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Para salir airoso de las posibles crisis, lo mejor es diseñar las soluciones. Pura prudencia.
Un accidente de bicicleta que casi le cuesta la vida ordenó las prioridades de Miquel Pino, economista, experto en dirección y administración de compañías y empresario. El 9 de abril de 2023, tras dar una vuelta de campana, acabó tirado en una cuneta y trasladado en helicóptero al hospital. Tras muchas noches sin dormir "por el dolor insufrible, el sufrimiento y la impotencia ";tres meses en silla de ruedas, seis con muletas y con una estructura metálica aún en la rodilla, Pino reorganizó sus "valores". "Imaginé cómo iba a salir de esta y a superar mi vulnerabilidad", confiesa el autor de Nunca digas "a mí esto no me va a pasar" (Profit Editorial). "Durante mi recuperación fui consciente de que no tenía el control. Aprendí a vivir con incertidumbre y a ser resiliente. Dejé de creerme un Superman", señala, que las crisis, está convencido, "traen oportunidades".
Para salir airoso de casi cualquiera, como mentor de empresarios y directivos, propone planificar las contingencias. Su accidente, dice, "es el pretexto para detallar a los responsables de las compañías y/ propietarios cómo hay que prepararse para una situación absolutamente inesperada", que nadie es imprescindible, pero hay que atar bien las cosas. No por ser aguafiestas, sino por pura prudencia y como entrenamiento para afrontar las dificultades.
- Contratar un seguro. Por lo que pueda pasar... "Que cubra desde un accidente a un susto de salud,que impida seguir con la actividad habitual y aporte un extra si baja la facturación si el jefe no puede operar o los beneficios. Que suponga undinero complementario a la baja", recomienda.
- Tener reservas financieras. El ahorro es básico, "tanto en el negocio como en casa. Como una hucha de cerdito como las que teníamos cuando éramos pequeños, pero ahora que consiga que si los ingresos empresariales o del hogar decaen por cualquier motivo durante un periodo que no pase tampoco mucho", sugiere Pino.
- Propiciar un buen equipo. El jefe debe sumar, pero, en cualquier caso, siempre ser prescindible.La plantilla tiene que ser autónoma y operar si el mando no está. "Es obligatorio que el directivo se rodee de personas con talento, que conozcan bien la empresa y sepan remar sin el líder y seguir el rumbo establecido", argumenta Pino.
- Firmar el testamento. Con el fin de que asegurar por escrito y con validez legal cómo ceder el legado. Si el jefe es también en propietario de la compañía, tiene que definir a quién le da sus acciones "para minimizar el coste de que no esté", apunta el experto. Además, habrá que dejar claro quién hereda la máxima dirección.
- Cuidar las relaciones sociales. También a nivel laboral, con los trabajadores y con colegas del mismo nivel profesional. Para hablar de igual a igual. "Es recomendable pertenecer a clubs [de directivos] o patronales para conocer y general lazos con otros altos ejecutivos o empresarios que en momentos de crisis pueden entender mejor el problema, escuchar, sugerir soluciones o empatizar", comenta el experto.
- Superman no existe. "Por muy positivo que sea uno, las cosas pasan", recuerda Pino. "Lo inteligente es vivir preparado, que no todo se tiene bajo control;hay que organizarse desde la humildad para el futuro", indica. Por ejemplo, con un plan de contingencias, que contemple qué pasaría si se produce un incendio, cómo afrontar una incapacidad o una crisis reputacional:"Y esto no implica ser negativo, sino ser responsable" y trabajar con cabeza.
- Diversificar el bien o servicio. Para minimizar los riesgos, Pino aconseja "no tener todos los huevos en la misma cesta" y aprovechar los conocimientos para abrir nuevas líneas de negocio.
- Formación continua. Y no solo a nivel en áreas económicas o de márketing. "También para saber cómo gestionar la inteligencia emocional, sobre todo para canalizar la frustración y aprender a ser resiliente;o para potenciar el crecimiento personal y evitar que, llegado el caso, la sociedad despegue y que no supere al máximo mando...", señala el mentor de empresarios.
- Metología de las 3C. Clave, señala Pino, para superar las crisis. Se refiere a cabeza, cash y corazón. "Las decisiones para salir a delante tienen que ser lógicas, coherentes y razonables. Además, siempre hay que evaluar el coste que conllevarían y tener cuartos necesarios para afrontarlas. Y solo tomar las determinaciones que te permitan dormir en paz", argumenta.
- Propósito claro. "Ser feliz también es un objetivo empresarial", subraya el experto. En la cuenta de resultados, "los ingresos menos los gastos tiene que dar como resultado esa felicidad, que es la suma de factores y no solo materiales". Al trabajo, indica, "hay que ir contento, sabiendo bien el objetivo. El mío, ayudar a mis clientes a lograr sus metas, a que sepan delegar para ganar horas, ya sea para realizar otras funciones, para pasar más tiempo en pareja o ir a ver su hijo jugar al fútbol... Hay que disfrutar de la vida".
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