- ANDRÉS STUMPF Bruselas
La herencia europea en Australia ha complicado enormemente la negociación de las protecciones a los productos alimentarios.
Los grandes acuerdos comerciales se leen en millones de euros en exportaciones, perspectivas de crecimiento y desaparición de los aranceles. Sin embargo, existen otros detalles tremendamente importantes a la hora de liberalizar la relación comercial entre dos regiones: la protección de determinados productos frente a eventuales imitaciones o copias.
En el acuerdo comercial sellado entre la Unión Europea y Australia esta misma semana, el capítulo de las indicaciones geográficas protegidas ha sido uno de los más tensos. Australia defendía su derecho a llamar por su nombre tradicional unas elaboraciones que la Unión Europea considera que son réplicas de sus productos agroalimentarios más reconocibles.
Tras unas duras negociaciones, finalmente las dos regiones han pactado la protección especial para 396 productos, una lista en la que se encuentran 35 referencias a artículos españoles. España es el cuarto país con más referencias protegidas en el acuerdo comercial tras las más de 90 de Francia, las 58 de Italia y las 38 de Alemania.
Entre los productos españoles, la categoría líder de la lista de productos con indicaciones geográficas es la que recoge a las bebidas alcohólicas, que cuenta con nada menos que 19 referencias. En ese apartado, se pueden encontrar productos que van desde el ronmiel de Canarias al orujo de Galicia, pasando por el pacharán de Navarra o el café licor alicantino.
El acuerdo con Australia también reconoce la protección especial del brandy de Jerez y del procedente del Penedés, como el chinchón y el anís Paloma de Monforte del Cid.
A mucha distancia de las bebidas, pero como segunda categoría con más artículos, los aceites cuentan con cuatro indicaciones geográficas protegidas: el de Baena, el de Jaén, el de Priego de Córdoba y el de Siurana. Por su parte, los quesos cuentan con tres productos blindados que corresponden al de queso Mahón, al queso de Murcia al vino y al queso manchego en sus diferentes acepciones reconocidas en España.
Con dos referencias empatan tres categorías de productos: los cárnicos, con el jamón de Guijuelo y la paletilla de Teruel al frente, los turrones, con el de Jijona y el de Alicante como protagonistas, y las especias, con el azafrán de la Mancha y el pimentón de la Vera.
Cierran la lista de productos españoles el arroz procedente de los cultivos de Calasparra y el ajo morado de Las Pedroñeras.
El reconocimiento de las protecciones geográficas a través de un etiquetado especial no sólo sirve como escudo ante posibles imitaciones que Australia pueda fabricar y distribuir en otros mercados, sino que tiene un efecto directo en los precios de compra en destino que se podrán beneficiar los exportadores españoles.
"Esto favorece la venta de más productos españoles a precios más elevados ya que el precio de venta de los productos protegidos por una indicación geográfica es entre dos y tres veces superior al de los productos convencionales", explican fuentes de la Comisión Europea.
Vinagre de Jerez
Solo uno de los productos españoles recogidos en el pacto entre la Unión Europea y Australia tendrá un trato diferente al resto: el vinagre de Jerez.
Este vinagre de vino gourmet elaborado con jerez y tradicionalmente asociado a la provincia española de Cádiz cuenta con una cierta tradición en Australia, por lo que el bloque comunitario ha concedido a este país un margen de cinco años para que vaya retirando progresivamente la denominación de vinagre de Jerez de sus elaboraciones. La cuenta comenzará desde el mismo momento en el que el acuerdo comercial entre en vigor, una vez que se redacte el texto legal y sea validado por el Parlamento australiano y por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE.
"Poco a poco el etiquetado del producto irá cambiando y la referencia a la denominación geográfica irá reduciéndose con el objetivo de que los consumidores dejen de asociarlo a sus productos de cabecera de origen australiano y se pueda producir esa retirada", explican fuentes comunitarias.
España además, ha anunciado el lanzamiento de una campaña de apoyo al vinagre de Jerez en suelo Australiano para tratar de quedarse con el mercado que poco a poco vayan liberando estos productos. Para ello, destinará 50.000 euros a publicidad, promociones en el punto de venta genéricas, elaboración y difusión de materiales informativos, concursos, exposiciones, degustaciones y actividades dirigidas a los medios de comunicación, infuencers y cadenas de distribución y restaurantes, entre otras medidas.
Concesiones
Frente a otros pactos en los que la negociación sobre las indicaciones geográficas protegidas resultan relativamente sencillas, como en el caso de Mercosur, Australia tiene una serie de particularidades que han complicado el debate.
A Australia se la conoce como la tierra de los inmigrantes. Su identidad moderna se forjó durante décadas con la llegada de millones de inmigrantes de todo el mundo, una tendencia especialmente acusada tras la Segunda Guerra Mundial y que le otorga potentes elementos europeos culturales, pero también relacionados con productos agroalimentarios.
Los europeos que emigraron se llevaron consigo las técnicas de sus lugares de origen y replicaron tradiciones alimentarias que resultan en productos similares a los europeos a excepción de la geografía.
Es por eso que los australianos defienden su derecho a comercializar queso Parmesano que no se elabora en Parma o el Prosecco.
La UE permitirá que estos productos se sigan comercializando bajo esas denominaciones siempre que su etiquetado no los asocie, con banderas o referencias culturales, a la fabricación en Italia o en otros países. Junto a estos productos hay otros 11, como el queso Gruyere, o el Feta, que podrán seguir comercializando los productores australianos con larga trayectoria, pero no los nuevos que lleguen al mercado.
Por último, otros nueve artículos europeos se encuentran en la misma situación que el vino de Jerez y dispondrán de un periodo de gracia en el que seguir usando la denominación protegida.
Von der Leyen cifra en 4.000 millones el impacto del acuerdo en el PIB de la UE
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió ayer desde Sidney que el acuerdo comercial con Australia podrá aportar "casi 4.000 millones de euros" al PIB de la Unión Europea hasta 2030, además de reducir costes para las empresas y facilitar el aumento de intercambios e inversiones entre ambas economías.
"El acuerdo puede añadir casi 4.000 millones de euros al PIB europeo de aquí a 2030 y, según me indicaron, cerca de 8.000 millones de dólares australianos a su economía", indicó la máxima responsable del Ejecutivo comunitario. La dirigente europea ha reiterado que uno de los efectos más inmediatos será la eliminación de barreras comerciales, lo que permitirá abaratar las operaciones y facilitar el acceso a los mercados en ambos sentidos. Solo en ahorro de tasas comerciales, la Unión Europea espera un impacto positivo de 1.000 millones de euros al año en el comercio con su socio en Oceanía. La UE exportó bienes a Australia por valor de 36.900 millones el pasado ejercicio e importó productos por valor de 10.200 millones, según las últimas cifras de Eurostat. En el caso de España el comercio es escaso, con ventas por 2.046 millones e importaciones por valor de 517 millones.
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