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Detectores de frecuencia contra la IA en la Selectividad de 12 autonomías: "Hay más seguridad que en el aeropuerto"

Detectores de frecuencia contra la IA en la Selectividad de 12 autonomías: "Hay más seguridad que en el aeropuerto"
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Por primera vez utilizan dispositivos para combatir el fraude en la prueba de acceso a la universidad. Se descarta el uso de inhibidores porque "no es legal" Leer

En el aula 532 acababa de arrancar el examen de Lengua y no se oía un solo ruido. Los alumnos habían abierto el cuadernillo de ejercicios y repasaban las preguntas cuando un zumbido distrajo ayer de su tarea a Sarai Herrera y a Verona Alserawan, estudiantes de 2º de Bachillerato del colegio Joyfe de Madrid. No cayeron en la cuenta hasta después, charlando en un pasillo de la Facultad de Ciencias de la Información, de que se trataba de uno de los detectores de radiofrecuencia que por primera vez utiliza en la Selectividad la Universidad Complutense para impedir que los adolescentes copien con el móvil, dictándole las preguntas al «chati» (el ChatGPT), o con nanopinganillos inalámbricos.

«Cada vez hay más dispositivos para copiar que se venden en Temu y las gafas de Meta están en cualquier tienda», explica un vicedecano. «Sí que se copia, en nuestro colegio pillaron a un alumno preguntando a la IA con su móvil durante un examen final: le han suspendido y no podrá hacer la PAU hasta julio», constatan Verona y Sarai.

Personal de la Complutense hizo ayer controles aleatorios pasando discretamente por las aulas dos artilugios del tamaño de un walkie talkie: uno para detectar los teléfonos encendidos y otro para localizar los nanopinganillos con los que alumnos escuchan las respuestas que les dictan desde fuera de clase. «No hemos utilizado inhibidores de frecuencia porque no es legal», aclara uno de los encargados, que precisa que los detectores «no pitan, sino que vibran», para no distraer a los alumnos.

Aparatos parecidos se van a emplear estos días en la Selectividad de otras 11 autonomías (Murcia, Andalucía, Galicia, Cataluña, Aragón, Canarias, Cantabria, La Rioja, País Vasco, Baleares y la Comunidad Valenciana), y se han implantado ya en el día a día de la enseñanza. La Universidad Pontificia Comillas, por ejemplo, ha empezado a usarlos «para garantizar la integridad, los comportamientos éticos y la transparencia de los procesos de evaluación», al tiempo que ha redactado «un protocolo de actuación que respeta la legalidad vigente en la privacidad y derechos fundamentales de los estudiantes», según cuenta un portavoz.

La vicerrectora Rosa de la Fuente, con uno de los detectores de radiofrecuencia.EP

En la Complutense insisten en que debe garantizarse la «presunción de inocencia» de los alumnos. Si el detector de frecuencia vibra, se marca el examen, que el estudiante puede seguir haciendo, y luego se corrige en función de lo que decida una comisión, dejando que el alumno pueda presentar alegaciones para defenderse. En Andalucía, por el contrario, a los que pillan copiando se les expulsa inmediatamente de la prueba y se les pone un cero.

«¡Hay más seguridad que en un aeropuerto!», se quejaba ayer Julio Manzano, alumno del colegio Santo Domingo el Sabio de Madrid, justo antes de entrar en el examen de Lengua, vaticinando que quien quiera copiar tendrá que volver a formas analógicas tradicionales, como «apuntar las cosas en un papelito o grabarlas en un bolígrafo».

En el exterior de la Facultad de Ciencias de la Información, algunos padres llevaron a sus hijos en coche a hacer el examen. No sorprendió a los profesores. La vicerrectora de Estudiantes de la Complutense, Rosa de la Fuente, observa que ahora hay más alumnos que antes que llegan tarde a la prueba. «Lo importante es que estén en tiempo y forma», dice. Se les permite retrasarse hasta 20 minutos.

A la salida del examen de Lengua los alumnos comentaban que había sido fácil. Cayeron el boom latinoamericano, La Regenta y un artículo publicado en EL MUNDO por el filósofo Javier Gomá, entre otras opciones. Este año persiste la optatividad del Covid, que permite a los estudiantes elegir las preguntas que mejor se saben y sacar notas muy altas, lo que ha disparado las calificaciones de acceso. La vicerrectora De la Fuente promete «seguir haciendo cambios el año que viene para armonizar más las pruebas» en todas las comunidades autónomas. Pero aboga por «modificaciones paulatinas para no perjudicar a los estudiantes» y evitar que haya agravios comparativos entre los de un año y los de otro.

Auriculares entregados en la PAU de Madrid.Á. N.

De la Fuente también dice que se intentará unificar el número de autores que entran en el examen de Historia de la Filosofía. Este año sigue siendo dispar: en Madrid y Galicia se exige estudiar a 12 filósofos, mientras que en Extremadura son nueve y en Cataluña sólo siete.

Ayer preguntaron por Platón y Hume. Historia de la Filosofía fue la materia elegida por el 80% de los alumnos, en detrimento de Historia de España, que en Madrid es más difícil porque el temario es inabarcable: desde la Prehistoria hasta el siglo XXI. En la mayoría de CCAA sólo estudian los siglos XIX y XX.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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