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'Naturaleza muerta con guitarra', de Picasso, desapareció en Madrid durante un traslado a una exposición en Granada. Se barajaron todo tipo de hipótesis, desde robo hasta extravío, incluso sabotaje, pero la realidad superó cualquier teoría.
Uno de los casos más insólitos de una pérdida de una obra de arte es el que protagonizó el año pasado Naturaleza muerta con guitarra, de Pablo Ruiz Picasso. El cuadro se extravió en Madrid y podría haber inspirado un capítulo de comedia costumbrista de no tratarse de una pieza de valor incalculable. Desapareció en octubre durante un traslado a una exposición en Granada, lo que activó inmediatamente los protocolos de seguridad y una investigación a contrarreloj por parte de la Policía Nacional. Se barajaron todo tipo de hipótesis, desde que pudiera ser un robo hasta un simple extravío, incluso un sabotaje, pero la realidad superó cualquier teoría: una vecina del edificio cercano a la sede de la empresa que lo transportaba desde Pinto junto a 56 piezas más recogió el paquete pensando que era una entrega mal etiquetada.
UN OLVIDO SURREALISTA
'Naturaleza muerta con guitarra', de Picasso, desapareció en Madrid durante un traslado a una exposición en Granada. Se barajaron todo tipo de hipótesis, desde robo hasta extravío, incluso sabotaje, pero la realidad superó cualquier teoría: una vecina del edificio cercano a la sede de la empresa que lo transportaba recogió el paquete pensando que era una entrega mal etiquetada. Durante días estuvo en su vivienda sin que imaginara la movilización que había provocado.
Durante días, el cuadro, del tamaño de media cuartilla, estuvo en su vivienda sin que imaginara la movilización que había provocado. "Cada obra de arte es única e irrepetible, su valor trasciende lo económico y se convierte en un testimonio cultural que debe ser preservado. Esa singularidad también la hace especialmente vulnerable, ya que robos, pérdidas accidentales, traslados mal gestionados o tráfico ilícito pueden interrumpir décadas de historia y privar a la sociedad de su legado", explica Eva Peribáñez, directora de Arte y Clientes Privados de Hiscox España.
UN ROBO A PLENA LUZ DEL DÍA
'Puerto de San Sebastián', de Joaquín Sorolla, fue sustraído del hotel Miguel Ángel de Madrid en 2021 y el ladrón se movió por la ciudad a plena luz del día con la obra envuelta en una bolsa opaca. Tras su pista internacional, la investigación acabó conduciendo a Roma, donde el cuadro reapareció durante una operación conjunta de las autoridades italianas y española. Finalmente se entregó a las autoridades españolas en febrero del año pasado.
La compañía internacional especializada en seguros de arte publicó ayer una recopilación de algunas de las historias más sorprendentes vinculadas a las recuperaciones de obras del pasado año a nivel mundial y, sin duda, el Picasso hizo méritos para liderar el ránking. "Asegurar una obra implica conocerla en profundidad. Es decir, requiere de un estudio individualizado para entender su técnica, evaluar su estado de conservación, contextualizar su importancia histórica y analizar los riesgos asociados a cada etapa de su recorrido.
De esta manera, se puede personalizar una póliza adaptada a las necesidades concretas de cada caso y garantizar así una cobertura integral", explica la experta que, en su recopilación, cita también el robo de Puerto de San Sebastián, de Joaquín Sorolla sustraído del hotel Miguel Ángel de Madrid en 2021. La investigación policial reveló que el ladrón se movió por la ciudad a plena luz del día con la obra envuelta en una bolsa opaca. Tras su pista internacional, la investigación acabó conduciendo a Roma, donde el cuadro reapareció durante una operación conjunta de las autoridades italianas y españolas y se entregó oficialmente a las autoridades españolas en febrero del año pasado.
Peribáñez aconseja asegurar todas las obras porque se "genera confianza en todo el ecosistema", y añade: "Permite que museos, instituciones y coleccionistas puedan prestar, exhibir y compartir piezas con garantías, asegurando su integridad y facilitando su retorno cuando se producen incidentes. Proteger el arte no significa aislarlo, sino crear las condiciones necesarias para que pueda circular, estudiarse y transmitirse a las generaciones futuras, incluso después de haber sido perdido, sustraído o transportado bajo circunstancias de riesgo".
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