Manuel Jiménez
Domingo, 22 de marzo 2026, 01:00
... Jesús: Él, que había curado a tantos desconocidos, seguro que hacía un milagro y curaba a su amigo.Comprendemos muy bien a Marta porque hemos vivido situaciones difíciles y hemos confiado en que Dios haría una intervención extraordinaria para acabar con nuestro problema. Y hemos rezado y rezado, pero no ha ocurrido como esperábamos, como si Dios no nos hiciera caso. De ahí que también nosotros, como Marta, descarguemos en el Señor nuestra pena, nuestra rabia y nuestro reproche.
El Señor lo sabe, e incluso nos invita a ello: «venid a mí los que estáis cansados y agobiados». Porque Él sabe, y nosotros sabemos, que cuando no hay a quien echarle las culpas de nuestros males, lo tenemos a Él para descargarnos. Pero también sabe que, tras desahogar nuestras penas en Él, nos preguntará como a Marta: «¿crees esto?». Para que también nosotros, con el corazón consolado, hagamos la misma confesión de fe: «yo creo que tú eres el Mesías».
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Iglesia católica