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Internacional

'Dear England': café para los muy futboleros (y para los que no lo somos)

'Dear England': café para los muy futboleros (y para los que no lo somos)
Artículo Completo 722 palabras
Lo que la distingue del resto de producciones al uso es que utiliza el fútbol como excusa para hablar de otros asuntos
'Dear England': café para los muy futboleros (y para los que no lo somos)

Lo que la distingue del resto de producciones al uso es que utiliza el fútbol como excusa para hablar de otros asuntos

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Rosa Palo

21/06/2026 a las 00:09h.

Los que teñimos canas todavía recordamos aquellos tiempos en los que la selección española siempre caía poco antes de llegar a las grandes citas. Aquella ... racha, que tuvo hasta nombre propio, «la maldición de los cuartos», se rompió por fin en la Eurocopa de 2008, cuando España eliminó a Italia en los penaltis. Por eso resulta fácil identificarse con una afición que ve cómo, año tras año, su selección vuelve a tropezar en partidos decisivos. Nos ocurrió a nosotros. Y también a Inglaterra.

Veinte años después, en 2016, Inglaterra cae ante Islandia. Una humillación nacional frente a la selección de Licor del Polo (si algo esperamos los no futboleros de este Mundial son los chistes, especialmente los argentinos). Tras la destitución del seleccionador, Southgate, por entonces técnico de la sub-21, asume el mando del equipo. Su primera decisión es diseñar un proyecto a largo plazo con el Mundial de Catar como objetivo.

Hasta ahí, nada que pueda despertar demasiado interés entre quienes vivimos al margen del balón. Pero lo que distingue a 'Dear England' del resto de producciones al uso es que utiliza el fútbol como excusa para hablar de otros asuntos: de la salud mental de los deportistas, de la gestión de las expectativas, de la frustración o del peso de la presión mediática. Con la ayuda de la psicóloga deportiva Pippa Grange (Jodie Whittaker), Southgate enseña a los jugadores a enfrentarse a sus fantasmas mientras intenta lidiar con los suyos.

'Dear England' es, sobre todo, una hagiografía de Gareth Southgate. Lo retrata como a un santo laico, un mártir del fútbol, un hombre entregado por completo a su profesión para quien, más allá del césped, parece no existir nada. Joseph Fiennes, que ya había interpretado a Southgate en el teatro, vuelve a encarnarlo magistralmente, transmitiendo tanto lo visible (la caracterización física) como lo invisible: ese tormento interior, esa ansiedad persistente que mastica como un chicle. Y la mirada benevolente de la serie sobre el entrenador también abarca a los jugadores: aquí no hay fiestas locas, yates obscenos, relojes de oro macizo ni escándalos sexuales. Solo un grupo de jóvenes vulnerables obligados a soportar sobre los hombros el peso de las expectativas de todo un país. En fin.

Ese es, probablemente, el principal reproche que puede hacerse a la serie: la beatificación de la selección inglesa. También es comprensible: se centra en la historia que quiere contar, y todo lo demás queda en segundo plano. Lo que no resulta prescindible es el contexto, ya que la historia reciente del combinado nacional inglés es la historia del país. Por ello, se dejan ver los acontecimientos que suceden durante el periodo que Southgate está al frente del equipo, desde los cambios de primeros ministros hasta la muerte de Isabel II, pasando por temas como el racismo, la xenofobia, la homofobia o la violencia en el fútbol.

Consciente tanto de que es imposible reproducir la emoción de ver jugar a tu equipo como de que el aficionado ya sabe el resultado (excepto quienes desconocemos la trayectoria de la selección inglesa), la serie desplaza el foco de la acción a la reacción: fragmenta las jugadas, se detiene en los gestos y en las miradas de los jugadores y, en los momentos decisivos, reduce el mundo a un duelo entre lanzador y portero, haciendo que el fondo desaparezca y que solo permanezca la tensión. Y lo consigue, sí, tanto como conmover al espectador cada vez que suena 'Three lions', de The Lightning Seeds. Esa maravilla. Ese himno que no se puede dejar de tararear tras ver 'Dear England'. Los ingleses inventaron el fútbol, pero también el pop. Y eso siempre jugará a su favor.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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