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Dolores Vázquez: «Hay dos cosas que a veces no me dejan dormir: el cerrojo, que todavía resalta, y el juicio, en el que me sentía un mono de feria»

Dolores Vázquez: «Hay dos cosas que a veces no me dejan dormir: el cerrojo, que todavía resalta, y el juicio, en el que me sentía un mono de feria»
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El Ministerio de Igualdad aprovecha el Día de la Visibilidad Lésbica para homenajear a Dolores, condenada injustamente hace 25 años por el crimen de Rocío Wanninkhof en base a prejuicios y sin una sola prueba

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Dolores Vázquez atiende a los medios de comunicación este lunes. José Ramón Ladra Dolores Vázquez: «Hay dos cosas que a veces no me dejan dormir: el cerrojo, que todavía resalta, y el juicio, en el que me sentía un mono de feria»

El Ministerio de Igualdad aprovecha el Día de la Visibilidad Lésbica para homenajear a Dolores, condenada injustamente hace 25 años por el crimen de Rocío Wanninkhof en base a prejuicios y sin una sola prueba

Carlos Barea

Lunes, 27 de abril 2026, 15:24 | Actualizado 15:37h.

... iba a hacer colapsar los sistemas informáticos a nivel global— y quién mató a Rocío Wanninkhof. El país entero quedó conmocionado con lo ocurrido y no dejaba de preguntarse quién había tenido la sangre fría de acabar con la vida de la joven malagueña, desaparecida en Mijas el 9 de octubre de 1999 y aparecida casi un mes después envuelta en bolsas de plástico con nueve puñaladas.

Esta «diabólica» actitud, sumada a otras cuestiones como dar por bueno el testimonio de una vidente que decía que Dolores le había dicho que se iba a vengar de su expareja o la interpretación de una empleada que decía haberla visto apuñalar una foto de Rocío, provocó que Dolores Vázquez, la «lesbiana perversa» nacional, ingresara en prisión en septiembre del año 2000. En febrero de 2002, después de diecisiete meses entre rejas y un recurso de apelación, salió en libertad bajo fianza de 30.000 euros. En el año 2003, tras el asesinato de la joven Sonia Carabantes, se detuvo por fin al verdadero asesino de ambas chicas, el británico Tony Alexander King.

A partir de entonces, silencio. El ministro de Justicia en aquel momento, José María Michavila, afirmó en una entrevista para ABC en septiembre de 2003 que el error lo había cometido un jurado popular y que habían sido los jueces quienes lo habían corregido. Es decir, intentó por todos los medios echar balones fuera. Ni siquiera los medios de comunicación, que la habían linchado de forma pública y que habían influido sobremanera en la decisión del jurado popular, entonaron un mea culpa. Como si no hubiera pasado nada. Nadie asumió las responsabilidades de que una persona inocente hubiera pasado casi año y medio en la cárcel solo no parecer lo suficientemente femenina o lo suficientemente afectada.

Este lunes, en cambio, el Ministerio de Igualdad reparó, al menos a nivel moral, esa tremenda injusticia que se llevaba arrastrando 26 años. Con motivo del Día de la Visibilidad Lésbica, la ministra Ana Redondo impuso la Medalla a la Promoción de los valores de Igualdad en una ceremonia celebrada en el salón de actos del propio ministerio. Minutos antes del inicio del evento, la propia Dolores Vázquez quiso ponerse ante los medios de comunicación para hacer alguna reflexión sobre cómo se sentía. Ya a su llegada había reconocido que estaba muy nerviosa y que apenas había dormido. Y es que el poder de convocatoria del caso de Dolores parece mantenerse intacto, a juzgar por la gran cantidad de medios presentes en estas rápidas declaraciones. «Es un día superespecial para mí», dijo. «Me siento una persona distinta. Sin olvidar, pero mi vida la llevo mejor y para mí es muy importante sentirme así». Se la vio visiblemente emocionada, contenta por tener este acto de reparación después de casi 26 años de pesadilla. «Hay dos cosas que todavía a veces no me dejan dormir: el cerrojo, que todavía resalta, y el juicio, en el que me sentía un mono de feria», reconoció. Por eso tiene claro que, aparte del Gobierno, necesita otras peticiones de perdón: «También espero un perdón de mucha gente: de la prensa y de gente de la calle que espero que hoy puedan entender que era y soy inocente».

