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Cultura

Diego Lara: «Busco tender puentes entre lo físico y lo espiritual más allá de lo cultural o lo religioso»

Diego Lara: «Busco tender puentes entre lo físico y lo espiritual más allá de lo cultural o lo religioso»
Artículo Completo 2,264 palabras
Nombre completo: Diego Lara. Lugar y fecha de nacimiento: Colmenar Viejo (Madrid), 7 de septiembre de 1993. Residencia actual: Madrid. Formación: Título Superior en Diseño Gráfico de Grado Universitario. Istituto Europeo di Design Madrid; Máster en Investigación en Arte y Creación. Universidad Complutense de Madrid (en curso). Ocupación actual: Artista visual.Noticia relacionada No No DARÁN QUE HABLAR: Irene Molina: «Lo digital también es 'real' puesto que tiene consecuencias» Javier Díaz-GuardiolaQué le interesa. Mi práctica artística comienza a situarse en un gesto de observación y búsqueda de los fragmentos de lo que nos precede. Me interesan el ritual artesanal, la poética de la materia y el territorio compartido, cuyas referencias naturales, culturales y contextuales intento articular en un lenguaje propio. Es ahí donde encuentro los condicionantes que me permiten hablar del individuo en un territorio antropizado. Me percato de las acciones que desgastan las redes vivas de un entorno natural primitivo, ajeno a nuestro tiempo. Desde la colaboración y lo simbólico, transito el paisaje e investigo las fuertes relaciones biológicas que nos atraviesan; me urge la Naturaleza fragmentada de nuestro tiempo, en especial, la libertad que reclaman los árboles.Trazando una línea indirecta entre el dibujo expandido y la perspectiva escultórica, me intereso por el empleo de materiales honestos y naturales —frente a los abundantes nuevos medios digitales como promesas del tecnocapitalismo— para afrontar la dualidad ilusoria que persiste entre Naturaleza y seres humanos, y rescatar la verdadera interdependencia entre las personas, lo no humano y lo más que humano.Proceso de 'Lo que sostiene' D. L.De dónde viene. Recuerdo con especial ilusión mi primera exposición individual, 'Una rama tembló' (Espacio Local, Gijón), un acercamiento al mundo vegetal y a la fuerza de la Naturaleza desde el detalle, como apertura hacia imaginarios culturales sensibles y renovadores. También 'Los cuadrados sueñan con convertirse en círculos' (Espacio Araña, Madrid), una instalación de papel continuo basada en un diseño tipográfico donde los cuadrados aspiran a transformarse en círculos —la cuadratura del círculo—, una contradicción y aspiración de perfección u otredad a partir de lo elemental. Desde entonces, la Naturaleza y el arte abstracto han nutrido mi práctica. Además, he participado en diversas exposiciones colectivas, como en la galería Mad is Mad y el Festival Proyector, ambos en Madrid.Detalle de 'Los cuadrados sueñan con convertirse en círculos' (2023) D. L.Supo que se dedicaría al arte cuando… Surgió en mí la necesidad de formular preguntas sobre la degradación y pérdida de los ecosistemas, la memoria compartida y la transitoriedad de nuestro tiempo. Pertenezco a una generación marcada por múltiples crisis sistémicas —ambientales, sociales y económicas— que condicionan nuestra forma de estar en el mundo. Aunque la práctica artística siempre me interesó, fue al reconocer la urgencia del contexto actual cuando comprendí que mi foco debía desplazarse hacia un lugar más sensible, crítico y atento a lo que cambia y desaparece.'Una rama tembló' Paco Nadie¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Nunca he tenido que contradecir mis principios ni hacer nada que me incomodara —en ese sentido, me considero afortunado—. Quizá lo más inusual haya sido, en alguna exposición colectiva, ayudar a seleccionar y montar obras ajenas para que el conjunto mantuviera equilibrio y coherencia. Al fin y al cabo, la sensación general también influye en la experiencia de la obra individual.Su yo «virtual». Al principio era bastante reacio a mostrarme en redes, pero con el tiempo comprendí —tristemente— que los algoritmos y la presión social influyen en cómo se percibe el desarrollo profesional. Por