César Calderón, consultor político y fundador de Redlines
«Dos millones de electores progresistas están huérfanos de partido al que votar»Con 'Cómo ganar unas elecciones' en la mano, no cree que el auto de Peinado movilice si el PSOE lo deja en ataque a la familia del presidente
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César Calderón analiza 11 campañas electorales al hilo de otros tantos partidos de fútbol en su último libro. (Virginia Carrasco) 22/06/2026 a las 00:11h.Este junio de pasión política y mundialista parece hecho 'ex profeso' para sumergirse en 'Cómo ganar unas elecciones', el libro en el que César Calderón ... disecciona la construcción y los resultados de once campañas electorales para el recuerdo jugando con el hallazgo metafórico de otros tantos partidos de fútbol. Porque forjar un candidato es talento pero también, o sobre todo -según subraya-, el entrenamiento disciplinado y el trabajo en equipo.
-(Ríe) Digamos que hay dos escuelas: la clásica, según la cual no sería capaz de decirme diez nombres de profesionales verdaderamente ejercientes de forma continuada porque son gente prudente, discreta y profesional; y luego está otro sector que ha hecho de la profesión un espectáculo. Yo provengo más de la primera, siendo las dos legítimas. Me fío muy poco de los gurús, porque las campañas son de los candidatos y de los partidos, nunca del consultor.
-Su ensayo no es apto para ingenuos. Describe varios ejemplos de cómo a veces el mejor candidato es el que pierde. Ahí está Walter Mondale frente a Ronald Reagan en 1984.
-Reagan conectó con las emociones de un país deprimido por la salida de la guerra de Vietnam, la crisis del petróleo…; un país que necesitaba certidumbres, emociones positivas. Y a veces, en campaña, no se puede decir toda la verdad al electorado. Mi trabajo no consiste en que el mejor gane, consiste en que el mío gane. El que confunda la consultoría política con hacer el bien, que funde una iglesia.
-También relata pasajes inspiradores. Los opositores a Pinochet ganaron el histórico plebiscito chileno de 1988 armados... con una canción.
-Esa campaña es la magia de convertir un 'no' a la dictadura en algo positivo. Era la trampa perfecta del pinochetismo, porque en un plebiscito el 'no' ya parte en desventaja. Después de años de dictadura sangrienta, lo que le pedía el cuerpo a la oposición democrática era reivindicar a los muertos en las cunetas. Esa era la trampa. La brillantez de la campaña del 'no' fue descubrir que el enemigo no era Pinochet, sino el miedo; y luego dedicarse a construir un 'no' festivo, con un arcoíris y una canción, que combatiera ese miedo para que los chilenos se acercasen a las urnas. Emociona recordarlo.
-¿La conclusión, por tanto, es que al votar siempre acaba primando la emoción sobre la razón?
-No le quepa duda. El votante que vota por el programa electoral es como los unicornios, no existe.
-¿Y cuál es el estado emocional de la España de 2026?
-Rota, sin conciencia de sí misma, tribalizada. Hacer una campaña para las municipales del 27 de mayo es heroico. Los grandes alcaldes lo tienen más difícil hoy para dirigirse a toda la ciudadanía. Hacer campañas transversales, ese el reto.
-¿Y es realmente posible que Sánchez encapsule las causas por corrupción ante el ciclo electoral que se avecina?
-Es muy difícil. Da la impresión de que el PSOE ya está en los huesos, que no le queda más jamón. Pero tiene una opción a nivel nacional: que halle un 'cisne negro' que consiga movilizar haciendo de las elecciones algo singular y construir un marco muy complejo en el que consiga mezclar a PP y Vox como un solo enemigo. Están en ello.
-Esto ya lo vimos el 23-J de 2023. ¿Puede seguir funcionando?
-Sí.
-¿La agitación del miedo a la ultraderecha no está amortizada?
-El miedo es una emoción muy poderosa. Y hay otra: el agravio. En este país hemos sustituido las emociones positivas -«el cambio» de la campaña de Felipe González- por las negativas.
-Es decir, no da por irreversible la aplastante suma PP-Vox de las encuestas cuando Sánchez convoque.
-Es muy complicado meterse en la cabeza de Sánchez. Pero no descarto que el PSOE, que es el que mejores campañas hace, pueda conseguir un voto más o un diputado más. Los físicos recreativos han descubierto que si una tela de araña es lo suficientemente larga, de aquí al sol, es probable que el elefante logre balancearse. En un escenario absolutamente teórico, con una movilización extraordinaria de la izquierda y con tres candidaturas de la derecha activas… Pero ahora mismo, la suma de PP y Vox está en 200 diputados. Lo veo difícilmente reversible.
-¿Feijóo se equivoca entonces si piensa que lo tiene todo hecho?
-Su problema no va a ser gobernar. El problema de Feijóo va a ser cómo llegar a ese Gobierno. Porque no es lo mismo hacerlo con 30 diputados de Vox que con 70. Si Vox llega hasta ahí, será muy complicado que pueda articular un Gobierno que no dependa de un partido nacionalpopulista cuyos referentes son Trump, Bolsonaro y Orbán.
El «consistente» y el «temible»
-Dedica un epígrafe a «la variable estratégica del candidato». ¿Qué juega a favor y en contra de los actuales?
-A favor de Sánchez, la consistencia. No va a dar un paso atrás. Y probablemente sea también lo peor de él, porque solo tiene una marcha. Feijóo va a ser mejor gobernante que candidato; con el BOE a disposición, que se preparen Vox y el PSOE, en Galicia demostró que es temible. Cuatro mayorías absolutas, poca broma. Y como no soy un fan de las políticas nacionalpopulistas, ni de extrema derecha ni de extrema izquierda, prefiero no opinar sobre Abascal.
-¿Están creciendo los electores que no encuentran a quién votar?
-Hay cerca de dos millones de votantes progresistas huérfanos de partido. El reto del PSOE es conseguir que se acerquen las urnas a votarle y el del PP, que una parte de ellos lo hagan a sus candidaturas. Algo bastante complicado mientras la alargada sombra Vox siga proyectándose sobre él.
-El cariz del auto del juez Peinado y la causa a Zapatero, ¿puede activar a parte de ese votante del PSOE?
-Dado lo desproporcionado de las medidas cautelares impuestas a Begoña Gómez, el auto puede tener un 'efecto bumerán' si esos votantes perciben falta de imparcialidad o, más aún, el famoso 'lawfare'. La respuesta de Moncloa y del PSOE hablando de «obsesión» y de «persecución política» está intentando eso: convertirlo en combustible de movilización. Pero la clave es que si el PSOE se queda defendiendo a Gómez como esposa del presidente, solo moviliza al núcleo que ya estaba movilizado. Para sacar a esos dos millones adormecidos tiene que venderlo como un ataque contra toda la izquierda y contra el propio sistema democrático.
-Usted es vasco. ¿Es factible el sorpaso histórico de Bildu al PNV?
-El PNV es mucho PNV. Pero se está produciendo un cambio sociológico y cultural gigantesco en Euskadi. No tienen solo que ver las campañas de EH Bildu, que son magníficas. Antes decíamos que los hijos de los votantes del PNV votaban EH Bildu. Ahora, además, lo hacen muchos hijos de los votantes del PSE. ¿Vamos a ver a Bildu superar al PNV? Sí.
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