Reivindicación

«Espero un perdón de mucha gente: de la prensa y de gente de la calle que espero que hoy puedan entender que era y soy inocente»

Además, expuso el daño que la repercusión mediática y la demonización social le ocasionó en su vida diaria: «Durante tres años y pico yo no pude salir a la calle. No podía ir ni al INEM para apuntarme al desempleo y poder seguir cotizando. Por decir, no tengo pensión a día de hoy, tengo una ayuda porque me faltan dos años y dos meses». Así, ante la pregunta de una periodista fue tajante: «Es hora de que me indemnicen», recordando que, a día de hoy, nadie le ha compensado de forma económica.

Un pozo muy profundo

Ya durante el acto oficial, lo primero que hizo Dolores fue dejar claro que este reconocimiento lo siente más especial e importante por las personas que tiene a su alrededor: «Lo recibo para mi familia, mis sobrinas y sobrinos, mis hermanas, mi mami que ya no está... Para muchas amigas que han estado ahí y que venían por la noche para que la prensa no los cogiese. Por todo el apoyo que recibí entonces y a lo largo de este tiempo. Esto es para ellos», recalcó.

En su discurso no preparado, al menos sobre el papel, volvió a hacer hincapié en el viaje que ha tenido que realizar para volver a ser feliz: «Estoy orgullosa de mí misma porque me hicieron pasar por un pozo muy profundo del que no lograba salir». Aunque dice volver a sentirse la misma que era antes de lo de Rocío, también reconoce que no lo es del todo: «Soy un poquito más reservada, más cauta. Ya puedo enfrentar el micrófono, mirar a la cámara… Me siento yo más libre. Hay cosas que todavía no se olvidan, pero eso no se olvida en la vida».

Un largo viaje

«Soy un poquito más reservada, más cauta. Ya puedo enfrentar el micrófono, mirar a la cámara…»

En una nueva concesión al pasado, contó que intentó contactar con los hijos de Alicia (Hornos, la madre de Rocío), quien apenas fue nombrada durante el acto: «Yo no les guardo ningún rencor. Intenté a través de una vecina tener contacto con los niños para que vinieran a casa y poder hablar con ellos, pero no fue posible. La respuesta fue un silencio y yo lo comprendí».

Aunque no dejó de recordar la etapa traumática que vivió, esta Dolores Vázquez —Loli Vázquez como se denominó—ahora quiere mirar al futuro y solo echar la vista atrás para recordar la mujer resiliente que es y de cómo ha salido de un lugar al que la empujó la lesbofobia social, los prejuicios y la falta de ética profesional de muchos medios de comunicación. Antes de bajarse del escenario admitió que quiere más homenajes y pidió que esto solo sea la punta del iceberg de una gran reparación que apuntó la ministra, Ana Redondo, y que Dolores recogió a juzgar por su petición final: «Quiero más».

Justo antes, era la ministra la que ponía contexto y explicaba el porqué de este acto. «Este ministerio es tuyo», afirmó, para añadir: «Fue un linchamiento social e institucional contra ti. No es suficiente reconocer, hay que reparar y en ello estamos. Este es el primer acto, pero no será el único. El micrófono es tuyo y estamos aquí para aplaudirte».

Dentro del propio acto de reconocimiento, el Ministerio de Igualdad incluyó una mesa redonda moderada por la abogada, empresaria y activista feminista LGTBIQ+ Eva Pérez Nanclares, en la que se debatió sobre la lesbofobia en la sociedad. En ella participaron la presidenta de la FELGTB+, Paula Iglesias, la activista LGTBI+ Beatriz Gimeno y la profesora de la Universidad de Valladolid, Marta Redondo. En este debate se habló, entre otras cuestiones, del papel de los medios de comunicación en el linchamiento que sufrió Dolores y de cómo incluso a los colectivos LGTBIQ+ les costó en aquella época posicionarse de forma clara con respecto al caso. Beatriz Gimeno también analizó de forma concreta el tratamiento mediático, ya que es autora del libro publicado en 2008 'La construcción de la lesbiana perversa', en el que reflexiona acerca de la representación de la lesbiana en los medios de comunicación, concretamente en el caso de Dolores Vázquez.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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