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"Dopaje" legal de proteínas: Italia ha convencido a los nutricionistas olímpicos de poner queso en cada risotto

"Dopaje" legal de proteínas: Italia ha convencido a los nutricionistas olímpicos de poner queso en cada risotto
Artículo Completo 1,703 palabras
El snowboarder brasileño Pat Burgener ha resumido mejor que nadie el cambio de paradigma que separa los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 y los de Milano Cortina 2026. En un vídeo que se ha hecho viral, contrapone dos escenas: en una, el suizo Nicolas Huber soporta estoicamente los interminables test nasales en la burbuja sanitaria china; en la otra, Burgener aparece degustando con entusiasmo platos de comida italiana en la villa olímpica. No es el único. Los austríacos Stefan Rettenegger, Johannes Lamparter y Thomas Rettenegger han documentado en redes sociales cómo disfrutan sin complejos de la gastronomía local y hasta de las siestas a la italiana. El contraste es total. El ambiente restrictivo y puramente clínico de hace cuatro años ha dejado paso a un auténtico festín mediterráneo. Y en el epicentro de esta revolución culinaria en las villas olímpicas, hay un protagonista indiscutible que corona cada plato de pasta o risotto: montañas de queso rallado. Lejos de ser un simple capricho gastronómico, la decisión de sustituir las clásicas barritas energéticas sintéticas por porciones de queso envueltas en logotipos olímpicos, o de merendar muffins ricos en proteínas horneados con este lácteo, responde a una calculada estrategia nutricional y comercial, según ha detallado un reportaje en The New York Times.  Si la comida italiana tuviera un atleta compitiendo en estos Juegos de Invierno, sería sin duda el queso Grana Padano. Este lácteo curado, a menudo considerado el hermano menos costoso del Parmigiano-Reggiano, ha colonizado literalmente el evento. La estrategia va mucho más allá de poner cuñas de queso en los bufés olímpicos. La intención de Mirella Parmeggiani, responsable de marketing del consorcio que gestiona su producción, es posicionar este alimento, que los monjes benedictinos comenzaron a elaborar en el siglo XII, como un verdadero "aliado en la dieta saludable de los entusiastas del deporte". Para lograrlo, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 ha firmado un acuerdo de colaboración oficial con el Consorcio Grana Padano. Desde la organización consideran a esta entidad un firme "embajador del gusto italiano en todo el mundo" y destacan que comparten principios fundamentales del deporte como el compromiso, la pasión y la generosidad. Pero el acuerdo también tiene una dimensión geopolítica. Italia alcanzó en 2025 un récord de 70.000 millones de dólares en exportaciones agroalimentarias. Y el sistema DOP (Denominación de Origen Protegida) de la Unión Europea protege más de 850 productos italianos bajo estrictos estándares de origen y elaboración. En el caso del Grana Padano, la leche debe proceder de regiones específicas del norte de Italia y el queso debe madurar al menos nueve meses. De hecho, solo en 2024 se exportaron 2.685.541 ruedas de Grana Padano a mercados internacionales  El mensaje es claro: el queso es proteína, pero también es identidad nacional y diplomacia gastronómica. En Xataka Hemos intentado averiguar si la ciencia prefiere la leche entera, semi o desnatada y nos hemos quedado como estábamos ¿Genialidad del marketing o nutrición real? Viendo este despliegue de diplomacia gastronómica, es inevitable preguntarse: ¿estamos ante una simple genialidad del marketing o existe una base científica real que justifique la presencia constante del queso en los menús olímpicos de alto rendimiento? Desde el punto de vista nutricional, el Grana Padano aporta aproximadamente 33 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto, sin carbohidratos ni azúcares y con una elevada concentración de calcio y vitamina B12. El nutricionista deportivo Saúl Sánchez señala que el parmesano y el Grana Padano se sitúan entre los quesos con mayor densidad proteica —32 gramos por cada 100 gramos en el caso del Grana Padano— y sostiene que sus grasas saturadas no deben demonizarse en el contexto de una dieta variada. Desde el ámbito deportivo, la nadadora Gemma Mengual ha calificado al queso como un “superalimento” para deportistas de élite, mientras que el karateca Damián Quintero subraya su utilidad tanto antes como después del entrenamiento. La explicación técnica suele centrarse en la caseína, proteína de digestión lenta que libera aminoácidos de forma progresiva, contribuyendo a la recuperación muscular prolongada. En el Foro Nutrimi, uno de los principales encuentros científicos sobre nutrición en Italia, la doctora Maria Letizia Petroni defendió el enfoque Food First, que prioriza alimentos naturales frente al uso sistemático de suplementos aislados. En ese contexto, mencionó al queso curado como fuente rica en leucina y proteínas de alto valor biológico útiles en estrategias de recuperación post-entrenamiento. El laberinto lácteo y la "matriz protectora" El éxito del queso en el deporte choca, paradójicamente, con el polémico debate científico sobre el consumo de leche líquida en la edad