eso hago un uso estrictamente profesional de mis perfiles de Instagram —la que más utilizo—, donde mantengo separadas mis prácticas: la artística (@ddiegolara), el diseño gráfico (@diegolara.studio) y la edición editorial (@madlibro) . También cuento con distintas webs como espacios más estables para contextualizar mi trabajo.Aunque sigo apostando por los libros como fuentes principales de conocimiento compartido, me interesan igualmente las publicaciones especializadas y los archivos digitales, que amplían mi investigación y me permiten seguir procesos creativos de otros artistas en capas más profundas.'Las dos orillas' (2021) D. L.Dónde está cuando no hace arte. Compagino mi práctica artística con el diseño gráfico, especialmente el diseño editorial y los libros de artista, desde una inquietud constante por explorar los límites de la tipografía, la imagen y lo matérico —el volumen, el papel y las técnicas de impresión—, siempre con una atención especial a la sostenibilidad. Paralelamente, ejerzo como profesor de estas áreas en el Istituto Europeo di Design de Madrid y coordino la editorial MadLibro de la galería Mad is Mad, con un marcado componente artístico.Todas estas prácticas se retroalimentan y amplían mi perspectiva, permitiéndome abordar los proyectos desde distintos ángulos. Aunque esta multiplicidad es enriquecedora, también resulta exigente y requiere un equilibrio cuidadoso en el día a día.'Fósiles' (2022) D. L.Le gustará si conoce a... Se puede decir que no tengo referentes fijos; mis intereses transitan según el contexto de la investigación, las historias y los saberes que la habitan. En mis líneas actuales me interesan especialmente Lucy R. Lippard y su reflexión sobre los paisajes locales como reflejo de crisis globales; Stefano Mancuso, botánico especializado en neurobiología vegetal, y su concepto de modelo vegetal; y el sentimiento de finitud ecológica presente en el pensamiento de Gilles Clément, entre otras voces cuya conciencia de los límites planetarios puede resultar incómoda, pero también esclarecedora al ofrecer un marco desde el que pensar el futuro. Desde la práctica artística, destacaría a Asunción Molinos Gordo y su cuestionamiento de las lógicas de producción desde el ámbito rural.Entre colegas de generación cuyas prácticas me inspiran señalaría a Maggie Silverman, Laura Pilar Delgado, Atauri, José Manuel Ballester, Jorge Satorre, David Bestué, Christian García Bello, Bárbara Pérez, Belén Rodríguez, Luis Vassallo, Pablo Barreiro, Alberto Odériz, Sergio Marey o Carlos Fer… Inevitablemente, me dejo a muchas personas.'Antes, debajo' (2025) D. L.Qué se trae ahora entre manos. Acabo de inaugurar mi segunda exposición individual, 'Lo que sostiene', que podrá visitarse en Espacio Abierto (Valladolid) hasta el 28 de marzo. La muestra reúne trabajos desarrollados en los últimos años junto con producciones recientes que buscan cuestionar la percepción tradicional de la Naturaleza y de los ecosistemas que nos sostienen.A través de distintas aproximaciones materiales —como el papel antiguo y el algodón, o naturales, como el barro y la materia forestal— intento abrirme a una conciencia de vulnerabilidad y generar un campo de imaginarios posibles, con múltiples significados que emergen de los ciclos biológicos. La obra textil principal, que da nombre a la exposición, explora la materialización de la memoria viva de los ecosistemas forestales como espacios de biodiversidad excepcional. Busca restablecer un vínculo sensible mediante procesos artísticos: comienza con técnicas tradicionales de teñido a partir de materia vegetal forestal para obtener sus cualidades cromáticas; continúa con una estampación en tinta artesanal elaborada con agallas de roble, donde el árbol, como símbolo, traduce una suerte de topografía imaginada que evoca un paisaje primigenio y activa una reflexión sobre la fragilidad de nuestros ecosistemas.Esta investigación, orientada a aprender de las redes de pensamiento vivo y a replantear nuestra ética hacia la permanencia, se fomenta en el Máster en Investigación en Arte y Creación de la Universidad Complutense de