada del centroderecha. Si reedita la mayoría absoluta, empujará a Feijóo un pasito más hacia La Moncloa y afianzará la hegemonía del PP frente a Vox en plena deriva de Abascal hacia esencialismos lepenistas de pedernal. Si no lo logra y tiene que depender de los «líos» de Vox, como él los llama, le dará a Sánchez otra bala para su plan de reeditar en 2027 la aritmética plurinacional. Y se verá abocado a negociar con Gavira exigencias como la «prioridad nacional».

Por eso estas elecciones sí que son un plebiscito: Moreno contra todos y todos contra Moreno.

Todo en el PP gira ahora, para bien, en torno al «califa» de Feijóo. Moreno, después de acusar un notable desgaste con escándalo de los cribados, vive ahora un momento demoscópico dulce: Sigma Dos pronostica que logrará la mayoría, con seis décimas más que en 2022. «Está en modo Felipe González», reconoce un destacado dirigente del PP. «Está sabiendo seducir y les ha tomado muy bien el pulso a los andaluces». En esto último «se ha fijado claramente en Chaves», en el sentido táctico, apuntan las fuentes populares. El viento sopla a su favor.

Pero esto no fue siempre así. Según ha confirmado EL MUNDO de fuentes implicadas en la operación, en enero de 2019 su carrera política estuvo cerca de descarrilar para siempre. ¿Por qué? Porque Ciudadanos planteó cortarle la cabeza como parte del acuerdo para gobernar Andalucía. Los naranjas lo pusieron sobre la mesa y hasta sugirieron dos posibles candidatos a la investidura: el ex ministro sevillano Juan Ignacio Zoido y la parlamentaria por Málaga Esperanza Oña. Pero el entonces presidente del PP, Pablo Casado, se negó con la siguiente frase: «Juanma es mi amigo y yo no voy a hacerle eso».

El relato de aquellas negociaciones lo desvela ahora uno de los dirigentes que las vivieron en primera persona: «En las elecciones del 2 de diciembre, Ciudadanos se quedó muy cerca del PP y tenía poder de negociación. Estaban muy crecidos. Las conversaciones comenzaron en enero de 2019, tras otros contactos antes de Navidad. Y, bueno, pues empezaron a decirnos que que Juanma Moreno no era un buen candidato [a la presidencia de la Junta] y le achacaban que era un hombre muy cercano a Javier Arenas, que para ellos era una bestia negra, porque jugó un papel clave para que Bárcenas no denunciara, porque eran muy amigos».

«Ellos le achacaban a Juanma», prosigue el relato, «que había estado los Gobiernos de Rajoy y que no tenía trayectoria profesional alguna fuera de la política». «Por aquel entonces ellos venían con todo ese aire de regeneración, y le achacaban que era un hombre que sólo había vivido de la política desde que era un niño, y que no tenía formación. Así que en las primeras conversaciones nos ofrecieron la posibilidad de cambiar de candidato por alguien que evidentemente hubiera ido en las listas. Como su favorito, José Luis Sanz [actual alcalde de Sevilla], no había ido en las listas, hablaron de Zoido. Lo pusieron sobre la mesa porque ellos lo veían bastante respetable», rememora.

Y ahí es cuando Casado se negó, pero Cs insistió dos veces más, hasta que el entonces líder del PP lanzó el órdago: o Moreno o nadie. «Pablo dijo que no desde el primer momento. Pero ellos volvieron a insistir. E insistieron otra vez más. Siguieron enredando para debilitar al PP de cara a unas posibles elecciones generales que vinieran en 2019, como así pasó. Eso iba más allá de que les cayera mejor o peor Juanma. Al final, tuvieron su pelea importante por la cuestión de cortarle la cabeza a Juanma. Y ahí Pablo ya dijo taxativamente que no, con una frase que jamás se me olvidará: "Juanma es mi amigo y yo no le voy a hacer eso. No puedo hacerle eso". Además, tampoco nadie de su entorno le presionó para que lo hiciera. Estábamos de acuerdo en que o era Juanma o no era nadie».

Ahora, siete años después, la obsesión de Moreno es mantener el apoyo de los socialdemócratas templados y arramplar con lo poquito que queda, precisamente de Cs. Que logró un 3,3% de los votos en 2022. Es una revancha definitiva que concuerda con la narración de las negociaciones de 2019: «Albert Rivera quería dividir al PP y fortalecer el liderazgo de Juan Marín, aunque luego la relación de Marín con ellos acabó como acabó, porque venía de mil partidos y porque Bendodo supo ganárselo. Ellos buscaban incidir en la división interna, porque todos los que habían apoyado en julio [de 2018] a Cospedal en vez de a Soraya [Sáenz de Santamaría], como Zoido, Sanz y muchos otros de Córdoba, Almería o Granada, en realidad habían desafiado un poco a Juanma, que apoyaba a Soraya, sólo unos meses antes de las elecciones».

«Casado fue tajante y esa campaña se la echó a los hombros; se fue allí. Tenía una amistad y un aprecio personal por Juanma, incluso familiar. Por sus mujeres. Y esa frase la repitió: "Juanma es mi amigo y yo no le voy a hacer eso". Literal. En esas cosas era muy, muy cartesiano», abrocha este dirigente su relato. «A partir de ahí, pasó lo que pasó y Juanma se convirtió en uno de los candidatos más potentes que tiene el partido». Si no el que más.

Las únicas luces que sí se mantuvieron en el apagón

Hace un año España se fue a negro. El apagón dejó todo el país a oscuras durante más de 12 horas. Se suspendieron todos los grandes actos y eventos... menos uno. Y uno, en concreto, que se celebró, precisamente con trajes de luces. Fue una novillada en la plaza de toros de La Maestranza, en Sevilla. Se trató de un mano a mano entre Marco Pérez y Javier Zulueta, con astados de la ganadería Alejandro Talavante. Acudieron casi 7.000 personas, a pesar de los pesares. Más allá del resultado artístico -los dos tocaron pelo-, fue la numantina celebración del festejo lo que le da rango de efeméride. Y de luces.

El "arraigo" convence a los electores socialistas

La encuesta que ha encargado el PP para determinar el nivel de apoyo de los electores populares, socialistas y de Vox a la «prioridad nacional» ha arrojado datos que alivian a la dirección de Génova. Además de los ya revelados ayer, hay uno más que resulta llamativo. Según el sondeo, nada menos que el 55,3% de los votantes del PSOE está de acuerdo en que, para priorizar el acceso a las ayudas sociales, el criterio preferente ha de ser el del «arraigo». O sea, los años de empadronamiento. Es la opción más elegida por los socialistas, antes que la vulnerabilidad.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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