La federación saudí ya mira de tú a tú a las grandes selecciones europeas gracias a la inyección del Gobierno
Fede Valverde en un partido con UruguayEFE- 2PLAYBOOK 
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El grupo H del Mundial 2026 tiene de todo: dos campeones del mundo, uno de los países emergentes y con mayor riqueza por habitante, y un país debutante en el que viven medio millón de personas. A nivel deportivo, grandes diferencias entre sí, y a nivel económico, muchas más. En los presupuestos de las federaciones, España lidera, con 403 millones previstos para 2026, pero le sigue muy de cerca Arabia Saudí, que ya rondaba los 400 millones el año pasado. La Asociación Uruguaya de Futbol (AUF) movía diez veces menos, 40 millones de dólares (35 millones de euros) en 2024, cuando llegó a semifinales de la Copa América, según datos analizados por Intelligence 2P, la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook.
La cenicienta del grupo es Cabo Verde, un archipiélago africano que ha logrado clasificarse para su primer Mundial apoyándose en su diáspora: 14 futbolistas de la selección nacieron en Europa, entre Portugal, Francia y Países Bajos. De hecho, ninguno de los 26 convocados juega en su país y una cuarta parte en el fútbol luso. Por ello, pese a no publicar sus memorias anuales, sí que se puede saber que la federación caboverdiana invertirá en los próximos años 1,4 millones de dólares (1,2 millones de euros) en la mejora de sus competiciones.
Estos fondos forman parte del FIFA Forward Programme, uno de los grandes proyectos que puso en marcha Gianni Infantino cuando alcanzó la presidencia del fútbol mundial hace justo diez años. En total, el organismo promotor de los Mundiales ha comprometido 5,8 millones de dólares (5 millones de euros) en Cabo Verde a través de este programa, donde se incluyen también la financiación de infraestructuras (2,5 millones de dólares),subvenciones para la selección nacional (956.947 dólares), la formación y otros proyectos ligados al fútbol. Estas cifras muestran la importancia de su presencia en el Mundial: sólo por clasificarse, la federación africana ya tiene garantizados 12,5 millones de dólares (10,8 millones de euros).
Los presupuestos: entre los patrocinios y la inyección pública
Sea como fuere, sólo por las licencias federativas, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) factura más que esa suma de recursos de Cabo Verde. El mecenas de La Roja ya factura un 22% de su presupuesto por patrocinios (89 millones). Sin duda, la pata comercial es una de las de mayor crecimiento entre las 48 selecciones mundialistas.
Entre sus rivales, esta línea aportó 8,7 millones de dólares (7,5 millones de euros) a Uruguay en 2024, en el que la AUF disparó un 51% sus ingresos por patrocinios apoyado en la Copa América. Además, en este Mundial hay una importante novedad: el estreno de Nike como proveedor de las equipaciones celestes, en sustitución de Puma. El contrato está valorado en 5 millones de dólares (4,3 millones de euros) anuales entre 2025 y 2032, incluyendo la provisión de material deportivo y otros compromisos.
En Arabia Saudí, los acuerdos de patrocinio, televisión y matchday generaron 256 millones de riales saudíes (59 millones de euros) entre julio de 2024 y diciembre de 2025, según el medio local Asharq Al-Awsat. La SAFF (Saudi Arabian Football Federation) decidió el pasado año pasar a cerrar su ejercicio a final de año, lo más habitual en las federaciones deportivas. Por lo tanto, el equivalente al anual se podría estimar en unos 40 millones, con el patrocinio copando la amplia mayoría de estos ingresos. Más allá de esto, el principal impulsor del presupuesto saudí está en la inyección del Gobierno: en 2024, según documentación oficial, ya rozaba los 1.300 millones de riales saudíes (300 millones de euros). La cifra, en año mundialista, se presupone que habrá crecido.
El equipo árabe viste de Adidas, como España y otras 12 selecciones más. La marca alemana reina en casa de Nike. Entre la docena de retailers deportivos que equipan a los equipos del Mundial aparece Capelli Sport, marca estadounidense, que ha tenido el ingenio de conseguir tener presencia en el campeonato sin tener que desembolsar una gran cantidad de dinero. ¿La solución más sencilla? Ofrecerse como espónsor de un combinado humilde y debutante. ¿El país escogido? Cabo Verde. Cuatro años de contrato, arrancados el pasado marzo. Un claro win-win.
Fuera de este ámbito, destaca la influencia de los premios y el negocio que mueve la selección absoluta en el presupuesto general. En su caso, el 38% de los 40,6 millones de dólares (35 millones de euros) de ingresos totales provinieron de la celeste en 2024. Igual de interesante es el reparto de este importe: 7,5 millones de dólares (6,5 millones de euros) por los partidos de la fase de clasificación al Mundial; 6,8 millones de dólares (5,9 millones de euros) por haber alcanzado las semifinales de la Copa América 2024; 695.975 dólares (601.630 euros) por dos amistosos, frente a Euskadi –en San Mamés– y Costa de Marfil, y 285.000 dólares (601.630 euros) por la venta de camisetas y el merchandising.
Los gastos: Supercopas, Bielsa y árbitros internacionales
Por la parte del gasto, varios apuntes. Las tres federaciones de las que se tienen datos operan sobre una base de rentabilidad consolidada. Cada una, eso sí, con sus diferentes inversiones y costes preferentes.
En Uruguay han apostado a un entrenador con prestigio como Marcelo Bielsa. Esto se evidencia en el gasto en personal, donde la retribución del cuerpo técnico de la selección absoluta pasó de 2,3 millones de dólares (2 millones de euros) en 2023 a más del doble, 5,4 millones de dólares (4,7 millones de euros), sólo un año después. También destacan primas como los 1,75 millones de dólares (1,5 millones de euros) que se embolsaron los futbolistas en 2024, muy probablemente, por haber alcanzado las semifinales en el torneo continental. El staff técnico se repartió otros 226.000 dólares (195.000 euros).
Como curiosidad, la AUF gastó otro millón de euros para cubrir los viajes de sus internacionales a las concentraciones y en derechos de imagen de los futbolistas. En las selecciones inferiores, en su totalidad, invirtió 2,3 millones de dólares (2 millones de euros) y otros 1,4 millones de dólares (1,2 millones de euros) en el CAR que gestiona en Canelones.
Por su parte, la federación saudí destinó 717 millones de riales saudíes (164 millones de euros) entre julio de 2024 y diciembre de 2025 a las competiciones. Esto abarca tanto los torneos nacionales como las competiciones continentales e internacionales que están aterrizando en Arabia Saudí en los últimos años. Entre ellas, la Supercopa de España y de Italia. La que está bajo gestión de la RFEF le reporta 51 millones de euros anuales, de los que se estima que 40 millones se corresponden al acuerdo con las instituciones del país árabe.
Asimismo, la SAFF también aporta subvenciones a clubes, con 246 millones de riales saudíes (56 millones de euros) pagados en el periodo anteriormente indicado. En el equipo nacional que enfrentará a La Roja la aportación no para de crecer: este coste se aproximaba a los 467 millones de riales saudíes (107 millones de euros) entre julio de 2024 y diciembre de 2025. Y como curiosidad, en arbitrajes gasta 210 millones de riales saudíes (48 millones de euros). No detalla si allí se incluyen los de la Saudi Pro League, donde van a pitar puntualmente colegiados de las principales ligas europeas, incluyendo árbitros españoles.
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