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Miguel Tomás V. N., el único acusado del asesinato del canónigo de la catedral de Valencia. I. Cabanes Culpable de asesinar junto a otra persona al canónigo de la catedral de ValenciaEl jurado considera probado que el acusado y un desconocido actuaron de común acuerdo en un plan para matar a Alfonso López Benito y apoderarse de sus tarjetas
Ignacio Cabanes
Martes, 3 de febrero 2026, 13:31
asesinato del canónigo emérito de la catedral de Valencia, ... el jurado popular ha declarado culpable de asesinato a este peruano de 42 años. Consideran probado que junto a otra persona desconocida, que sería el ejecutor material del crimen, actuaron en todo momento «de común acuerdo en ejecución de un plan previamente establecido para terminar con la vida de Alfonso López Benito y apoderarse de sus objetos de valor».El acusado se apoderó, junto con la persona que estranguló al canónigo, de una tarjeta bancaria de Cajamar y de otra del Corte Inglés de la víctima, así como de su móvil, con la intención de obtener un beneficio económico. Posteriormente efectuó cuatro reintegros en cajeros automáticos, por un importe total de 1.800 euros, y compras y consumiciones por 527 euros con la tarjeta de Cajamar y otros 285 euros con la otra tarjeta.
Hechos probados
El jurado considera probado que sobre las once de la noche del día 21 de enero de 2024, el acusado Miguel Tomás V. N., sin antecedentes penales, se dirigió al domicilio del canónigo, con quien mantenía una relación de amistad desde hacía meses, situado en la calle Avellanas de Valencia. En unión de otra persona no identificada y con quien actuaba de acuerdo, lograron que Alfonso López Benito, de 80 años, les franqueara la entrada, ya que confiaba en el acusado.
La persona que acompañaba al acusado, aprovechando el hecho de hallarse solo el sacerdote y de su edad, así como el hecho de que el acusado conocía dónde guardaba la víctima su dinero y sus tarjetas, lo tiró en la cama, le tapó la boca hasta que, a la vez que le ahogaba con la otra mano apretándole el cuello, logró acabar con su vida sin que el anciano tuviera oportunidad alguna de defenderse.
Miguel Tomás V. N. actuó en todo momento de acuerdo con esta persona no identificada y en ejecución de un plan previamente establecido para terminar con la vida del canónigo y apoderarse de sus objetos de valor.
De esta forma el autor material del crimen se apoderó del teléfono móvil del religioso, de una tarjeta del Corte Inglés y otra de Cajamar, ambas propiedad del fallecido, y minutos después, una vez en la calle le entregó dichos objetos al acusado.
Como demuestran las grabaciones de las cámaras de seguridad, el acusado utilizó dicha tarjeta bancaria para extraer dinero en varios cajeros, usando la clave de la víctima que conocía o averiguó esa noche, y realizó diversas compras y gastos, ascendiendo a un importe total de 2.327.
De igual modo, con la otra tarjeta a nombre del religioso estrangulado hizo compras en un conocido centro comercial por un importe de 125 y 260 euros.
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