Madrid, donde sigo explorando estrategias que protejan y reivindiquen los derechos arrebatados a los ecosistemas, en especial a los forestales.Al mismo tiempo, preparo una intervención para la Cidade da Cultura de Galicia, en Santiago de Compostela, surgida a raíz de los Encontros de Artistas Novos. La obra, 'El agua es un instante que aprendió a quedarse', estará formada por esculturas flotantes que se instalarán en una laguna natural originada en un terreno que nunca llegó a edificarse. Su producción empleará técnicas tradicionales de carpintería náutica y madera autóctona, estableciendo un vínculo con la arquitectura popular y la construcción naval gallega como parte fundamental de la cultura y del paisaje rural compostelano.'Solo fui a dar un paseo' D. L.¿Cuál es su proyecto favorito hasta la fecha? El proyecto 'Antes, debajo, más allá', desarrollado durante mi residencia de AC/E en Domaine de Boisbuchet junto a la artista californiana Maggie Silverman, porque lo que comenzó casi como un divertimento con la arcilla silvestre de un lago se transformó en una investigación compartida sobre la tierra y la impermanencia.La instalación resultante, 'La fugacidad de la Belleza', reunía tres piezas de papel translúcido con estampados de arcilla natural suspendidas en una gran nave. El público podía recorrerlas mientras la luz transformaba la superficie, generando una experiencia envolvente, como estar dentro de una piel de tierra. Desarrollamos además una pieza de paisaje sonoro que acompañaba al espectador. Solo estos dos elementos han permanecido: los objetos cerámicos y formas de arcilla primitivas que también los acompañaban fueron devueltos al lago en un gesto performativo de retorno. En palabras de Maggie: «(Estos objetos) nos recuerdan que nada es permanente / Ni siquiera esta versión de nosotros mismos / Dejar ir es un acto de amor / Dejar ir es crear espacio para lo que está por venir».Montaje de 'Antes, debajo, más allá' D. L.¿Por qué tenemos que confiar en él? Dentro de un sistema capitalista basado en el consumo y la producción desmedida, creo que es más necesario que nunca ofrecer experiencias —reivindicativas y reflexivas— que abran otras maneras de sentir y sitúen a la Naturaleza más allá de un simple escenario ajeno. Busco tender puentes entre lo físico y lo espiritual —más allá de lo cultural o lo religioso—, desde una mirada crítica hacia la explotación de los recursos y la urgencia de repensar nuestras relaciones ecológicas y culturales con el territorio que habitamos.Tal como apunta Lucy R. Lippard, los paisajes locales condensan las crisis globales. En ese lugar empiezo a reconocer el verdadero espacio de mi obra: un espejo desde el que proyectarnos hacia adelante.Detalle de 'Lo que sostiene' en Espacio Abierto D. L.¿Dónde se ve de aquí a un año? Me imagino profundizando en la búsqueda de un refugio artístico frente a la urgencia de lo cotidiano, consolidando mis líneas de investigación y dándoles forma gracias —ojalá— al apoyo de residencias y convocatorias. Aspiro a seguir construyendo mi práctica a partir de códigos compartidos y referencias culturales basadas en nuestra interrelación con los ecosistemas, aprendiendo de saberes tradicionales y técnicas artesanales situadas en distintos contextos de nuestra geografía. Todo ello con la intención de derivar hacia nuevos lenguajes que nos permitan pensar y proyectar un futuro más habitable.Defínase en un trazo.¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? Le cedería el testigo a Laura Pilar Delgado, cuya obra ha podido verse recientemente en el Domus Artium 2002 (DA2) de Salamanca. Me interesa especialmente cómo, en su práctica, las publicaciones funcionan como un espacio autónomo donde sus ideas se despliegan con independencia, ampliando los límites de lo editorial y lo artístico. Su investigación sobre la representación de la realidad a través de la geometría, los patrones, el color y el material establece un diálogo sugestivo entre lenguajes que habitualmente se entienden por separado. Creo que su mirada nos enriquece y abre otras formas de pensar desde la práctica artística contemporánea.

