Una de las historias más excesivas y gore que hayas podido escuchar en tu vida es también una de las más divertidas, porque para variar no implica el sufrimiento de ningún ser vivo, y sí una serie de desafortunadas decisiones y desconocimiento sistemático de las leyes de la física. Es la historia de la ballena explosiva de Oregon, un evento disparatado que acaba de cumplir 55 años... y se sigue festejando.
El problema. El 12 de noviembre de 1970, los ingenieros de la Oregon Highway Division, que en su día a día se encarga de la circulación rodada, se toparon con un dilema inusual en la playa de la pequeña ciudad costera de Florence: deshacerse de un cachalote muerto de ocho toneladas que llevaba tres días descomponiéndose bajo el sol. Tras consultar con la Marina acerca de técnicas de demolición, el equipo decidió aplicar al cadáver una solución tan directa como desastrosa: media tonelada de dinamita (veinte cajas), con la esperanza de pulverizar el cetáceo. Las gaviotas se encargarían de limpiar los restos.
Buenos marines, malos consejeros. La consulta resultó contraproducente. Los marines asesoraron sobre demolición con explosivos, su especialidad, pero nadie consultó a biólogos marinos o expertos en fauna costera. Walter Umenhofer, un empresario local con experiencia militar, advirtió a Thornton que veinte cajas de dinamita era excesivo: recomendaba veinte cartuchos individuales o, si no, una cantidad muy superior para pulverizar completamente el tejido orgánico. Su consejo fue ignorado.
En Xataka
Hay una ballena que lleva viva más de dos siglos. Y tiene cosas que enseñarnos
Boom. La detonación, a las 3:45 PM, provocó un apocalipsis de arena y grasa de 30 metros de altura, lanzando fragmentos de ballena en todas direcciones. Bloques de tejido y músculo del tamaño de mesitas de café cayeron sobre espectadores situados a una distancia prudencial de más de 400 metros del punto de explosión. Los gritos de emoción del centenar de espectadores se convirtieron en alaridos de horror mientras fragmentos de tejido caían del cielo. Alguno de los pedazos de grasa, de casi un metro, aplastó el techo de un vehículo. El olor a carne quemada persistió durante días y las gaviotas nunca aparecieron.
La decisión de George Thornton, responsable de la acción, carecía de base técnica desde el inicio. En una entrevista previa, admitía: "Estoy seguro de que funcionará. Lo único de lo que no estamos seguros es de cuánta dinamita necesitaremos exactamente para desintegrar esta... cosa, para que las gaviotas, los cangrejos y demás carroñeros puedan limpiarla". Thornton decidió tratar el cetáceo como si fuera una roca en una carretera: media tonelada de explosivos estratégicamente colocados bajo el animal, con la esperanza de que la fuerza proyectara los restos hacia el Pacífico.
Qué hacer con una ballena. Los varamientos de cetáceos han planteado dilemas logísticos a las autoridades costeras durante décadas. Antes del desarrollo de protocolos científicos unificados (que priorizan la necropsia científica sobre la eliminación rápida), los métodos para lidiar con ballenas muertas acudían muchas veces a la improvisación. Las opciones más comunes incluían el enterramiento en la playa, el remolque mar adentro para su hundimiento, o simplemente permitir la descomposición natural del animal. Actualmente, los métodos de disposición han evolucionado: hay países como Sudáfrica, Islandia y Australia que continúan usando explosivos controlados tras remolcar cetáceos mar adentro, pero Estados Unidos acabó abandonando esta práctica. Cuando 41 cachalotes vararon cerca de Florence en 1979, las autoridades los enterraron sin dudarlo.
De caza. En 1970, Oregon carecía de directrices específicas para estos casos. La Oregon Highway Division tenía jurisdicción sobre las playas estatales (una peculiaridad administrativa derivada de la consideración legal de las costas como parte del sistema de carreteras públicas) pero ninguna experiencia en biología marina. Cuando el cachalote llegó a Florence, George Thornton admitió públicamente que había sido asignado al caso "porque su supervisor se había ido de caza". El precedente más próximo había sido exitoso por su modestia: dos años antes, en 1968, autoridades de Long Beach, Washington, habían gestionado un varamiento similar mediante un enterramiento convencional sin incidentes.
El vídeo inolvidable. Todo quedó inmortalizado por el periodista Paul Linnman de la KATU, que llegó al lugar inicialmente frustrado por lo que consideraba un encargo de poca categoría. Hasta que se enteró de la cantidad de dinamita involucrada. Junto al camarógrafo Doug Brazil documentó el evento en película de 16mm con audio grabado magnéticamente en directo, un formato que a diferencia del video, conservaría su calidad visual durante décadas.
