Desde María Corral, Tomàs Llorens y José Guirao, pasando por otras destacadas figuras como Rafa Doctor, Beatriz Herráez, Vicente Todolí, Tanya Barson o Elvira Dyangani Ose, el director de museo en España parece haber renunciado de manera sistemática a promocionar el arte español ... en la escena internacional. Más allá de generaciones, géneros, nacionalidades y posicionamientos artísticos, sorprende que se haya repetido la misma e incomprensible falta de voluntad.
Evidentemente, todos sabemos que la visibilidad de una escena responde a un conjunto de factores mucho más complejo. Sin embargo, la destacada posición del director de museo o centro de arte en este juego de posicionamiento en el campo artístico internacional nunca ha sido analizada con la debida atención.
El director-curador español ha confundido internacionalización con importación. Philip-Lorca diCorcia, Jeff Wall,Carrie Mae Weems,Ai Weiwei o Yoko Ono han llenado nuestras salas. Los artistas españoles, en cambio, se exponen en nuestros museos y luego 'desaparecen'.
La mirada de Leila Slimani en el Museo del Prado: «Alguien nos está devorando»
En treinta años, es un dato objetivo que ningún museo español ha producido una exposición itinerante de peso de un artista español vivo. Se cumple con la cuota, pero no con la función: Antonio Murado o Secundino Hernández en el MUSAC; Santiago Sierra o Juan Muñoz en el CA2M; Eugènia Balcells o Fina Miralles en el MACBA; Soledad Sevilla o Carmen Calvo en el IVAM; Juan Uslé y Aurèlia Muñoz en el MNCARS… Nacen y mueren dentro. Hasta los artistas fallecidos nos vienen impuestos por curadores extranjeros: Picasso, Dalí (MNCARS) o Julio González (IVAM) regresan filtrados desde fuera.
Sin producción teórica ni presencia en el circuito de publicaciones anglosajón, tampoco redes reales ni un relato histórico del arte español coherente, el sistema se ha replegado. Y cuando uno no cree en lo propio, se gestiona desde la dependencia: lo de fuera legitima, lo de dentro contemporiza.
Vicente Todolí, Marta Gili, Bartomeu Marí, Rosa Martínez, Chus Martínez,Agustín Pérez Rubio, Martí Manen, Nuria Enguita o Pablo Lafuente representan los escasos ejemplos de directores y curadores españoles en instituciones internacionales. Su impacto, sin embargo, ha sido insignificante.
Marta Gili, en doce años en el Jeu de Paume, apenas organizó dos exposiciones de artistas españoles –Jordi Colomer y Agustí Centelles–, una de ellas en lógica de intercambio. Todolí no dedicó ninguna muestra individual a nuestros creadores en la Tate Modern: Juan Muñoz fue anterior, comisionándolo Lars Nittve y solo lo programó en HangarBicocca. Marí, tras pasar por Róterdam, Lima o Seúl, tampoco articuló una presencia sostenida de artistas españoles. Agustín Pérez Rubio enfocó su mirada en el MALBA al arte latino y queer... A diferencia de Germano Celant, Nicolas Bourriaud o Hou Hanru, los nacionales que han tenido acceso a los círculos de poder han renunciado a utilizarlos en beneficio de nuestro arte. ¿Por qué?
La consecuencia es directa: ausencia en los nodos de validación internacional. En la Documenta y en la exposición central de la Bienal de Venecia, la presencia española ha sido siempre marginal. Ni siquiera cuando Octavio Zaya trabajó con Okwui Enwezor en Documenta 11 o Chus Martínez en Documenta 13, esa posición se tradujo en visibilidad real. La única excepción sigue siendo la Biennale de 2005, la de María de Corral y Rosa Martínez, con la excepcional presencia de siete artistas españoles. Desde entonces, la ausencia ha sido la norma. Y el pabellón español, salvo el de Santiago Sierra (2003), en tres décadas ha tenido muy poca repercusión mediática en los medios internacionales (algo verificable en las hemerotecas).
Finalmente, uno de los casos más fascinantes es el de Manifesta. Ningún país europeo ha celebrado tantas ediciones como España: San Sebastián (2004), Murcia (2010) y Barcelona (2024). Todas ellas contaron con una amplia presencia de artistas españoles, especialmente la de Barcelona. Sin embargo, la participación de nuestros compatriotas en Manifestas celebradas en otros países europeos ha sido testimonial. Conclusión: solo hay nombres españoles cuando la cita se celebra en España. ¿Aguantaremos tres décadas más de ausencia del artista español en documentas, venecias y manifestas?
¿Aguantaremos tres décadas más de ausencia del artista español en documentas, venecias y manifestas?