adulta, lo que muchos expertos ya llaman el "laberinto lácteo". Mientras algunos estudios asocian un alto consumo de lácteos enteros con ciertos problemas metabólicos, el queso se salva de esta criba gracias a la llamada "matriz láctea". La ciencia moderna ha descubierto que la grasa saturada del queso no se comporta en el cuerpo igual que la de un ultraprocesado. Las bacterias, vitaminas y lípidos polares originados durante su maduración alteran la forma en la que el organismo absorbe estas grasas, mitigando la inflamación. Además, resuelve el gran problema de la leche: la lactosa. Mientras que en países como España la intolerancia a la lactosa afecta a cerca de un 30% de la población, el largo proceso de fermentación del Grana Padano (a menudo superior a 24 meses) lo convierte en un producto naturalmente libre de lactosa y altamente digerible para atletas de todo el mundo. @patburgener Choose your @Olympics wisely 😷🍝 #olympics #milanocortina2026 #funny #italia ♬ Param-Pam-Pam - Carlos Campos La evidencia, bajo los papers Uno de los estudios más citados en esta conversación se publicó en 2024 en el Journal of Exercise Science & Fitness. Analizó a 35 hombres jóvenes no entrenados durante cuatro semanas de entrenamiento de fuerza combinadas con suplementación de queso. Los participantes que consumieron una dosis equivalente a 13,4 gramos de proteína procedente del queso tres veces por semana mostraron mejoras en composición corporal y reducciones en colesterol total y LDL en comparación con el grupo de menor dosis.  Sin embargo, conviene matizar: el estudio no se realizó en atletas de élite, la muestra era reducida y no se observaron mejoras adicionales significativas en fuerza respecto al entrenamiento solo. Los propios autores señalaron la necesidad de investigaciones más amplias. En el campo del envejecimiento, una revisión sistemática publicada en Nutrition Research observó que la proteína láctea puede ayudar a aumentar la masa corporal magra en adultos mayores. También encontró pequeños beneficios asociados a la vitamina D en pruebas funcionales. Ahora bien, los resultados no fueron consistentes en todos los ensayos analizados. Dicho de otro modo, hay señales interesantes en ciertos contextos clínicos, pero eso no equivale a demostrar una ventaja directa en deportistas olímpicos sometidos a cargas extremas. Diplomacia en forma de queso rallado El retorno de los Juegos a Italia ha ofrecido una oportunidad inmejorable para proyectar imagen nacional. Tras la experiencia de Turín 2006, donde productos como el Barolo o la gianduja ampliaron su reconocimiento internacional, el país vuelve a utilizar la comida como herramienta de soft power. Algunos productores locales temían que el peso del Grana Padano eclipsara a variedades regionales más pequeñas. Sin embargo, en sedes como Bormio se celebran festivales donde conviven el Grana Padano y quesos artesanos como el Storico Ribelle, producido en cantidades muy limitadas. El periodista gastronómico Eugenio Signoroni considera que el hecho de que empresas alimentarias italianas compitan a nivel internacional con gigantes globales es “genial para toda Italia”. Incluso su rival histórico, el Parmigiano-Reggiano, tuvo sus propios momentos virales deportivos, como las fotografías de la gimnasta Giorgia Villa realizando splits sobre ruedas gigantes de queso, o sus sonados acuerdos comerciales con franquicias deportivas estadounidenses como los New York Jets. En Xataka España no es una potencia del patinaje artístico. Este año ha tenido una idea para cambiarlo: disfrazarse de Minion El dopaje más antiguo del mundo Italia no ha inventado un suplemento revolucionario. Ha hecho algo mucho más sutil: ha envuelto un alimento tradicional, con siglos de historia a sus espaldas, en el lenguaje de la nutrición deportiva contemporánea. No hay evidencia concluyente de que el queso proporcione una ventaja decisiva frente a otros aportes proteicos en atletas olímpicos. Sí la hay de que es una fuente densa de proteínas de alta calidad, calcio y aminoácidos esenciales, con una excelente tolerancia digestiva en su versión curada gracias a su ausencia de lactosa. En un entorno deportivo dominado durante décadas por asépticos batidos sintéticos y polvos aislados, Milano Cortina ha propuesto una alternativa culturalmente poderosa: recuperar la proteína en su forma más antigua. El “dopaje legal” de estos Juegos no viene en un bote fluorescente. Llega en forma de cuña milenaria, rallada sobre un plato de pasta caliente. Y, por ahora, los atletas parecen estar encantados de aceptarlo. Imagen | Claudia Castaldi y Pat Burgener Xataka | La confesión de cuernos en directo de este esquiador ha convertido estos Juegos Olímpicos en un espectáculo inesperado - La noticia "Dopaje" legal de proteínas: Italia ha convencido a los nutricionistas olímpicos de poner queso en cada risotto fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .
"Dopaje" legal de proteínas: Italia ha convencido a los nutricionistas olímpicos de poner queso en cada risotto
  • Los atletas en Italia se rinden a la dieta mediterránea: médicos y nutricionistas explican porque cambiar las barritas energéticas por queso curado es una estrategia perfecta