Encima. Después del desastre, la mayor parte del cachalote permaneció intacta en la playa. Los trabajadores de la Highway Division pasaron la tarde enterrando manualmente los restos, incluyendo secciones enormes del animal que no se movieron del punto de explosión. Thornton declaró a Bacon esa misma tarde que todo había salido "bien... excepto que la explosión excavó un agujero en la arena bajo la ballena", dirigiendo la fuerza hacia arriba en lugar de hacia el océano. Décadas después, Thornton seguía defendiendo la operación como un éxito técnico distorsionado por una cobertura mediática hostil.
En Xataka
Llevamos años usando a las ballenas para contactar con extraterrestres. Las ballenas sólo quieren hablar con nosotros
Se viraliza. Durante dos décadas, el incidente permaneció como anécdota regional hasta que el humorista Dave Barry resucitó la historia en su columna del Miami Herald el 20 de mayo de 1990. Titulada "The Far Side Comes to Life in Oregon", en referencia a la inmortal serie de Gary Larson. Su descripción del suceso introdujo al público estadounidense el concepto de "epic fail" antes de que la era digital popularizara el término. El Departamento de Transporte de Oregon recibió llamadas de personas enfurecidas, convencidas de que el incidente había ocurrido recientemente. Lo que convierte a la ballena explosiva en una de las primeras historias en volverse virales en internet.
Más allá del meme. El fenómeno trascendió lo puramente digital. En 2015, el músico indie de Oregon Sufjan Stevens lanzó el tema 'Exploding Whale', donde decía "Embrace the epic fail of my exploding whale". Por supuesto, el suceso apareció en 'Los Simpson', en el episodio 'The Squirt and the Whale' de 2010. En 2020, la Oregon Historical Society encargó una restauración 4K del metraje original de 16mm de la noticia.
Las risas. 55 años después, aquel fiasco en gestión pública se ha transformado en folclore y patrimonio local. En 2024, Florence declaró noviembre como "Exploding Whale Month", y la ciudad celebra el aniversario con un festival que culmina con los "Premios Superlativos de la Ballena Explosiva", donde se premia a los ciudadanos más destacados, en elExploding Whale Memorial Park.
En Xataka | Lo sorprendente no es que llevemos 20.000 años fabricando cosas con hueso de ballena. Es que empezamos antes de aprender a cazarlas
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La noticia
Cuando un pueblo se encontró una ballena muerta en sus playas decidió dinamitarla. 55 años después siguen celebrándolo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
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Cuando un pueblo se encontró una ballena muerta en sus playas decidió dinamitarla. 55 años después siguen celebrándolo
Florence festeja cada año el día que lanzaron toneladas de ballena podrida sobre sus ciudadanos
Una de las historias más excesivas y gore que hayas podido escuchar en tu vida es también una de las más divertidas, porque para variar no implica el sufrimiento de ningún ser vivo, y sí una serie de desafortunadas decisiones y desconocimiento sistemático de las leyes de la física. Es la historia de la ballena explosiva de Oregon, un evento disparatado que acaba de cumplir 55 años... y se sigue festejando.
El problema. El 12 de noviembre de 1970, los ingenieros de la Oregon Highway Division, que en su día a día se encarga de la circulación rodada, se toparon con un dilema inusual en la playa de la pequeña ciudad costera de Florence: deshacerse de un cachalote muerto de ocho toneladas que llevaba tres días descomponiéndose bajo el sol. Tras consultar con la Marina acerca de técnicas de demolición, el equipo decidió aplicar al cadáver una solución tan directa como desastrosa: media tonelada de dinamita (veinte cajas), con la esperanza de pulverizar el cetáceo. Las gaviotas se encargarían de limpiar los restos.
Buenos marines, malos consejeros. La consulta resultó contraproducente. Los marines asesoraron sobre demolición con explosivos, su especialidad, pero nadie consultó a biólogos marinos o expertos en fauna costera. Walter Umenhofer, un empresario local con experiencia militar, advirtió a Thornton que veinte cajas de dinamita era excesivo: recomendaba veinte cartuchos individuales o, si no, una cantidad muy superior para pulverizar completamente el tejido orgánico. Su consejo fue ignorado.
Boom. La detonación, a las 3:45 PM, provocó un apocalipsis de arena y grasa de 30 metros de altura, lanzando fragmentos de ballena en todas direcciones. Bloques de tejido y músculo del tamaño de mesitas de café cayeron sobre espectadores situados a una distancia prudencial de más de 400 metros del punto de explosión. Los gritos de emoción del centenar de espectadores se convirtieron en alaridos de horror mientras fragmentos de tejido caían del cielo. Alguno de los pedazos de grasa, de casi un metro, aplastó el techo de un vehículo. El olor a carne quemada persistió durante días y las gaviotas nunca aparecieron.
