Una imagen de la protesta. Foto: Asociación Vegliota / Carlos Maciá
Arte Dimisiones y protestas en el CGAC tras el nombramiento de su futura directora, profesora de instituto y artistaLa reciente renuncia de tres vocales del Consejo Asesor del museo, además de diversas movilizaciones, aumentan la crispación en el mundo del arte gallego.
Más información:La búsqueda de nuevo director para el CGAC se complica: polémica en el arte gallego
María Marco Publicada 25 mayo 2026 16:21hGalicia asiste estupefacta al progresivo desmantelamiento de su principal institución de arte contemporáneo. Tras hacerse público el nombramiento de la futura directora del Centro Galego de Arte Contemporánea, Eva López Tarrío (Vigo, 1973), las críticas y protestas del sector cultural no han dejado de multiplicarse.
Diversas voces denuncian irregularidades en el proceso de selección, cuestionan la idoneidad del perfil elegido y alertan de un deterioro institucionalque consideran cada vez más evidente.
La designación de López Tarrío -funcionaria de carrera con una trayectoria circunscrita fundamentalmente a pequeños comisariados y proyectos de ámbito local- ha generado un profundo malestar entre profesionales del arte contemporáneo gallego y nacional.
Día de los Museos: colecciones incómodas, relatos en disputaParte del sector denuncia la ausencia de una trayectoria consolidada en el ámbito de la dirección museística, el comisariado internacional o la gestión de grandes instituciones culturales.
Asimismo, varias voces han señalado posibles inconsistencias y exageraciones en el currículum presentado durante el proceso de selección, extremo que ha intensificado todavía más la polémica.
El episodio más significativo hasta la fecha ha sido la dimisión de tres miembros destacados del comité asesor del centro: Cecilia Pereira, Silvia García y Agar Ledo.
Su salida ha sido interpretada como un gesto de protesta ante un concurso que numerosos agentes culturales consideran opaco y políticamente condicionado.
Protestas en el interior del CGAC. Foto: Vegliota
Fundado en 1993 e inaugurado en 1995, el Centro Galego de Arte Contemporánea se consolidó desde sus inicios como el gran buque insignia de la museología gallega contemporánea.
Bajo la dirección de figuras como Miguel Fernández-Cid o Manuel Olveira, el museo acogió exposiciones de artistas fundamentales del panorama internacional y español. Entre ellos Maruja Mallo, Félix González-Torres, Antoni Muntadas o Juan Muñoz.
Su programación convirtió al CGAC en una referencia para el pensamiento crítico y la creación contemporánea en el noroeste peninsular.
El pasado viernes, durante la inauguración de la exposición del artista Misha Bies Golas, parte del sector artístico gallego escenificó públicamente su malestar. Las protestas se dirigieron contra el consejero de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, y contra el director general de Cultura, Anxo Lorenzo.
La búsqueda de nuevo director para el CGAC se complica: polémica en el arte gallegoLes acusan de haber impulsado una dirección políticamente afín en detrimento de la excelencia profesional y la independencia institucional. Las voces críticas advierten que el CGAC corre el riesgo de perder la relevancia y prestigio internacional que lo definieron durante décadas.
Numerosas asociaciones profesionales e instituciones académicas han emitido comunicados denunciando el proceso.
Cartelería de apoyo en la Facultad de Geografía e Historia de la USC. Foto: Vegliota
Entre ellas se encuentran la Mesa Sectorial da Arte Contemporáneo -integrada por entidades como la Asociación de Directoras y Directores de Museos y Centros de Arte Contemporáneo de España (ADACE), el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, la Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de la Gestión Cultural (FEAGC), el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales (MAV) o la Unión de Artistas Contemporáneos de España (Unión_AC)-, además de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra.
La controversia ha reabierto un debate de fondo sobre la profesionalización de las instituciones culturales públicas en España y sobre los mecanismos de transparencia en la elección de sus direcciones.
El premio de comisariado de la Comunidad de Madrid pone la pintura patas arribaPara buena parte del ecosistema artístico gallego, lo que está en juego no es únicamente un nombramiento concreto, sino el modelo cultural de una institución que durante décadas simbolizó la posibilidad de pensar Galiciadesde la contemporaneidad y el diálogo internacional.