  • El Consorcio del Grana Padano ha invertido 6,5 millones en los Juegos Olímpicos de Invierno, poniendo sobre la mesa las enormes ventajas de la matriz láctea

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Alba Otero

Editora - Energía

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El snowboarder brasileño Pat Burgener ha resumido mejor que nadie el cambio de paradigma que separa los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 y los de Milano Cortina 2026. En un vídeo que se ha hecho viral, contrapone dos escenas: en una, el suizo Nicolas Huber soporta estoicamente los interminables test nasales en la burbuja sanitaria china; en la otra, Burgener aparece degustando con entusiasmo platos de comida italiana en la villa olímpica. No es el único. Los austríacos Stefan Rettenegger, Johannes Lamparter y Thomas Rettenegger han documentado en redes sociales cómo disfrutan sin complejos de la gastronomía local y hasta de las siestas a la italiana.

El contraste es total. El ambiente restrictivo y puramente clínico de hace cuatro años ha dejado paso a un auténtico festín mediterráneo. Y en el epicentro de esta revolución culinaria en las villas olímpicas, hay un protagonista indiscutible que corona cada plato de pasta o risotto: montañas de queso rallado. Lejos de ser un simple capricho gastronómico, la decisión de sustituir las clásicas barritas energéticas sintéticas por porciones de queso envueltas en logotipos olímpicos, o de merendar muffins ricos en proteínas horneados con este lácteo, responde a una calculada estrategia nutricional y comercial, según ha detallado un reportaje en The New York Times

Si la comida italiana tuviera un atleta compitiendo en estos Juegos de Invierno, sería sin duda el queso Grana Padano. Este lácteo curado, a menudo considerado el hermano menos costoso del Parmigiano-Reggiano, ha colonizado literalmente el evento. La estrategia va mucho más allá de poner cuñas de queso en los bufés olímpicos. La intención de Mirella Parmeggiani, responsable de marketing del consorcio que gestiona su producción, es posicionar este alimento, que los monjes benedictinos comenzaron a elaborar en el siglo XII, como un verdadero "aliado en la dieta saludable de los entusiastas del deporte".

