El actual jugador del Wisla Plock cuenta en MARCA sus experiencias a lo largo de su trayectoria deportiva
Dani Pacheco durante un partido con el Wisla Plock en Polonia.- SUSANNA NASSER HEIKKILÄ
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Fue una de las grandes promesas del fútbol español. Con apenas 12 años, Dani Pacheco hizo las maletas y dejó Málaga para entrar en La Masía. A esa edad, cuando muchos niños todavía jugaban en el parque de su barrio, él ya convivía en una de las canteras más prestigiosas del mundo. Allí empezó un viaje que le llevaría al Liverpool de Rafa Benítez, a compartir vestuario con Fernando Torres y Steven Gerrard, a debutar en la Champions League, a ser Bota de Oro del Europeo sub-19 y, años después, a convertirse en un auténtico especialista en ascensos con el Betis, Alavés y Getafe. Hoy, a sus 35 años, Dani Pacheco charla con MARCA desde el Wisla Plock de Polonia, sobre las expectativas, las decisiones que marcaron su carrera y cómo ha reinventado su fútbol lejos de España.
“Yo venía de Málaga, de estar todo el día en la calle. La primera vez que entré en una residencia fue en La Masía y aquello me enseñó unos valores que me han acompañado toda la vida, tanto como persona como futbolista”, recuerda.
Aquella formación también le preparó para uno de los mayores retos de su carrera: fichar por el Liverpool con 16 años. "Haber estado antes en Barcelona hizo mucho más fácil mi adaptación a Inglaterra. Ya sabía lo que era estar lejos de casa y tenía compañeros españoles que me ayudaron muchísimo”. Fue en Anfield, donde conoció de cerca a dos leyendas como Steven Gerrard y Fernando Torres. Del capitán inglés destaca su liderazgo. Del delantero español guarda una anécdota que todavía hoy recuerda con una sonrisa.
Dani Pacheco juega con el balón tras fichar por el Liverpool.Marilú Báez / MARCA“Mi primer coche fue un Mini Cooper que era suyo. Yo quería comprarme uno de gama más alta y Fernando me dijo: ‘Ven aquí, déjate de tanto coche, llévate el Mini, que te va a gustar’. Tiempo después se lo pagué, pero aquel gesto dice mucho de cómo era conmigo. Se portó muy bien”, cuenta. Por su parte, para el malagueño, Gerrard siempre fue "un ejemplo y un espejo donde mirarse".
El amuleto de los ascensos
Más allá de las estrellas, Pacheco encontró su sitio en el fútbol español convirtiéndose casi en un talismán del ascenso. Lo consiguió con el Betis, Alavés y Getafe, una hazaña poco habitual: “Es algo muy bonito. La gente decía que era un amuleto, pero ascender tres veces seguidas es muy complicado porque cada vez tienes que empezar de cero en un club distinto. Me siento muy orgulloso porque en todos tuve un papel importante”.
El futbolista malagueño marcó los goles del ascenso con el Getafe en 2024De esos tres logros asegura que "es difícil" quedarse con un solo vestuario. Sin embargo, el del "Alavés fue maravilloso. Nadie esperaba que subiéramos, no estaba en los planes y acabamos siendo campeones. También fue un año muy bonito el de Getafe".
En su historia también vive la otra cara de la moneda. El regreso al Málaga, el club de su vida, terminó siendo el momento más duro de su etapa. “Sabía que volver a casa podía salir muy bien o muy mal. Sufrí lesiones, mentalmente también lo pasé mal, pero aprendí muchísimo. Me alegro mucho de que el Málaga haya vuelto a Primera porque es donde merece estar”.
LaLiga 123 (J31): Resumen y gol del Nástic 0-1 MálagaHay algo curioso en su trayectoria deportiva. Dani Pacheco perteneció al Atlético de Madrid, pero nunca llegó a jugar en el conjunto colchonero, ya que fue cedido al Rayo Vallecano. "Ese año, el Atleti se hizo cargo de la mitad de mi contrato para tener preferencia sobre otros clubes. Pero como el año no fue muy bueno para mí en lo deportivo, se quedó en eso".
Durante mucho tiempo, el centrocampista del Wisla Plock, convivió con la etiqueta de promesa, pero nunca le pesó. “Mi camino fue muy rápido. Quizá no tuve la confianza de algunos entrenadores en el momento decisivo y otros compañeros crecieron poco a poco. Son caminos diferentes. Nunca sentí que aquella etiqueta me perjudicara”, añade.
Bordalás, su referente
Si hay un entrenador que marcó su carrera, ése fue Pepe Bordalás. No solo por los resultados, sino por la relación que fue creciendo con los años. Coincidieron durante cuatro temporadas repartidas en tres equipos diferentes y juntos celebraron dos ascensos. Al principio, reconoce Pacheco, no fue un camino sencillo. "Teníamos estilos futbolísticos muy diferentes y al principio chocábamos, pero con el tiempo uno se adaptó al otro. Sacó muchísimo rendimiento de mí y guardo recuerdos muy buenos de esa etapa. Cuando acabe mi carrera y vuelva a España, seguiremos teniendo una relación magnífica", explica.
Pepe Bordalás, el técnico con quien Dani Pacheco vivió dos ascensos.Más allá de los entrenadores, el malagueño también pone nombre a las amistades que le ha dejado el fútbol. Jugadores como Portillo, Fernando Pacheco y Juanmi formaron parte de su vestuario. "Pasamos mucho tiempo juntos y hoy son amigos para toda la vida".
Hoy, lejos del foco mediático, Pacheco vive uno de sus mejores momentos. En Polonia ha cambiado la banda por el centro del campo y asegura que ya no se imagina jugando en otra posición. "Me pusieron un día por dentro y ya no me he movido. Tácticamente he crecido mucho y ahora disfruto muchísimo organizando el juego”, relata el jugador. Además, una de las ventajas de la liga polaca es la "pausa en invierno, que nos permite ir a casa varias veces al año". En esta línea, tampoco duda cuando se le pregunta si recomendaría a otros futbolistas jugar en Polonia. “Es un campeonato estupendo, un país estupendo, con estadios muy buenos y mucha afición. Cualquiera que tenga la oportunidad de venir no se arrepentirá"
Después de tantos cambios, tantos clubes y tantos kilómetros recorridos, hay una respuesta que resume toda su carrera: “No cambiaría ninguna decisión. Las tomé convencido y nunca me he arrepentido”. Y cuando le pedimos quedarse con un solo recuerdo, le resulta imposible. La llegada a La Masía. El Liverpool. El ascenso con el Getafe, donde marcó los goles del ascenso. El día que cumplió el sueño de fichar por el Málaga.
Casos como el de Lamine Yamal le llevan inevitablemente a mirar atrás. Él también irrumpió muy joven en la élite, pero en un contexto muy diferente. Por eso celebra que el fútbol haya dado pasos adelante en el acompañamiento a los talentos precoces. "Ahora llegan mucho más preparados mentalmente. Tienen muchas más ayudas que hace 15 años. Eso les ayuda a soportar la presión y rendir desde muy jóvenes".
Después de un recorrido que comenzó con apenas 12 años en La Masía y le llevó por Inglaterra, España, Chipre y Polonia, Dani Pacheco mira al futuro con la misma tranquilidad con la que repasa su pasado. Antes de despedirse, solo le queda responder a la pregunta más futbolera: ¿Quién levantará la Copa del Mundo 2026? "Ojalá sea España. Además, creo que puede ganarlo", responde sin dudar.
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