El vicealmirante Francisco Sánchez González, titular de la SSP estatal, señaló que se sospecha de la presencia furtiva de granjas de minado de criptomonedas en Tlaola, debido a la cercanía con la presa y a las condiciones geográficas de la región. “Esta actividad consume mucha energía y produce mucho ruido, por eso se buscan lugares alejados y muy remotos en las comunidades. Esto nos alertó”, expuso el funcionario en conferencia de prensa.
La minería de criptomonedas es un proceso en el que equipos informáticos realizan cálculos criptográficos para validar y registrar transacciones en una cadena de bloques. En algunas redes, como bitcoin, los participantes compiten por agregar nuevos bloques y, a cambio, pueden recibir recompensas en criptomonedas y comisiones por las transacciones.
estima que, solo en 2023, el consumo mundial de electricidad asociado con la minería de bitcoin alcanzó un promedio de 120 teravatios-hora (TWh).En México, la minería de criptomonedas no es ilegal, por lo que, como explica Sánchez, las indagatorias alrededor de la granja detectada en Tlaola buscan principalmente determinar si existió el delito de robo de energía.
comunicado.Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrowEl informe “El uso de la inteligencia artificial por redes criminales de alto riesgo” señala, por ejemplo, que el Cártel de Sinaloa cuenta con redes de triangulación con casas de cambio clandestinas chinas, diseñadas para convertir las ganancias del tráfico de fentanilo en criptoactivos, que posteriormente se cambian por yuanes. “Estas operaciones no solo evaden el sistema bancario internacional, sino que lo reemplazan con una arquitectura financiera descentralizada, resistente a la trazabilidad institucional”, subraya el documento.
En paralelo, especialistas sugieren que el auge de las criptomonedas y su uso, tanto legal como ilícito, es un factor que ha maximizado el robo de energía, un problema que históricamente ha afectado a México y que deja pérdidas millonarias para las finanzas públicas. El último dato disponible sobre las pérdidas no técnicas publicado por CFE Distribución señala que, entre enero y julio de 2024, los robos, alteraciones de los medidores y conexiones ilegales se asociaron con el consumo de 6,346 gigavatios-hora, con un valor comercial estimado en 13,800 millones de pesos.