La misión involucró a 155 aeronaves y a "cientos" de efectivos, según Trump, que confesó no haber contado con el respaldo de algunos de sus asesores militares: "Me dijeron que era una misión muy peligrosa. Lo entendí".
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Juan López CachónÁlvaro EscalonillaNarrativas EE Publicada 7 abril 2026 02:52hLas claves nuevo Generado con IA
Parte de la comparecencia que Donald Trump y sus subordinados ofrecieron este lunes desde la Casa Blanca fue dedicada a relatar la insólita operación de rescate del segundo tripulante del caza F‑15E Strike Eagle derribado el pasado viernes en la provincia de Isfahán. Una operación de tintes cinematográficos atendiendo a los hechos que describe la Administración.
Después de salir eyectado del caza, el oficial de sistemas de combate "siguió su entrenamiento y se adentró en el peligroso terreno montañoso, empezando a escalar hacia una mayor altitud, algo para lo que estaban entrenados con el fin de evitar ser capturados". Con el rostro teñido de sangre, según Trump, el coronel se trató las heridas y compartió sus coordenadas.
El director de la CIA, John Ratcliffe, volvió sobre los hechos en la misma rueda de prensa y subrayó que el oficial con rango de coronel permanecía "oculto en una grieta de la montaña, todavía invisible para el enemigo, pero no para la CIA". Aguantó más de un día sin cambiar de posición.
Ratcliffe reconoció que encontrarlo fue "comparable a buscar un solo grano de arena en medio de un desierto". "Un desafío abrumador y también una carrera contrarreloj, porque era fundamental localizar al aviador derribado lo más rápido posible, al mismo tiempo que manteníamos confundidos a nuestros enemigos", apuntó.
En cuanto supo que el caza había "caído en territorio hostil" y que su piloto y el oficial de sistemas de armas se habían eyectado a salvo, Ratcliffe se lo hizo saber al jefe del Pentágono, Pete Hegseth, Hegseth a Trump, y Trump ordenó llevar a cabo la misión de rescate pese a las discrepancias de la cúpula militar.
"No todo el mundo estaba de acuerdo", confesó el presidente. "Me dijeron que era una misión muy peligrosa. Lo entendí".
Según su versión, hubo ciertos "militares, muy profesionales, que preferían no hacerlo" por las víctimas que podía causar la misión. "Había gente dentro de las Fuerzas Armadas que decía que no era sensato. Cientos de personas podrían haber muerto", concedió el mandatario republicano, que exculpó al siempre fiel Hegseth y al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine. Ninguno puso reparos.
En la operación de búsqueda y rescate —"una de las más audaces de la historia de Estados Unidos", como escribió Trump en su plataforma Truth Social— participaron, según el presidente, hasta 155 aeronaves, incluidos cuatro bombarderos, 64 cazas, 48 aviones cisterna de reabastecimiento, 13 aeronaves de rescate y otros medios de la Fuerza Aérea.
Cuando Trump le preguntó a Caine en mitad de la rueda de prensa cuántas personas habían formado parte de la operación, Caine respondió que le "encantaría mantener eso en secreto". Aun así, el presidente comentó entre risas que participaron "cientos" de efectivos militares.
El Ejército también llevó a cabo una operación de distracción para impedir que las fuerzas de seguridad iraníes dieran con el paradero del piloto. Difundieron el mensaje de que las fuerzas estadounidenses ya lo habían encontrado y estaban intentando sacarlo por tierra, tal y como había adelantado el digital Axios. "Queríamos que buscaran en distintas zonas. Así que nos dispersamos por todas partes", presumió Trump.
Hegseth puso el contrapunto religioso a la comparecencia, y comparó al oficial estadounidense rescatado con Jesucristo: "Derribado un viernes: Viernes Santo. Oculto en una cueva, en una grieta, todo el sábado. Y rescatado el domingo. Sacado de Irán en avión mientras salía el sol el Domingo de Resurrección".
El Pentágono había evitado revelar qué tipo de munición derribó el caza, pero Trump confesó que había sido un misil. No le importó compartir la información.
Sí le indignó, en cambio, la filtración sobre el rescate. "La operación se volvió mucho más difícil porque un topo filtró información", lamentó el mandatario republicano, que hizo saber que el Pentágono estaba "buscando muy intensamente a ese topo": “Vamos a ir al medio de comunicación que publicó la información y les diremos: seguridad nacional, entréguenlo o vayan a la cárcel”.
Trump adelantó en Truth que el segundo oficial rescatado había sufrido heridas, "pero estará perfectamente". Ahora, el coronel y el piloto de la Fuerza Aérea reciben atención médica en el Landstuhl Regional Medical Center, un hospital militar en Alemania, según Reuters.