Dos años y medio después de hacerse viral, el ganadero ha multiplicado por 20 los animales con una explotación en Corumbela y reivindica el relevo generacional en el campo
Regala esta noticia Añádenos en Google David Tomé, en su explotación ganadera en Corumbela. (SUR) 28/09/2026 a las 12:06h.Hace apenas dos años y medio, David Tomé González posaba para SUR junto a una decena de cabras y explicaba que desde niño tenía claro que quería ser cabrero. ... Entonces tenía 17 años, su pequeña explotación estaba en Torrox y reconocía que su sueño era conseguir algún día un rebaño mucho mayor. A los 19, aquella aspiración ha dado un salto considerable: el joven torroxeño ha puesto en marcha en Corumbela, pedanía de Sayalonga, una ganadería con alrededor de 200 cabras. «Hoy puedo decir algo que durante años parecía imposible: mi sueño de ser cabrero ya es una realidad», ha confesado a SUR.
Cuando este periódico contó su historia en marzo de 2024, ya explicó que sus padres trabajaban en el sector turístico y él relató que su afición por las cabras había nacido prácticamente de manera espontánea. Había comenzado a finales de 2022 con tres animales y en poco más de un año ya tenía una decena. «Prefería irme a ver cabras que estar en el parque jugando con mis amigos», explicaba entonces.El gran cambio ha llegado este verano. Tomé ha trasladado su proyecto desde Torrox hasta Corumbela después de asegurar que no consiguió encontrar en su municipio natal las condiciones necesarias para desarrollar la explotación que tenía en mente. «Yo soy de origen torroxeño y hasta hace apenas un mes vivía en Torrox. Allí me he criado, allí está mi gente y dejar mi pueblo no ha sido nada fácil», admite. Sin embargo, considera que la mudanza ha sido «todo un acierto» y asegura que su intención es asentarse definitivamente en esta pequeña localidad de Sayalonga.
Empezó a finales de 2022 con solo tres cabras y hoy, con 19 años, ha convertido aquella afición infantil en su profesión ganadera
Tomé sigue siendo muy activo en sus redes sociales, con vídeos que muestran cuánto ha cambiado su día a día. Alimentar al rebaño, ordeñar, limpiar y desinfectar las instalaciones, descargar forraje, reparar equipamientos o instalar bebederos forman parte ahora de una rutina que no entiende demasiado de horarios. El joven cabrero muestra un rulo rascador para las cabras, instalado para favorecer su comodidad y bienestar. «En una ganadería no basta con ser ganadero, aquí tienes que saber de todo», resume el joven. El proyecto, bautizado significativamente como 'Ganadería Mi Ilusión' -lema que luce serigrafiado en su camiseta de faena-, supone un salto cuantitativo y cualitativo respecto a los diez animales con los que arrancó en un pequeño corral cercano a la antigua N-340 en su localidad natal.
Tomé tampoco comparte la idea de que haya elegido necesariamente un oficio «esclavo». Reconoce que «la ganadería no entiende de horarios, ni de lunes a viernes, ni de sábado, ni de domingo» y que existen jornadas interminables, pero lo afronta de otra manera. «Para mí esto no es solamente un trabajo. Es mi sueño, mi ilusión y mi forma de vida», sostiene. Su historia ha vuelto a despertar interés mediático y en las últimas semanas su nueva explotación ha aparecido ya en espacios de cadenas como Canal Sur y de La 1 de TVE. «Después de dos años de estar luchando de querer hacer mi ganadería en Torrox, ha sido imposible... Muchas veces uno no es de donde nace, sino de donde ve que puede prosperar uno y donde está a gusto», afirma.