A esta lógica se suma una política pública internacional fallida. Bajo la gestión de Marta Rincón al frente de la SEACEX y en AC/E durante más de dos décadas, se destinaron importantes recursos públicos sin generar un impacto estructural en la internacionalización del arte español. Ni siquiera la costosa exposición 'El Real Viaje Real' de Harald Szeemann en MoMA PS1, seguida luego de 'Big Sur' en Berlín, logró alterar ese escenario.
El modelo ha derivado en 'co-pago'. Instituciones como la Fundación 'la Caixa', a cargo de Carla Tarruella Plandolit, se han limitado en las últimas décadas a financiar exposiciones, entre otros, del Metropolitan Museum of Art, el British Museum o el Centre Pompidou, sin participar en su concepción intelectual ni curatorial. Solo ha habido transferencia de recursos financieros y dependencia de legitimidad externa. En los años 90, 'la Caixa' firmaba aún exposiciones; ahora exponen llamativas muestras (como la de Asurbanipal) confeccionadas por museos extranjeros.
Otro caso ilustrativo es el MUSAC. Bajo la dirección de Álvaro Rodríguez-Fominaya, su escaso presupuesto se ha destinado sobre todo a exposiciones de impacto inmediato –Ana Mendieta, Ai Weiwei, Yoko Ono–, presentada la de Mendieta como coproducción pese a no existir autoría intelectual alguna, solo adaptación de un proyecto expuesto en Francia. Llama la atención porque, precisamente, en la época de Rafa Doctor en la programación del MUSAC sí había amplia cabida para el artista español (si bien tampoco él logro internacionalizar a esos artistas).
En estas tres décadas, nuestros directores han renunciado a producir, circular y sostener una escena local y nacional, sustituyéndola por una política de nombres internacionales sin justificación intelectual ni retorno social.
Soy consciente de que la visibilidad del arte español es un asunto complicado y depende de muchos factores, entre ellos, la caótica relación entre el Ministerio de Cultura, Exteriores, Acción Cultural Española o los centros culturales de España en el exterior cuyos esfuerzos suelen ser descoordinados y, a menudo, contraproducentes. Pero hay medidas simples y perfectamente viables.
En primer lugar, por ejemplo, la selección del curador del pabellón español en Venecia debe realizarse mediante concurso público. El sistema actual es opaco y, tras tres décadas de resultados mediocres, resulta difícil justificar su continuidad.
En segundo lugar, debería exigirse a cada museo público que al menos una exposición anual de un artista español itinerase internacionalmente. La medida es perfectamente realizable y responde a una lógica básica de reciprocidad: si asumimos constantemente exposiciones organizadas por instituciones extranjeras, también debemos ser capaces de hacer circular las nuestras. Instituciones con la capacidad económica y logística del Guggenheim, el MNCARS o 'la Caixa' podrían hacerlo fácilmente.
Asimismo, también el Museo Reina Sofía, como principal institución del arte español, debería asumir un papel activo en la internacionalización de nuestros artistas. No basta con exponerlos en Madrid: hay que hacerlos circular. El centro debería crear una estructura similar al Department of Circulating Exhibitions que el MoMA creó en 1933 para organizar exposiciones itinerantes por el mundo.
Finalmente, convendría recuperar iniciativas inteligentes como el Espacio Uno de Rafa Doctor en el MNCARS, pensado específicamente para artistas españoles emergentes, y convertirlo en un verdadero espacio de intercambio internacional entre autores españoles y extranjeros.
Sin reciprocidad no hay internacionalidad. Y el director de museo ya no puede seguir actuando como si la visibilidad del arte español no fuera también responsabilidad suya.
La energía que libera recursos para cuidar mejor
Es oficial: ya hay fecha para la paga de verano de los pensionistas
Una venganza entre Trinitarios y DDP originó la sangrienta reyerta con machetes en Las Moreras
140.000 de indemnización tras la muerte de una mujer por una rotura de aorta sin diagnosticar
Propuestos los Antifaces de Oro para el Carnaval 2027
Las zonas de Andalucía que se verían inundadas por el mar en 2100 debido al calentamiento global
«Si te cancelan un vuelo con menos de 14 días de margen, la compañía está obligada a garantizarte el reembolso y una indemnización”»
Los productos de playa que convierten cualquier día de sol en un plan muchísimo más cómodo
Mario Picazo avisa de la llegada del calor a España, pero no del fin de las lluvias: «Días con hasta 40 grados y una dana»
Carlos Herrera ve el acuerdo entre PSC y ERC para los presupuestos en Cataluña y es contundente
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Día de los Museos: ¿Qué responsabilidad tienen los directores de museos y centros de arte en la internacionalización del arte español?
Día de los Museos: ¿Qué responsabilidad tienen los directores de museos y centros de arte en la internacionalización del arte español?