Nombre completo: Diego Lara. Lugar y fecha de nacimiento: Colmenar Viejo (Madrid), 7 de septiembre de 1993. Residencia actual: Madrid. Formación: Título Superior en Diseño Gráfico de Grado Universitario. Istituto Europeo di Design Madrid; Máster en Investigación en Arte y ... Creación. Universidad Complutense de Madrid (en curso). Ocupación actual: Artista visual.

Irene Molina: «Lo digital también es 'real' puesto que tiene consecuencias»

Qué le interesa. Mi práctica artística comienza a situarse en un gesto de observación y búsqueda de los fragmentos de lo que nos precede. Me interesan el ritual artesanal, la poética de la materia y el territorio compartido, cuyas referencias naturales, culturales y contextuales intento articular en un lenguaje propio. Es ahí donde encuentro los condicionantes que me permiten hablar del individuo en un territorio antropizado. Me percato de las acciones que desgastan las redes vivas de un entorno natural primitivo, ajeno a nuestro tiempo. Desde la colaboración y lo simbólico, transito el paisaje e investigo las fuertes relaciones biológicas que nos atraviesan; me urge la Naturaleza fragmentada de nuestro tiempo, en especial, la libertad que reclaman los árboles.

Trazando una línea indirecta entre el dibujo expandido y la perspectiva escultórica, me intereso por el empleo de materiales honestos y naturales —frente a los abundantes nuevos medios digitales como promesas del tecnocapitalismo— para afrontar la dualidad ilusoria que persiste entre Naturaleza y seres humanos, y rescatar la verdadera interdependencia entre las personas, lo no humano y lo más que humano.

De dónde viene. Recuerdo con especial ilusión mi primera exposición individual, 'Una rama tembló' (Espacio Local, Gijón), un acercamiento al mundo vegetal y a la fuerza de la Naturaleza desde el detalle, como apertura hacia imaginarios culturales sensibles y renovadores. También 'Los cuadrados sueñan con convertirse en círculos' (Espacio Araña, Madrid), una instalación de papel continuo basada en un diseño tipográfico donde los cuadrados aspiran a transformarse en círculos —la cuadratura del círculo—, una contradicción y aspiración de perfección u otredad a partir de lo elemental. Desde entonces, la Naturaleza y el arte abstracto han nutrido mi práctica. Además, he participado en diversas exposiciones colectivas, como en la galería Mad is Mad y el Festival Proyector, ambos en Madrid.

Supo que se dedicaría al arte cuando… Surgió en mí la necesidad de formular preguntas sobre la degradación y pérdida de los ecosistemas, la memoria compartida y la transitoriedad de nuestro tiempo. Pertenezco a una generación marcada por múltiples crisis sistémicas —ambientales, sociales y económicas— que condicionan nuestra forma de estar en el mundo. Aunque la práctica artística siempre me interesó, fue al reconocer la urgencia del contexto actual cuando comprendí que mi foco debía desplazarse hacia un lugar más sensible, crítico y atento a lo que cambia y desaparece.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Nunca he tenido que contradecir mis principios ni hacer nada que me incomodara —en ese sentido, me considero afortunado—. Quizá lo más inusual haya sido, en alguna exposición colectiva, ayudar a seleccionar y montar obras ajenas para que el conjunto mantuviera equilibrio y coherencia. Al fin y al cabo, la sensación general también influye en la experiencia de la obra individual.

Su yo «virtual». Al principio era bastante reacio a mostrarme en redes, pero con el tiempo comprendí —tristemente— que los algoritmos y la presión social influyen en cómo se percibe el desarrollo profesional. Por eso hago un uso estrictamente profesional de mis perfiles de Instagram —la que más utilizo—, donde mantengo separadas mis prácticas: la artística (@ddiegolara), el diseño gráfico (@diegolara.studio) y la edición editorial (@madlibro). También cuento con distintas webs como espacios más estables para contextualizar mi trabajo.