Relevo generacional
Su caso cobra una dimensión adicional en un sector que lleva años buscando garantizar el relevo generacional. Tomé ha aprovechado sus redes para advertir de la falta de jóvenes que quieran hacerse cargo de explotaciones y del progresivo envejecimiento del campo. «Si no apostamos por nuestros jóvenes y por nuestro campo, algún día nos preguntaremos quién va a producir los alimentos que necesitamos», ha afirmado. Según el último diagnóstico del Ministerio de Agricultura, basado en el Censo Agrario de 2020, el 41,3% de los titulares de explotaciones españolas tenía 65 años o más y solo el 8,9% era menor de 41. Además, apenas el 28,5% de los jóvenes que se incorporan al sector empieza desde cero, sin continuar una explotación familiar.
La ganadería caprina tampoco es ajena a las dificultades. España contabilizaba en 2024 unos 2,36 millones de cabezas de caprino, con Andalucía concentrando aproximadamente el 35% del censo nacional. Aunque el número total de animales repuntó ese año respecto a 2023, el Ministerio constató posteriormente una caída del 5,2% en la producción española de leche de cabra durante 2025, tendencia que continuó en el primer trimestre de 2026, con un descenso interanual del 10,8%.
Tres imágenes del joven ganadero torroxeño, en sus labores.. (SUR)El joven ganadero ha ido tejiendo además una red de apoyos para sacar adelante la explotación. Tomé agradece, entre otras, la colaboración de la empresa veleña Hermanos Busto Díaz, encargada de suministrarle el pienso, y de profesionales del sector que le han ayudado con el transporte de animales. «Entre ganaderos y agricultores tenemos que ayudarnos. Somos parte del mismo sector, compartimos los mismos problemas», dice.
Para el joven ganadero torroxeño, el cierre constante de explotaciones no solo destruye tejido económico primario, sino que debilita la primera línea de defensa frente a los incendios forestales que castigan la masa forestal mediterránea. «Mientras nos preocupamos de los fuegos en verano cuando ya es tarde, olvidamos que las cabras y ovejas llevan siglos haciendo esa labor preventiva en silencio, desbrozando el matorral y limpiando el monte», reflexiona Tomé, quien insiste en que el campo «no puede depender únicamente de los tres meses de sol y playa que llenan la costa», sino que requiere un respaldo firme para sostener la producción de alimentos durante todo el año.
Su llegada a Corumbela también ha recibido respaldo institucional. La teniente de alcalde de Sayalonga, María Natividad Córdoba (PSOE), visitó recientemente las instalaciones, encuentro tras el que Tomé agradeció públicamente «el apoyo, el cariño y la acogida» recibidos en el municipio. El Ayuntamiento de Sayalonga destaca por su parte el proyecto como un ejemplo de incorporación juvenil al campo y expresa su deseo de que la explotación continúe «creciendo y consolidándose en Corumbela».
Tras no poder sacar adelante el proyecto en Torrox, Tomé ha encontrado en Corumbela el lugar donde quiere consolidar su futuro
David Tomé muestra también la cara más gratificante de esa rutina ganadera. En una de sus últimas publicaciones aparece con el rebaño en el campo, dejando que las cabras pasten y disfruten del entorno, una escena que resume, según explica, por qué todo el esfuerzo compensa. «Detrás de cada día hay mucho trabajo, madrugones, esfuerzo y sacrificio, pero también hay momentos como este que hacen que todo merezca la pena», señala el joven, que insiste en que su proyecto es fruto de la constancia diaria: «Un sueño no se consigue de un día para otro, se consigue luchando por él cada día».
Y las 200 cabras no parecen ser el final del camino. Tomé asegura que quiere seguir ampliando la explotación y ya maneja nuevas ideas relacionadas con el entorno rural, entre ellas una quesería y actividades de ecoturismo. «Aquí quiero quedarme. Aquí quiero seguir creciendo y aquí quiero construir mi futuro», asegura. Dos años y medio después de que SUR contara la historia de aquel adolescente que soñaba con convertir unas pocas cabras en su profesión, él mismo resume ahora el cambio: «Esto solamente acaba de empezar; con ganas, constancia y valor, las metas se acaban cumpliendo en nuestra tierra», concluye el joven cabrero.
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