La empresaria polaca Magda Molenda aterrizó en Málaga en 2022; cuatro años después es multipropietaria
Regala esta noticia Magda Molenda se sintió atraída por el clima y la rentabilidad inmobiliaria. (Marilú Báez)Málaga
03/05/2026 a las 23:37h.La historia de amor de Magda Molenda (47 años) con la Costa del Sol comienza a más de 3.000 kilómetros de distancia, en las ... afueras de Varsovia. Allí, en 2022, esta propietaria de una empresa logística de camiones descubre, viendo en televisión un programa de reformas de viviendas, un modelo de vida que hasta entonces le era ajeno. «Por favor, mira cómo vive la gente en Florida», le dijo a su marido tras ver aquellas casas frente al mar.
Atractivos como el clima, la presencia del mar en buena parte del territorio y un componente cultural que identifica como cercano -«España es mayoritariamente católica y esto es muy importante para mí»- terminaron por inclinar la balanza. Fue entonces cuando a través de un grupo de Facebook de compatriotas polacos contactó con la inmobiliaria ZGB Services S. L. y organizó su primer viaje a Málaga. No fue sencillo: llevaba dos décadas sin subirse a un avión porque le daba «pánico».
«España es mayoritariamente católica y eso es muy importante para mí
Magda Molenda
A su llegada a la Costa del Sol, el impacto fue inmediato. «Desde el primer momento me encantó», expresa. Molenda confiesa su debilidad por el patrimonio religioso y cultural de municipios como Estepona, Mijas o Málaga capital, donde encuentra «iglesias antiguas» y un entorno que no esperaba en un país que percibía como más laico.
Su primera intención fue adquirir una vivienda para uso familiar. Sin embargo, el contacto con el mercado local la llevó a cambiar de opinión. La primera operación se cerró en Estepona, donde compró un ático por unos 250.000 euros. «Fue un chollo», asegura ahora viendo cómo se han encarecido los precios. «Tenía unas circunstancias especiales porque el promotor nos exigía el pago al contado, pero no lo dudamos». «Esto es muy, muy bueno», recuerda haber pensado ante una vivienda con vistas al mar y solárium. Aquella compra marcó un punto de inflexión.
En pocos meses, formalizó nuevas adquisiones: otra vivienda en el mismo edificio que se le había quedado «colgada» al promotor y una casa unifamiliar en Mijas, esta última elegida, entre otros motivos, por su proximidad al aeropuerto de Málaga. Todas las operaciones iniciales se realizaron sin financiación.
Revalorización
El cambio de estrategia llegó al comprender el funcionamiento del mercado sobre plano. «Puedes comprar ahora el apartamento cuando no hay nada allí y venderlo con un beneficio muy bueno», explica. Esa lógica, basada en la revalorización durante el periodo de construcción, fue determinante. En apenas cuatro años ha gestionado varias propiedades, ha vendido al menos una con plusvalía y mantiene actualmente tres activos inmobiliarios, con la vista puesta en adquirir una villa de mayor nivel.
Pese al incremento de precios registrado en la provincia de Málaga en los últimos años, Molenda considera que el mercado sigue siendo atractivo, aunque con matices. «Creo ahora que el precio es muy alto», admite, si bien mantiene que la compra anticipada a promotor continúa ofreciendo márgenes interesantes a medio plazo.
Según relata, familiares y amistades ya han seguido sus pasos. «Mi hermana y mi mejor amiga han comprado aquí también», afirma, en lo que apunta a un efecto imán dentro de su entorno más cercano. Entre los factores que explican este interés creciente menciona tanto el contexto bélico en Europa del Este como las condiciones de vida en Polonia: precios elevados en ciudades como Varsovia, viviendas de menor tamaño y menor acceso a espacios abiertos. En contraste, la Costa del Sol ofrece, a su juicio, viviendas más amplias, mejor climatología y cercanía al mar. «Aquí se están construyendo apartamentos grandes; en Polonia tenemos 50 o 60 metros máximo», subraya.
Molenda reparte hoy su tiempo entre Polonia y España, con estancias de dos meses, condicionadas por la gestión de su empresa. Sin embargo, su horizonte vital apunta hacia el sur. Junto a su marido, contempla un traslado definitivo ligado a la jubilación.
Nueva oleada de compradores polacos
El aumento de propietarios de nacionalidad polaca en la Costa del Sol prevé ir a más. Así lo vaticina Magda Molenda tras el estallido de la guerra en Oriente Próximo y la inestabilidad socioeconómica y política en la zona que, en su opinión, provocará que llegue hasta nuestro país una «nueva oleada» de compatriotas. «Me consta que hace unos años, muchos de ellos compraron viviendas en la zona, en países como Emiratos Árabes o Catar, para no tener que pagar impuestos. Ahora, estoy segura que considerarán comprar en España. Aunque aquí la presión fiscal es grande, compensa por la seguridad jurídica que hay».
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