Aunque sigo apostando por los libros como fuentes principales de conocimiento compartido, me interesan igualmente las publicaciones especializadas y los archivos digitales, que amplían mi investigación y me permiten seguir procesos creativos de otros artistas en capas más profundas.

Dónde está cuando no hace arte. Compagino mi práctica artística con el diseño gráfico, especialmente el diseño editorial y los libros de artista, desde una inquietud constante por explorar los límites de la tipografía, la imagen y lo matérico —el volumen, el papel y las técnicas de impresión—, siempre con una atención especial a la sostenibilidad. Paralelamente, ejerzo como profesor de estas áreas en el Istituto Europeo di Design de Madrid y coordino la editorial MadLibro de la galería Mad is Mad, con un marcado componente artístico.

Todas estas prácticas se retroalimentan y amplían mi perspectiva, permitiéndome abordar los proyectos desde distintos ángulos. Aunque esta multiplicidad es enriquecedora, también resulta exigente y requiere un equilibrio cuidadoso en el día a día.

Le gustará si conoce a... Se puede decir que no tengo referentes fijos; mis intereses transitan según el contexto de la investigación, las historias y los saberes que la habitan. En mis líneas actuales me interesan especialmente Lucy R. Lippard y su reflexión sobre los paisajes locales como reflejo de crisis globales; Stefano Mancuso, botánico especializado en neurobiología vegetal, y su concepto de modelo vegetal; y el sentimiento de finitud ecológica presente en el pensamiento de Gilles Clément, entre otras voces cuya conciencia de los límites planetarios puede resultar incómoda, pero también esclarecedora al ofrecer un marco desde el que pensar el futuro. Desde la práctica artística, destacaría a Asunción Molinos Gordo y su cuestionamiento de las lógicas de producción desde el ámbito rural.

Entre colegas de generación cuyas prácticas me inspiran señalaría a Maggie Silverman, Laura Pilar Delgado, Atauri, José Manuel Ballester, Jorge Satorre, David Bestué, Christian García Bello, Bárbara Pérez, Belén Rodríguez, Luis Vassallo, Pablo Barreiro, Alberto Odériz, Sergio Marey o Carlos Fer… Inevitablemente, me dejo a muchas personas.

Qué se trae ahora entre manos. Acabo de inaugurar mi segunda exposición individual, 'Lo que sostiene', que podrá visitarse en Espacio Abierto (Valladolid) hasta el 28 de marzo. La muestra reúne trabajos desarrollados en los últimos años junto con producciones recientes que buscan cuestionar la percepción tradicional de la Naturaleza y de los ecosistemas que nos sostienen.

A través de distintas aproximaciones materiales —como el papel antiguo y el algodón, o naturales, como el barro y la materia forestal— intento abrirme a una conciencia de vulnerabilidad y generar un campo de imaginarios posibles, con múltiples significados que emergen de los ciclos biológicos. La obra textil principal, que da nombre a la exposición, explora la materialización de la memoria viva de los ecosistemas forestales como espacios de biodiversidad excepcional. Busca restablecer un vínculo sensible mediante procesos artísticos: comienza con técnicas tradicionales de teñido a partir de materia vegetal forestal para obtener sus cualidades cromáticas; continúa con una estampación en tinta artesanal elaborada con agallas de roble, donde el árbol, como símbolo, traduce una suerte de topografía imaginada que evoca un paisaje primigenio y activa una reflexión sobre la fragilidad de nuestros ecosistemas.

Esta investigación, orientada a aprender de las redes de pensamiento vivo y a replantear nuestra ética hacia la permanencia, se fomenta en el Máster en Investigación en Arte y Creación de la Universidad Complutense de Madrid, donde sigo explorando estrategias que protejan y reivindiquen los derechos arrebatados a los ecosistemas, en especial a los forestales.

