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Dos años de la desaparición de Paco después de que saliera a dar su paseo diario

Dos años de la desaparición de Paco después de que saliera a dar su paseo diario
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A sus 87 años y con una salud exquisita, se le perdió la pista en el municipio granadino de Almuñécar tal día como hoy. Desde entonces, su familia se ha desvivido por encontrarlo y reclama que se sumen medios especializados a la investigación

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L. Carvajal Desaparecido en Granada Dos años de la desaparición de Paco después de que saliera a dar su paseo diario

A sus 87 años y con una salud exquisita, se le perdió la pista en el municipio granadino de Almuñécar tal día como hoy. Desde entonces, su familia se ha desvivido por encontrarlo y reclama que se sumen medios especializados a la investigación

Laura Velasco

Granada

Domingo, 22 de marzo 2026, 00:03

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Dice que es un sentimiento «contradictorio», pero cierto. Si se abre en canal e indaga dentro de sí mismo, en el fondo tiene la esperanza de que su padre aparezca muerto. Suena escabroso e impactante, pero es así. Nadie puede juzgarlo, ni a él ni a ninguna de las miles de familias en su situación. Los que han vivido la desaparición de un familiar mantienen la cordura a duras penas. «Imagináos por un segundo que no sabes dónde está la persona que más queréis. No sé cómo no se nos va la cabeza», admite Paco. Su padre, del mismo nombre, desapareció hace justo dos años en el municipio granadino de Almuñécar, después de salir a dar su paseo diario. Él nunca volvió a casa y la vida de los que le quieren nunca volvió a ser la misma.

Paco tenía -o tiene, en presente, porque no saben si está vivo o no- 87 años y una salud de hierro. Era un hombre de costumbres, que cada día desayunaba, hacía algún recado y escribía en el ordenador. «Como no pudo aprender bien a escribir, le gustaba transcribir textos para que se le corrigieran», cuenta con ternura su hijo. Vivió toda su vida en el municipio granadino de Maracena, pero tras la muerte de su mujer se mudó a la costa en busca de paz. Vivía solo en Almuñécar y era indudablemente feliz. «Me decía: ¿será posible que tenga aún ilusiones, con la edad que tengo?», rememora. Seguía teniendo ganas de aprender, y eso es maravilloso.

Si no hacía mal día, también salía a pasear. Aquel viernes, 22 de marzo, fue lo último que supieron que hizo. Era Viernes de Dolores. Se dirigió a las 19.45 horas hacia el paseo marítimo de San Cristóbal. Por las cámaras pudieron comprobar después que iba vestido con vaqueros, gorra, zapatillas y abrigo. Portaba su botellita de agua. Sin embargo, su familia se percató de su desaparición unos días después. Al día siguiente, el sábado, había quedado para comer con una amiga, así que su entorno no habló con él. El domingo, su hijo lo llamó, pero tampoco respondió. Pensaron que estaba con su amiga o con otros conocidos, ya que era Semana Santa y en Almuñécar había mucho ambiente. Además, él solía ser muy despreocupado con el móvil y a veces pasaba días sin contestar.

«No se llevó su cartera ni sus gafas. Se había dejado hecha la cena, unos espárragos, que le encantaban»

Paco

Hijo del desaparecido

Ya el lunes, su hijo volvió a llamarlo y seguía sin responder, así que empezó a alarmarse. Contactó con el portero del edificio y le pidió que accediera a la vivienda. Este encontró la ventana abierta, la cena preparada y el ordenador abierto. Paco no estaba en casa. A las 17.00 horas llegó la familia a la vivienda y la inspeccionó junto a la Guardia Civil, además de los alrededores. Después, interpusieron la denuncia en el cuartel por su desaparición.

Al día siguiente, la Guardia Civil organizó el primer dispositivo de búsqueda por Almuñécar, zonas de roca cercanas a la playa, barrancos y sierras aledañas. Decenas de voluntarios se movilizaron. Fue la primera de muchas, muchísimas batidas por tierra. Más adelante se incorporaron los GEAS (Grupo de especialistas en actividades subacuáticas de la Guardia Civil) a los rastreos en el mar, a los que también se sumó otro día la Asociación guardias civiles solidarios, voluntarios de clubes de buceo locales y la plataforma Adonay de búsqueda de desaparecidos. Por tierra se recorrieron más de diez hectáreas de terreno -llegaron a inspeccionar hasta los cultivos de aguacates-. En ninguna de esas batidas se encontró absolutamente nada.

