CM Málaga
De la tecnología al factor humano: claves para salvaguardar el patrimonio en las emergenciasUn software para la trazabilidad de las piezas y la implementación de simulacros ayudan a los centros culturales de Andalucía a proteger su riqueza cultural frente a los desastres
Regala esta noticia Añádenos en Google Pilar Ortiz, Carmen Mora, Francisco Alvarado, Julia Herce y Laura Esparragosa. (Marilú Báez) 22/06/2026 Actualizado a las 16:35h.Desde un software para seguir el recorrido de las miles de piezas arqueológicas que custodian los museos andaluces hasta simulacros que implican a todos los ... agentes sociales frente a un terremoto, un incendio o un tsunami. Tecnología y factor humano. Profesionales de yacimientos y museos de la Junta de Andalucía abordaron a partir de su experiencia las claves para salvaguardar el patrimonio en situaciones de emergencia en uno de los encuentros técnicos de CM Málaga; una cuestión que cobra especial relevancia a partir de la nueva Ley 4/2026, de 24 de marzo, de Patrimonio Cultural de Andalucía.
Ahora bien, en esos momentos de riesgo «las personas son las más importantes, porque somos las que tomamos decisiones», apostilló Herce. Y como también destacó, de nada valen «sistemas sofisticados si no hay personas que sepan manejarlos». Se puso entonces sobre la mesa la importancia de la coordinación entre los agentes culturales y los sociales, como policías, bomberos y sanitarios. «Hay que establecer un lenguaje común en el que tanto actores de emergencia como nosotros podamos comunicarnos», apuntó Carmen Mora, directora del Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera. Eso hicieron ellos con el primer simulacro de emergencia y evacuación de bienes culturales en un yacimiento arqueológico protegido como Patrimonio Mundial por la Unesco, una acción que movilizó a todos los sectores involucrados desde mucho tiempo antes, con reuniones técnicas «para conocernos y ver cómo encajar unos con otros, confiando unos en otros».
También el Museo de Cádiz formó parte de un inédito simulacro de tsunami en la ciudad. Al estar a seis metros por encima del nivel del mar, el museo se convierte en esos casos en una zona segura para acoger a ciudadanos y bienes de otras instituciones. Se activó «desde el conserje a la directora», ensayaron y aprendieron: «Se hubiese agilizado todo muchísimo si tuviéramos megafonía», admitió la directora Laura Esparragosa.
La salvaguarda, coincidieron, es un trabajo en equipo de toda la comunidad en el que hay que seguir avanzando con el desarrollo de un plan a partir de la nueva ley de marzo, como indicó Francisco Alvarado, técnico Conservador de la dirección general de Museos y Conjuntos Culturales de la Junta. Y eso implica desde tener en cuenta los materiales que se empleen para las próximas rehabilitaciones de edificios hasta la incorporación de climatizaciones más autónomas y sostenibles frente al cambio climático. «Tenemos algo tan valioso en nuestras manos que es fundamental que la salvaguarda se incluya en nuestra vida», concluyó Carmen Mora.
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