La investigación, por partida doble, abierta por la Fiscalía de Sevilla y la Guardia Civil ha forzado la dimisión del alcalde socialista de La Algaba, el socialista Diego Manuel Agüera, denunciado a mediados de enero por acosar, supuestamente, a un menor de edad, aprendiz de la Escuela Municipal de Tauromaquia, al que habría enviado mensajes de contenido sexual -según la denuncia- e insinuado una propuesta de encuentro físico.
La renuncia se produce menos de una semana después de la brigada de Policía Judicial de la Guardia Civil había iniciado una investigación a instancias de la familia del menor, que denunció los hechos en el cuartel de La Rinconada después de que el que fuera director de la escual taurina acudiese a la Fiscalía a principios de la semana pasada. Antes de eso, una denuncia anónima puso el presunto caso de acoso en conocimiento del PSOE, a través de su canal interno de comunicación.
Agüera ha mantenido, desde el primer día en el que EL MUNDO desveló la denuncia contra él, que no hubo ningún tipo de acoso y que detrás de todo estaba un ánimo de "venganza" del ex responsable de la Escuela de Tauromaquia, Manuel Carbonell, por la decisión del equipo de gobierno local de cerrar dicha escuela por falta de alumnos.
Ese mismo argumento lo ha esgrimido el ya ex alcalde de La Algaba en su adiós al cargo al que llegó en 2011. En un comunicado hecho público este lunes -después de reunirse con sus concejales y trabajadores del Ayuntamiento-, Agüera ha cargado con dureza contra Carbonell , del que asegura que "no quiere volver a sus dignas funciones de peón" municipal. "Esto en mi pueblo se llama venganza y odio personal", reitera.
Dimite, hace hincapié el ex regidor, "por mi salud mental y la de mi familia y no por ser culpable de nada", aunque habla de "hacer un paréntesis en mi vida política" para poder defenderse. Se trata, apunta, de una renuncia "por unos meses" en los que será sustituido por el primer teniente de alcalde.
"Me voy con la cabeza muy alta y con la conciencia muy tranquila", incide Agüera, que no niega los intercambios de mensajes con el menor, pero que, destaca, ha interpretado "malignamente" el denunciante al que atribuye "guerras personales" con el equipo de gobierno.
La dimisión supone un giro radical en la estrategia mantenida, hasta el momento, por el ex alcalde, que rechazó siempre no solo cualquier responsabilidad, sino la posibilidad de apartarse de su cargo. Sobre todo porque ha contado, al menos hasta hoy, con el apoyo cerrado del PSOE de Sevilla, que puso en cuestión la denuncia anónima ante la dirección de Ferraz y subrayó que no tomaba decisiones por meras acusaciones, sin denuncia formal ni proceso judicial incoado.
Esa posición no varió después de conocerse, la semana pasada, que la Fiscalía de Sevilla había abierto diligencias de investigación después de que Carbonell denunciase el presunto acoso sexual al menos y, un día después, se supiese que el instituto armado había hecho lo mismo tras recibir una denuncia de los padres del chaval.
Fuentes del PSOE de Sevilla consultadas este lunes por EL MUNDO no valoraron tampoco las investigaciones y se limitaron a señalar que "el partido, como no podía ser de otra manera, respeta la decisión personal que ha tomado Diego Manuel Agüera en aras de afrontar su defensa".
El Ministerio Público ya ha iniciado la tramitación de su investigación, mientras la Guardia Civil llamó a declarar la pasada semana al ex director de la escuela taurina y a varios alumnos que compartieron clases con la supuesta víctima y que conocieron el presunto acoso y los mensajes enviados por Agüera.
Según la denuncia de Carbonell ante el Ministerio Público, el alcalde de La Algaba se comportó como un "depredador sexual" con el menor de edad al que supuestamente acosó durante cuatro meses.
Subraya la denuncia que el presunto acoso lo llevó a cabo Agüera valiéndose de su posición superior no sólo como regidor -con lo que eso implica en un pueblo como La Algaba-, sino, sobre todo, como "máximo responsable institucional y estatutario" de la escuela taurina donde la víctima era alumno. Eso le otorgaba, insiste el denunciante, una "posición de autoridad absoluta sobre el alumnado, el profesorado y las familias" de los estudiantes. A lo que hay que sumar que, en el caso concreto de Agüera, éste, siempre según el denunciante, según un "patrón de ejercicio del poder personalista y arbitrario", como si fue "propietario de la administración pública" y con una percepción de impunidad, añade.
Frente a él, se encontró, continúa la denuncia en poder de la Fiscalía de Sevilla, un adolescente con una profunda vocación taurina, algo que habría aprovechado para acercarse puesto que, señala Carbonell, su futuro profesional, el acceso a tentaderos, becas o su visibilidad pública dependían, en gran medidam "del favor institucional del Ayuntamiento". O sea, de Agüera. Era, resume el denunciante, no solo un niño frente a un adulto, sino "un aspirante frente al dueño de su carrera soñada".
El escrito presentado ante el Ministerio Público hace un relato pormenorizado del presunto acoso, empezando por lo que califica como "maniobra de acercamiento" para la que habría aprovechado Diego Agüera "su rol de mecenas y máxima autoridad de la escuela". "El alcalde invadió la esfera digital privada del menor", apunta la denuncia.