El Baúl de los Mundiales
De la comisaría a la gloria: el insólito robo de un collar que casi hunde a SenegalFadiga, centrocampista de la selección africana, fue detenido por sustraer una pieza de oro en una joyería de Corea días antes del partido inaugural del Mundial 2002
Regala esta noticia Añádenos en Google Khalilou Fadiga. (@khaliloufadiga) 16/06/2026 a las 00:38h.Fue uno de esos actos que solo acierta a explicar quien lo diseña en su cabeza y posteriormente lo ejecuta. Una incomprensible broma que se ... le ocurrió a un joven —ya no tan joven— de 27 años y que le pudo costar muy cara a él y al grupo del que formaba parte. Sucedió hace 24 años en Daegu, Corea del Sur, cuando Khalilou Fadiga decidió entrar en una joyería y robar un collar sin caer en la cuenta de que formaba parte de la selección de fútbol de Senegal que había recorrido más de 13.000 kilómetros para representar a su país en el Mundial organizado por Corea y Japón.
Sin embargo, al día siguiente, en el autobús del equipo camino del entrenamiento, Fadiga se llevó la mano al bolsillo y, orgulloso, sacó del mismo un collar de oro de 18 quilates en forma de corazón que mostró mientras presumía de haber cumplido el reto.
Khalilou no había contado con el eficaz sistema de cámaras de seguridad del centro comercial surcoreano, así que la sorpresa inicial de sus compañeros se tornó sobresalto horas después cuando, durante la comida, funcionarios de la embajada senegalesa irrumpieron en el restaurante acompañados por policías surcoreanos que se llevaron a Fadiga para interrogarle.
Horas más tarde, para evitar un conflicto diplomático internacional y no arruinar el estreno de Senegal, la fiscalía del distrito de Daegu decidió retirar formalmente todos los cargos a petición del propio dueño de la joyería. El fiscal Choi Sang-Chul declaró que se hacía para que el jugador «pudiera prepararse para el próximo partido con menos estrés».
Al perdón contribuyó la actitud del propio jugador, que acudió personalmente a devolver el collar, valorado en 260 euros. «No fue por robar, fue un reto, un reto estúpido —reconoció Fadiga—. Lo siento mucho, me disculpé, pero incluso la gente de la tienda se sentía mal porque se hablara tanto de esto. Fue solo una broma que salió mal».
«No fue por robar, fue un reto estúpido, una broma que salió mal»
Fadiga
Jugador de Senegal (Mundial 2002)
La historia dio un giro inesperado cuando el dueño de la joyería le envió a Fadiga una carta de reconciliación junto a un colgante del famoso cerdo de oro, un símbolo tradicional de buena suerte en Corea del Sur. En aquella misiva le decía: «Me dio tanta pena que no pude dormir bien esa noche... Llevar esto contigo te traerá buena suerte y éxito».
El incidente causó enorme impacto en la concentración del conjunto africano. Al turbador suceso en sí mismo se añadía el hecho de enfrentarse a Francia, país de estrecha relación con Senegal. La filtración del vídeo de las cámaras del centro comercial a los medios galos desató la furia de la prensa en Dakar. Diarios senegaleses llegaron a calificar el escándalo como un «complot mediático francés» diseñado para desestabilizar a su selección con el objetivo de intentar contrarrestar el efecto de la anunciada ausencia en el combinado europeo del lesionado Zidane.
Pero el escándalo y el ruido no afectaron al equipo africano. El seleccionador, Bruno Metsu, mantuvo a Fadiga en el once titular y Senegal asombró al mundo derrotando a Francia (0-1), con una destacada actuación del mediocampista. El amuleto de la suerte funcionó ese día y durante las jornadas posteriores. En la que fue su primera participación en un Mundial, los 'Leones de Teranga' alcanzaron los cuartos de final.
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