Al mismo tiempo, preparo una intervención para la Cidade da Cultura de Galicia, en Santiago de Compostela, surgida a raíz de los Encontros de Artistas Novos. La obra, 'El agua es un instante que aprendió a quedarse', estará formada por esculturas flotantes que se instalarán en una laguna natural originada en un terreno que nunca llegó a edificarse. Su producción empleará técnicas tradicionales de carpintería náutica y madera autóctona, estableciendo un vínculo con la arquitectura popular y la construcción naval gallega como parte fundamental de la cultura y del paisaje rural compostelano.

¿Cuál es su proyecto favorito hasta la fecha? El proyecto 'Antes, debajo, más allá', desarrollado durante mi residencia de AC/E en Domaine de Boisbuchet junto a la artista californiana Maggie Silverman, porque lo que comenzó casi como un divertimento con la arcilla silvestre de un lago se transformó en una investigación compartida sobre la tierra y la impermanencia.

La instalación resultante, 'La fugacidad de la Belleza', reunía tres piezas de papel translúcido con estampados de arcilla natural suspendidas en una gran nave. El público podía recorrerlas mientras la luz transformaba la superficie, generando una experiencia envolvente, como estar dentro de una piel de tierra. Desarrollamos además una pieza de paisaje sonoro que acompañaba al espectador. Solo estos dos elementos han permanecido: los objetos cerámicos y formas de arcilla primitivas que también los acompañaban fueron devueltos al lago en un gesto performativo de retorno. En palabras de Maggie: «(Estos objetos) nos recuerdan que nada es permanente / Ni siquiera esta versión de nosotros mismos / Dejar ir es un acto de amor / Dejar ir es crear espacio para lo que está por venir».

¿Por qué tenemos que confiar en él? Dentro de un sistema capitalista basado en el consumo y la producción desmedida, creo que es más necesario que nunca ofrecer experiencias —reivindicativas y reflexivas— que abran otras maneras de sentir y sitúen a la Naturaleza más allá de un simple escenario ajeno. Busco tender puentes entre lo físico y lo espiritual —más allá de lo cultural o lo religioso—, desde una mirada crítica hacia la explotación de los recursos y la urgencia de repensar nuestras relaciones ecológicas y culturales con el territorio que habitamos.

Tal como apunta Lucy R. Lippard, los paisajes locales condensan las crisis globales. En ese lugar empiezo a reconocer el verdadero espacio de mi obra: un espejo desde el que proyectarnos hacia adelante.

¿Dónde se ve de aquí a un año? Me imagino profundizando en la búsqueda de un refugio artístico frente a la urgencia de lo cotidiano, consolidando mis líneas de investigación y dándoles forma gracias —ojalá— al apoyo de residencias y convocatorias. Aspiro a seguir construyendo mi práctica a partir de códigos compartidos y referencias culturales basadas en nuestra interrelación con los ecosistemas, aprendiendo de saberes tradicionales y técnicas artesanales situadas en distintos contextos de nuestra geografía. Todo ello con la intención de derivar hacia nuevos lenguajes que nos permitan pensar y proyectar un futuro más habitable.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? Le cedería el testigo a Laura Pilar Delgado, cuya obra ha podido verse recientemente en el Domus Artium 2002 (DA2) de Salamanca. Me interesa especialmente cómo, en su práctica, las publicaciones funcionan como un espacio autónomo donde sus ideas se despliegan con independencia, ampliando los límites de lo editorial y lo artístico. Su investigación sobre la representación de la realidad a través de la geometría, los patrones, el color y el material establece un diálogo sugestivo entre lenguajes que habitualmente se entienden por separado. Creo que su mirada nos enriquece y abre otras formas de pensar desde la práctica artística contemporánea.

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Diego Lara: «Busco tender puentes entre lo físico y lo espiritual más allá de lo cultural o lo religioso»

Diego Lara: «Busco tender puentes entre lo físico y lo espiritual más allá de lo cultural o lo religioso»

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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