La decisión de George Thornton, responsable de la acción, carecía de base técnica desde el inicio. En una entrevista previa, admitía: "Estoy seguro de que funcionará. Lo único de lo que no estamos seguros es de cuánta dinamita necesitaremos exactamente para desintegrar esta... cosa, para que las gaviotas, los cangrejos y demás carroñeros puedan limpiarla". Thornton decidió tratar el cetáceo como si fuera una roca en una carretera: media tonelada de explosivos estratégicamente colocados bajo el animal, con la esperanza de que la fuerza proyectara los restos hacia el Pacífico.
Qué hacer con una ballena. Los varamientos de cetáceos han planteado dilemas logísticos a las autoridades costeras durante décadas. Antes del desarrollo de protocolos científicos unificados (que priorizan la necropsia científica sobre la eliminación rápida), los métodos para lidiar con ballenas muertas acudían muchas veces a la improvisación. Las opciones más comunes incluían el enterramiento en la playa, el remolque mar adentro para su hundimiento, o simplemente permitir la descomposición natural del animal. Actualmente, los métodos de disposición han evolucionado: hay países como Sudáfrica, Islandia y Australia que continúan usando explosivos controlados tras remolcar cetáceos mar adentro, pero Estados Unidos acabó abandonando esta práctica. Cuando 41 cachalotes vararon cerca de Florence en 1979, las autoridades los enterraron sin dudarlo.
De caza. En 1970, Oregon carecía de directrices específicas para estos casos. La Oregon Highway Division tenía jurisdicción sobre las playas estatales (una peculiaridad administrativa derivada de la consideración legal de las costas como parte del sistema de carreteras públicas) pero ninguna experiencia en biología marina. Cuando el cachalote llegó a Florence, George Thornton admitió públicamente que había sido asignado al caso "porque su supervisor se había ido de caza". El precedente más próximo había sido exitoso por su modestia: dos años antes, en 1968, autoridades de Long Beach, Washington, habían gestionado un varamiento similar mediante un enterramiento convencional sin incidentes.
El vídeo inolvidable. Todo quedó inmortalizado por el periodista Paul Linnman de la KATU, que llegó al lugar inicialmente frustrado por lo que consideraba un encargo de poca categoría. Hasta que se enteró de la cantidad de dinamita involucrada. Junto al camarógrafo Doug Brazil documentó el evento en película de 16mm con audio grabado magnéticamente en directo, un formato que a diferencia del video, conservaría su calidad visual durante décadas.
Encima. Después del desastre, la mayor parte del cachalote permaneció intacta en la playa. Los trabajadores de la Highway Division pasaron la tarde enterrando manualmente los restos, incluyendo secciones enormes del animal que no se movieron del punto de explosión. Thornton declaró a Bacon esa misma tarde que todo había salido "bien... excepto que la explosión excavó un agujero en la arena bajo la ballena", dirigiendo la fuerza hacia arriba en lugar de hacia el océano. Décadas después, Thornton seguía defendiendo la operación como un éxito técnico distorsionado por una cobertura mediática hostil.
Se viraliza. Durante dos décadas, el incidente permaneció como anécdota regional hasta que el humorista Dave Barry resucitó la historia en su columna del Miami Herald el 20 de mayo de 1990. Titulada "The Far Side Comes to Life in Oregon", en referencia a la inmortal serie de Gary Larson. Su descripción del suceso introdujo al público estadounidense el concepto de "epic fail" antes de que la era digital popularizara el término. El Departamento de Transporte de Oregon recibió llamadas de personas enfurecidas, convencidas de que el incidente había ocurrido recientemente. Lo que convierte a la ballena explosiva en una de las primeras historias en volverse virales en internet.
Más allá del meme. El fenómeno trascendió lo puramente digital. En 2015, el músico indie de Oregon Sufjan Stevens lanzó el tema 'Exploding Whale', donde decía "Embrace the epic fail of my exploding whale". Por supuesto, el suceso apareció en 'Los Simpson', en el episodio 'The Squirt and the Whale' de 2010. En 2020, la Oregon Historical Society encargó una restauración 4K del metraje original de 16mm de la noticia.
Las risas. 55 años después, aquel fiasco en gestión pública se ha transformado en folclore y patrimonio local. En 2024, Florence declaró noviembre como "Exploding Whale Month", y la ciudad celebra el aniversario con un festival que culmina con los "Premios Superlativos de la Ballena Explosiva", donde se premia a los ciudadanos más destacados, en elExploding Whale Memorial Park.