Para lograrlo, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 ha firmado un acuerdo de colaboración oficial con el Consorcio Grana Padano. Desde la organización consideran a esta entidad un firme "embajador del gusto italiano en todo el mundo" y destacan que comparten principios fundamentales del deporte como el compromiso, la pasión y la generosidad.

Pero el acuerdo también tiene una dimensión geopolítica. Italia alcanzó en 2025 un récord de 70.000 millones de dólares en exportaciones agroalimentarias. Y el sistema DOP (Denominación de Origen Protegida) de la Unión Europea protege más de 850 productos italianos bajo estrictos estándares de origen y elaboración. En el caso del Grana Padano, la leche debe proceder de regiones específicas del norte de Italia y el queso debe madurar al menos nueve meses. De hecho, solo en 2024 se exportaron 2.685.541 ruedas de Grana Padano a mercados internacionales 

El mensaje es claro: el queso es proteína, pero también es identidad nacional y diplomacia gastronómica.

En XatakaHemos intentado averiguar si la ciencia prefiere la leche entera, semi o desnatada y nos hemos quedado como estábamos

¿Genialidad del marketing o nutrición real?

Viendo este despliegue de diplomacia gastronómica, es inevitable preguntarse: ¿estamos ante una simple genialidad del marketing o existe una base científica real que justifique la presencia constante del queso en los menús olímpicos de alto rendimiento?

Desde el punto de vista nutricional, el Grana Padano aporta aproximadamente 33 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto, sin carbohidratos ni azúcares y con una elevada concentración de calcio y vitamina B12. El nutricionista deportivo Saúl Sánchez señala que el parmesano y el Grana Padano se sitúan entre los quesos con mayor densidad proteica —32 gramos por cada 100 gramos en el caso del Grana Padano— y sostiene que sus grasas saturadas no deben demonizarse en el contexto de una dieta variada.

Desde el ámbito deportivo, la nadadora Gemma Mengual ha calificado al queso como un “superalimento” para deportistas de élite, mientras que el karateca Damián Quintero subraya su utilidad tanto antes como después del entrenamiento. La explicación técnica suele centrarse en la caseína, proteína de digestión lenta que libera aminoácidos de forma progresiva, contribuyendo a la recuperación muscular prolongada.

En el Foro Nutrimi, uno de los principales encuentros científicos sobre nutrición en Italia, la doctora Maria Letizia Petroni defendió el enfoque Food First, que prioriza alimentos naturales frente al uso sistemático de suplementos aislados. En ese contexto, mencionó al queso curado como fuente rica en leucina y proteínas de alto valor biológico útiles en estrategias de recuperación post-entrenamiento.

El laberinto lácteo y la "matriz protectora"

El éxito del queso en el deporte choca, paradójicamente, con el polémico debate científico sobre el consumo de leche líquida en la edad adulta, lo que muchos expertos ya llaman el "laberinto lácteo". Mientras algunos estudios asocian un alto consumo de lácteos enteros con ciertos problemas metabólicos, el queso se salva de esta criba gracias a la llamada "matriz láctea".

La ciencia moderna ha descubierto que la grasa saturada del queso no se comporta en el cuerpo igual que la de un ultraprocesado. Las bacterias, vitaminas y lípidos polares originados durante su maduración alteran la forma en la que el organismo absorbe estas grasas, mitigando la inflamación. Además, resuelve el gran problema de la leche: la lactosa. Mientras que en países como España la intolerancia a la lactosa afecta a cerca de un 30% de la población, el largo proceso de fermentación del Grana Padano (a menudo superior a 24 meses) lo convierte en un producto naturalmente libre de lactosa y altamente digerible para atletas de todo el mundo.

