Mundial 2026
Deschamps: de aguador a leyendaEl seleccionador de Francia está a dos pasos de retirarse como el mejor entrenador de la historia de los Mundiales
Regala esta noticia Añádenos en Google Deschamps, minutos antes del partido Francia-Marruecos. (Reuters)Javier Ansorena
12/07/2026 a las 00:06h.Didier Deschamps no quiere hablar de su legado. Sabe que es una distracción. Cada vez que se le pregunta al respecto a lo largo del ... Mundial, se sacude la cuestión y responde que está centrado «en el objetivo». Ese objetivo, como el de todos los que compiten, es ganar. Pero pocos como Deschamps se han dedicado a él con tanta atención y disciplina.
Quien primero puede evitar el récord es España en la semifinal de este martes en Dallas. Deschamps aterrizó en el Mundial diciendo que la España de Luis de la Fuente era «la gran favorita» del torneo. Era Deschamps en estado puro, compitiendo desde antes que ruede el balón, trasladando la presión al contrario.
Ese gen competitivo lo tiene desde que era un chaval que jugaba a cualquier deporte en Bayona, muy cerca de la frontera con España. Entró al fútbol por casualidad, donde pronto destacó por su inteligencia, su liderazgo emocional, su fortaleza táctica y su dureza física.
Le pusieron el brazalete de capitán desde niño y no se lo quitó en el resto de una carrera marcada por un contraste: un fútbol poco vistoso y un palmarés brillante. Deschamps fue un mediocentro defensivo de esos por los que no se paga una entrada pero que todo entrenador querría: destructivo contra el juego contrario, siempre bien colocado, esforzado y acertando el pase. Le llamaban 'porteur d'eau' ('aguador'), porque se limitaba a la recuperación y al pase fácil al compañero con talento.
En ese desempeño, para algunos gris, se hinchó a ganar títulos. Ligas en Francia e Italia, dos Ligas de Campeones —una con el Marsella, otra con la Juventus—, varias finales —entre ellas, la que perdió con el Valencia, en el final de su carrera— y copas de todo tipo.
Newsletter
En 2012, tomó las riendas de una Francia en descomposición tras el Mundial de 2010, donde hubo hasta una huelga de jugadores por la expulsión de Nicolas Anelka.
Deschamps estaba predestinado al cargo, tras su historial como jugador de 'Les Bleus'. Él fue quien por fin levantó la copa en el Mundial de 1998, la primera para Francia, con la alegría de hacerlo en casa. Parecía que solo él podría reconstruir a una Francia con una fuente inagotable de talento que después no brillaba en las competiciones.
En el Mundial de Brasil de 2014, a Francia la eliminó la campeona, Alemania. Pero Deschamps ya metió a Francia en la final de la Eurocopa de 2016, la que ganó Portugal con Cristiano Ronaldo lesionado en la banda. Y Francia, con un jovencísimo Kylian Mbappé, ya volvió a ser campeona, con Deschamps al volante, poco después, en el Mundial de Rusia 2018. Solo los penaltis, un paradón histórico del argentino 'Dibu' Martínez y una actuación heroica de Lionel Messi evitaron que el técnico revalidara el título cuatro años después. Ahora está a dos partidos de su segundo Mundial.
Sus críticas le achacan un fútbol conservador y le quitan mérito por el nivel de los jugadores a su disposición, a los que en este Mundial se han unido estrellas como Olise, Doué o Barcola. Lo cierto es que Deschamps ha hecho siempre lo necesario para ganar, dentro del terreno de juego —ahora, jugar con cuatro delanteros— y también fuera, como sacar a Karim Benzema de Francia y resistir las acusaciones de racismo.
La próxima semana puede consagrar a Deschamps como el mejor de siempre. Y dejar el listón muy alto para su excompañero y sustituto irremediable, Zinedine Zidane.
Reportar un error