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Obras en la Sagrada Familia, la gra obra de Antonio Guadí. AFP Doce meses para descubrir a GaudíExposiciones, actividades divulgativas y nuevos estudios sobre su obra y su figura permitirán profundizar en la obra del genio catalán, fallecido el 10 de junio de 1926
Iva Anguera de Sojo
Barcelona
Martes, 6 de enero 2026, 00:35
... la Escuela de Arquitectura de Barcelona. El genio, ahora lo sabemos, no era otro que Antonio Gaudí, del que este 2026 se conmemora el centenario de su muerte con un programa de actividades que no tiene desperdicio. El Año Gaudí llega pisando con fuerza para ser uno de los hitos culturales de este 2026.Gaudí murió el 10 de junio de 1926 tras haberse consagrado ya como arquitecto con obras como la Pedrera, la Casa Batlló y todas las obras auspiciadas por su gran mecenas, Eusebio Güell: desde la Cripta de su colonia fabril al Park Güell, ideado como una futurista -para la época- urbanización a las afueras de Barcelona.
Para entonces, el genial arquitecto se hallaba inmerso en la que sería su gran obra, la Sagrada Familia. Un templo expiatorio en el que Gaudí dio rienda suelta a sus dos grandes pasiones: la arquitectura y una profunda fe religiosa. Un siglo después, las decenas de instituciones y entidades que gestionan las obras de Antonio (o Antoni) Gaudí en toda España se han unido para conmemorar el centenario su muerte.
No en vano se trata del arquitecto que tiene más obras reconocidas como Patrimonio Mundial por la Unesco. Gaudí representa para la Unesco una «excepcional y destacada contribución creativa al desarrollo de la arquitectura de finales del siglo XIX y principios del XX». Además, «anticipó e influyó en muchas de las formas y técnicas que fueron relevantes para el desarrollo de la construcción moderna del siglo XX». Y lo hizo con «ejemplos destacados de diferentes tipologías constructivas», tanto residenciales como públicas.
La coronación de la Torre de Jesús, la cúspide de la Sagrada Familia, será sin duda el momento álgido de este año Gaudí, que los responsables de la construcción del templo han querido celebrar por todo lo alto.
Con sus 172,5 metros de altura, la estructura se completará con la colocación de la cruz. Una gran cruz tridimensional de cuatro brazos y 12 metros de alto, similar a las que podemos ver en otras obras de Gaudí como la Casa Batlló, el Park Güell o la Torre Bellesguard.
Pero el legado de Gaudí está representado en todos sus edificios, como el Palacio Güell, la Casa Vicens, el Colegio de las Teresianas o la Nau de Mataró, además de las obras ya citadas. Y las que atestiguan su legado en el norte de España, como el palacio episcopal de Astorga, el Capricho de Comillas o la Casa Botines en León.
Todos serán escenario de exposiciones y actividades divulgativas sobre la obra de Gaudí, del que este año conoceremos nuevos estudios historiográficos. De hecho, el objetivo del Año Gaudí, comisariado por el arquitecto y director de la Cátedra Gaudí, Galdric Santana, es profundizar en su obra. Con 10 millones de visitantes al año solo en la Sagrada Familia y el Park Güell, el objetivo ya no es dar a conocer a Gaudí ante el mundo, sino explicar qué lo llevó a ser el arquitecto genial que fue.
Será el objetivo del congreso científico internacional que cobijará la Pedrera -del 28 de junio al 2 de julio- en el que se validará toda la nueva investigación local e internacional sobre la obra de Gaudí. También el de la exposición Gaudí, el orden invisible -en el Museo de Historia de Cataluña durante el segundo semestre del 2026-, que se centrará en «aportaciones hoy en día absolutamente inéditas», explica el comisario del Año Gaudí.
Arquitectura, naturaleza y fe
Hombre de fe, gran observador de la naturaleza y arquitecto genial, Antoni Gaudí se ha convertido en una figura universal de la arquitectura moderna. Su aportación a esta disciplina rompió con los esquemas establecidos. Con unos sistemas constructivos y estructurales inéditos -como las detalladas maquetas, construidas a la inversa con sistemas de hilos y pesos- definió una metodología propia, única y sin precedentes.
El resultado se expresa en una obra igualmente singular, con un estilo cargado de simbología y un cuidado máximo por el detalle que se manifiesta en su amor por los oficios artesanos.
Un preciosismo detallista con dos espejos: la naturaleza y la fe. La naturaleza como fuente de inspiración, que no de imitación, para esa construcción de nuevos modelos. La fe como objetivo último: El de llegar a Dios a través de la belleza, lo que le valió ser declarado venerable por el Papa Francisco en 2025.
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