El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comparece desde la Casa Blanca. Evelyn Hockstein Reuters
Europa Dinamarca desmiente a Trump: niega que submarinos nucleares rusos hayan pasado por Groenlandia en una décadaEl presidente de EEUU se siente cómodo con Vladímir Putin, Alí Jamenei y Delcy Rodríguez. Otra cosa es con la Unión Europea y la OTAN, los aliados tradicionales de Estados Unidos, a los que sigue presionando para conseguir la anexión de Groenlandia.
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Guillermo Ortiz Publicada 16 enero 2026 02:49hLas claves nuevo Generado con IA
Dinamarca y Groenlandia desmienten a Donald Trump y afirman que no ha habido submarinos nucleares rusos en aguas de Groenlandia en más de diez años.
Trump justifica su interés en anexionar Groenlandia alegando amenazas de Rusia y China, pese a que la isla forma parte de la OTAN y está protegida por aliados europeos.
Trump cambia su postura sobre Ucrania, ahora responsabilizando a Zelenski del conflicto, mientras intensifica su sintonía con Vladímir Putin.
En política exterior, Trump se muestra más cercano a regímenes autoritarios y critica a los líderes democráticos y organismos como la Unión Europea y la OTAN.
Tras el fracaso de las negociaciones a tres bandas entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, el presidente norteamericano, Donald Trump, insistió este jueves en la necesidad de anexionarse la isla. "No pueden hacer nada si Rusia o China ataca, mientras que nosotros podemos hacer de todo, como demostramos en Venezuela".
Obvia Trump, de nuevo, que Groenlandia, al depender de Dinamarca, forma parte de la OTAN y que, por lo tanto, cuenta con el apoyo de los mejores ejércitos del mundo y no solo con dos trineos tirados por renos, como le gusta ironizar al multimillonario neoyorquino.
La OTAN ultima en el Ártico el 'Cold Response' con el pulso entre EE UU y Dinamarca por Groenlandia de telón de fondoDe hecho, en los últimos días, y no parece casualidad, se han organizado unas maniobras de la Alianza Atlántica en la isla, lo que hace que tropas alemanas, neerlandesas, noruegas y suecas vayan a acompañar a las danesas en ejercicios que pretenden disuadir tanto a chinos y rusos… como a estadounidenses.
Como siempre, Trump justifica su necesidad de quedarse con Groenlandia apelando a la seguridad nacional: los chinos estarían rodeando la isla, mientras los rusos pasean impunemente sus submarinos nucleares por las inmediaciones.
El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, insistieron el mismo miércoles en lo contrario: hace más de diez años que ningún submarino ruso pasa por las aguas territoriales de Groenlandia y la idea de que los barcos de guerra chinos estén rodeando la isla es directamente disparatada.
Es cierto que ambas naciones han mostrado un especial interés por el control del Ártico en los últimos años, pero sin amenazar nunca la soberanía de la isla.
Los titulares de Exteriores de Dinamarca y Groenlandia, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt, en la rueda de prensa que dieron tras su reunión en la Casa Blanca. Efe
Nuevo giro en Ucrania
Sin embargo, Trump no opina lo mismo. Trump azuza la amenaza rusa para justificar sus acciones ante su público. Hay que recordar que el apoyo en Estados Unidos a una anexión militar de Groenlandia no llega al 20%, según las últimas encuestas, y que Dinamarca no deja de insistir en que la isla no está en venta.
Lo curioso es que señale a Rusia como gran enemigo y alerte de su disposición a tomar Groenlandia… pero no tenga problema en compincharse con Vladímir Putin en Ucrania.
En el enésimo cambio de opinión, Trump declaró el miércoles que el gran obstáculo para la paz es Volodímir Zelenski. Esto va variando según el mes, pero parece que ahora mismo su sintonía con Putin es absoluta, hasta el punto de insistir en que el Kremlin "quiere la paz" cuando todo apunta a lo contrario: Rusia ha intensificado sus ataques sobre las instalaciones energéticas civiles de Ucrania y tiene ahora mismo al 75% de la población de Kiev sin electricidad y sin calefacción.
Si a todo esto le sumamos unas temperaturas que oscilan entre los diez y los veinte grados bajo cero, en el que está siendo el invierno más frío de los cuatro que llevamos de guerra, los habitantes de la capital tienen que protegerse con mantas, abrigos y lo que tengan a mano para no congelarse.
No parece que esto importe en absoluto a Trump, es más, al parecer lo considera como un gesto de buena voluntad por parte de Rusia, incapaz aún de romper las líneas ucranianas en Kupiansk y en el río Oskil para acercarse aunque sea mínimamente a Sloviansk y Kramatorsk, las dos fortalezas militares ucranianas en el Donbás.
El abandono estadounidense ha llegado al punto que el presidente francés, Emmanuel Macron, declaró este jueves que, si bien la inteligencia que recibía Ucrania hace un año venía abrumadoramente de Estados Unidos, actualmente dos tercios de la misma vienen de la propia Francia. Eso sí, el acuerdo para quedarse con buena parte de los minerales de tierras raras sigue en pie y Trump sabrá exigirlo llegado el momento.
El comisario de Defensa de la UE advierte que la toma militar de Groenlandia por EEUU supondría el fin de la OTANIrán y Venezuela, a su suerte
Los ucranianos no son los únicos dejados a su suerte por Trump. El presidente estadounidense ha decidido sorprendentemente que en Irán se ha acabado la represión.
Ya no le molestan los tiroteos sobre los manifestantes, ni el número de muertos —casi 3.000, según HRANA, la ONG que denuncia los atropellos a los derechos humanos en el país— ni las ejecuciones que se siguen produciendo a lo largo y ancho de Irán, pese a que la misma ONG afirma que, en lo que llevamos de semana, el régimen ajustició a ocho personas.
Sorprendentemente, Trump afirmó en un post de su red social, Truth, que "ya no habrá más ejecuciones en Irán gracias a la presión de Donald Trump", titular que proviene de la cadena Fox News. El presidente se felicitó a sí mismo y parece que ahí va a quedar la cosa salvo un nuevo cambio de opinión, algo que nunca es descartable.
En la guerra de Ucrania, con Putin, y en las revueltas de Irán, con los ayatolás, esa parece ser la política exterior estadounidense.
No acaba ahí la cosa, puesto que, este jueves, Trump se reunió por fin con María Corina Machado, la líder de la oposición venezolana. Trump tuvo palabras de elogio para la Premio Nobel de la Paz… pero insistió en que no tenía apoyos suficientes y calificó de "tremendamente colaboradora" a Delcy Rodríguez, sin visos de que la sucesora de Nicolás Maduro dentro del orden chavista vaya a ser depuesta a corto ni a medio plazo.
Maria Corina Machado, a su llegada a la Casa Blanca. Reuters
En definitiva, que Trump se siente cómodo con los autócratas y solo discute a los demócratas, a los que considera débiles por el mero hecho de serlo y de depender de consensos y equilibrios. De ahí su lucha contra la Unión Europea y la OTAN en general ya desde su primer mandato.
De ahí, también, que en su plan de seguridad nacional se abogue por apoyar a todos los partidos de extrema derecha que puedan ir sacando a sus países de la Unión. Eso, se supone, salvaría a Occidente. Aún no se sabe de qué.