@patburgener

Choose your @Olympics wisely 😷🍝 #olympics#milanocortina2026#funny#italia

♬ Param-Pam-Pam - Carlos Campos

La evidencia, bajo los papers

Uno de los estudios más citados en esta conversación se publicó en 2024 en el Journal of Exercise Science & Fitness. Analizó a 35 hombres jóvenes no entrenados durante cuatro semanas de entrenamiento de fuerza combinadas con suplementación de queso. Los participantes que consumieron una dosis equivalente a 13,4 gramos de proteína procedente del queso tres veces por semana mostraron mejoras en composición corporal y reducciones en colesterol total y LDL en comparación con el grupo de menor dosis. 

Sin embargo, conviene matizar: el estudio no se realizó en atletas de élite, la muestra era reducida y no se observaron mejoras adicionales significativas en fuerza respecto al entrenamiento solo. Los propios autores señalaron la necesidad de investigaciones más amplias.

En el campo del envejecimiento, una revisión sistemática publicada en Nutrition Research observó que la proteína láctea puede ayudar a aumentar la masa corporal magra en adultos mayores. También encontró pequeños beneficios asociados a la vitamina D en pruebas funcionales. Ahora bien, los resultados no fueron consistentes en todos los ensayos analizados. Dicho de otro modo, hay señales interesantes en ciertos contextos clínicos, pero eso no equivale a demostrar una ventaja directa en deportistas olímpicos sometidos a cargas extremas.

Diplomacia en forma de queso rallado

El retorno de los Juegos a Italia ha ofrecido una oportunidad inmejorable para proyectar imagen nacional. Tras la experiencia de Turín 2006, donde productos como el Barolo o la gianduja ampliaron su reconocimiento internacional, el país vuelve a utilizar la comida como herramienta de soft power.

Algunos productores locales temían que el peso del Grana Padano eclipsara a variedades regionales más pequeñas. Sin embargo, en sedes como Bormio se celebran festivales donde conviven el Grana Padano y quesos artesanos como el Storico Ribelle, producido en cantidades muy limitadas. El periodista gastronómico Eugenio Signoroni considera que el hecho de que empresas alimentarias italianas compitan a nivel internacional con gigantes globales es “genial para toda Italia”.

Incluso su rival histórico, el Parmigiano-Reggiano, tuvo sus propios momentos virales deportivos, como las fotografías de la gimnasta Giorgia Villa realizando splits sobre ruedas gigantes de queso, o sus sonados acuerdos comerciales con franquicias deportivas estadounidenses como los New York Jets.

En XatakaEspaña no es una potencia del patinaje artístico. Este año ha tenido una idea para cambiarlo: disfrazarse de Minion

El dopaje más antiguo del mundo

Italia no ha inventado un suplemento revolucionario. Ha hecho algo mucho más sutil: ha envuelto un alimento tradicional, con siglos de historia a sus espaldas, en el lenguaje de la nutrición deportiva contemporánea.

No hay evidencia concluyente de que el queso proporcione una ventaja decisiva frente a otros aportes proteicos en atletas olímpicos. Sí la hay de que es una fuente densa de proteínas de alta calidad, calcio y aminoácidos esenciales, con una excelente tolerancia digestiva en su versión curada gracias a su ausencia de lactosa.

En un entorno deportivo dominado durante décadas por asépticos batidos sintéticos y polvos aislados, Milano Cortina ha propuesto una alternativa culturalmente poderosa: recuperar la proteína en su forma más antigua. El “dopaje legal” de estos Juegos no viene en un bote fluorescente. Llega en forma de cuña milenaria, rallada sobre un plato de pasta caliente. Y, por ahora, los atletas parecen estar encantados de aceptarlo.

Imagen | Claudia Castaldi y Pat Burgener

Xataka | La confesión de cuernos en directo de este esquiador ha convertido estos Juegos Olímpicos en un espectáculo inesperado

Fuente original: Leer en Xataka
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