Las primeras pesquisas

Las cámaras de seguridad solicitadas a los hoteles de la zona confirmaron que Paco había salido a caminar por el paseo marítimo. «Creemos que cruzó a la otra acera, donde está el hotel al que él iba a bailar los sábados», explica su hijo. También lo situaron al inicio de una zona cercana a la playa de Cotobro. La propia familia, desesperada por colaborar, llegó a entrevistar a vecinos de esa zona, entre ellos, un irlandés que vivía en una caravana, cerca de una playa nudista. «Nos dijo que un mendigo había estado pernoctando en un chalet que estaba de reformas. Fuimos y encontramos un colchón y un hornillo, pero a él no lo vimos», cuenta el hijo.

La familia de Paco organizó, además de las búsquedas oficiales de la Guardia Civil, batidas ciudadanas para encontrar al anciano. IDEAL

La familia explica que al principio se calificó la desaparición de voluntaria. Un mes y medio después, pasó a ser involuntaria. «No se llevó su cartera ni sus gafas. Se había dejado hecha la cena, unos espárragos, que le encantaban. Y él siempre lo dejaba todo cerrado, si la ventana estaba abierta era porque tenía pensado volver», asegura.

Las hipótesis

Cada prueba y cada hipótesis fue trasladada a la Guardia Civil. Preguntada por este caso, la Benemérita recalca que la búsqueda no se abandona y las pesquisas siguen su curso. Tienen en cuenta «todas las hipótesis» y han trabajado en cada una de ellas. Una de las que más fuerza cobró fue que el hombre se había caído al mar. Sin embargo, la familia insiste en que junto al paseo marítimo hay arena, así que «en todo caso habría caído ahí, no al agua». «No hay ningún indicio de que esté en el mar», recalcan. Ellos están convencidos de que participaron terceras personas. Creen que Paco se subió al coche de algún conocido. «Sospechamos de todo el mundo de su entorno, no se puede descartar a nadie», insisten.

«Sospechamos de todo el mundo de su entorno, no se puede descartar a nadie»

Paco

Hijo del desaparecido

Otra de las hipótesis que en principio fue descartada fue la posibilidad de que un asesino en serie pueda estar relacionado con este caso. Los allegados del hombre expusieron que el día de la desaparición se encontraba en Almuñécar José Jurado Montilla, alias 'Dinamita Montilla', que pasó 28 años en prisión por cuatro crímenes. Tras quedar en libertad, volvió a la cárcel por otros dos asesinatos. Es conocido, además, por su presencia en la red social TikTok. En principio, esta línea de investigación dio resultados.

Fase de instrucción

A nivel judicial, esta semana el juzgado les ha comunicado que se cierra la fase de instrucción. «Eso obliga a la familia a adoptar un papel más proactivo, porque hasta que no aparezca ningún indicio nuevo no se puede reabrir. Dependemos de un hallazgo fortuito, de la suerte», recalca el hijo. Por ello, mantienen una petición esencial: «la intervención de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil». «Llevamos pidiéndolo desde dos semanas después de la desaparición. Queremos equipos especializados y que se revise la investigación desde el minuto cero», apostilla el hijo, que ha encontrado consuelo y esperanza en la Fundación Quién sabe dónde, de Paco Lobatón, con la que colabora.

Equipo de buceo preparado en la costa de Almuñécar durante las labores de búsqueda de Paco. R.C.

Mientras, seguirán viviendo en un sinvivir, en un duelo aplazado por la incertidumbre de no saber dónde está. Siguen sin poder dormir por las noches, sin concentrarse en el trabajo, sin disfrutar. «Sentimos angustia y desesperación. Cuando ves en las noticias que han encontrado un cadáver, te pones en alerta. Si es el de un hombre, estás en tensión hasta que verifican la identidad. Es un sentimiento contradictorio lo de tener la esperanza de que aparezca muerto», confiesa Paco hijo. Cuando acude a entierros de familiares de amigos, ellos le dicen justo eso: ojalá algún día puedas velar a tu padre.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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