Qué podemos esperar de unos tiempos en los que una fontanera se autoproclama enviada de las alturas
Regala esta noticia Añádenos en Google Leire Díez, la fontanera del PSOE. (Jaime García) 17/07/2026 a las 00:02h.El verano se mueve entre el rodar de la pelota y el de las imputaciones, sentencias y comparecencias. Qué lejos aquellos estíos en los que ... había que sacar del cajón al monstruo del lago Ness y la pugna sobre la canción del verano. Aquí los leviatanes entran y salen por la puerta de los juzgados, se aferran a su condición de presuntos monstruos, dicen no provenir de cloacas sino de los fanguizales de la oposición. La cosa se dirime en una especie de duelo de floretes y lenguas afiladas. No matan pero hieren hasta el tuétano al cansado ciudadano.
Se abonan al trazo grueso los habituales mordedores del PP, Tellado y Muñoz, y qué decir de los siempre hambrientos de carne roja de Vox. Y entre unos y otros convierten en caricatura, cuando no en pura pantomima, los serios asuntos que nublan el verano y amenazan convertirse en verdaderos ciclones otoñales. El joyero Zapatero sigue enmudecido, contrito por todo lo que atañe a su ilusoria y fantasiosa dignidad, aparte de lo que a su nudo familiar afecta. Ábalos es un ser deshumanizado, convertido en chatarra política. La directora de la Guardia Civil, que tan repelente lección dio en el Senado, declara como imputada sin que se atisbe dimisión ni cese posible. No es delito tomar dos cafés, dice la portavoz Montse Minguez, dando a entender que es la ingesta de café lo que se le imputa a la jefa de la benemérita. Achicoria argumental. Pero qué podemos esperar de unos tiempos en los que una fontanera se autoproclama enviada de las alturas y ante la aquiescencia de muchos se convierte en cruce de caminos, en punto nuclear de una pirámide que desde lejos huele a basura amontonada. Y todo eso lo barre bajo la alfombra la toga de quien se deja llevar por no se sabe qué fijación y por los aulladores profesionales de una derecha que sólo saca fuerza de la flaqueza del adversario. Tan poca imaginación, tan poca autenticidad como la del lago Ness. Monstruo aquel preferible a tanto ogro de pacotilla y a tanto fantoche.
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