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Dos sonados secuestros de comerciantes

Dos sonados secuestros de comerciantes
Artículo Completo 1,054 palabras
Luciano Martínez y Félix Peña Munsuri fueron secuestrados y sus captores exigieron importantes sumas de dinero por su rescate

A la sombra de la Historia

Dos sonados secuestros de comerciantes

Luciano Martínez y Félix Peña Munsuri fueron secuestrados y sus captores exigieron importantes sumas de dinero por su rescate

Regala esta noticia Añádenos en Google Félix Peña Munsuri y Rafaela Gancedo. (Archivo Javier Gancedo)

Fernando Alonso

29/07/2026 Actualizado a las 00:51h.

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Hoy vamos a hablar de dos secuestros de dos malagueños adinerados. Ambos trabajaban como comerciantes y sus captores se acabaron quedando con el dinero del ... rescate. El primero de ellos tuvo más repercusión en la Málaga de su época, mientras que el segundo pasó más desapercibido por razones políticas.

No se hablaba de otra cosa en Málaga. Sin embargo, el Avisador Malagueño no publicó nada hasta el día 10 de mayo, sin duda para facilitar las pesquisas de las autoridades. Por este diario sabemos que el día anterior había salido un emisario para entregar la sustanciosa cantidad que exigían los secuestradores y por la noche aún no había regresado. Al parecer, la entrega se realizó pero aquellos, no contentos con el dinero que habían recibido, pidieron seis mil duros más, es decir, ciento veinte mil reales, por lo que la cifra del rescate ascendió a ciento cincuenta mil reales, cantidad enorme y desorbitada.

Lo sorprendente del caso fue que Luciano Martínez, que andaba entonces por los cincuenta y nueve años, tuvo arrestos para escapar en un descuido de sus captores y salir de la cueva donde, según parece, lo tenían retenido con varios grilletes. En el camino pidió ayuda y fue socorrido. Llegó a su casa el sábado 10 de mayo, a la caída de la tarde, tras pasar posiblemente los peores cinco días de su vida. La justicia, que sepamos, no pudo detener a los secuestradores.

Segundo caso, el de Félix Peña Munsuri, sobrino favorito y ahijado de doña Rosario Munsuri, la mujer de Félix Sáenz. Fue concejal del Ayuntamiento de Málaga y, desde 1927, uno de los miembros del triunvirato que regía el negocio familiar, a la muerte de su fundador. Félix Peña y su mujer, Rafaela Gancedo, eran propietarios del Alamillo, una preciosa finca de Alhaurín de la Torre. La pareja pasaba temporadas en esta hacienda, cuando no moraban en un amplio piso encima de los almacenes de tejidos, para ocuparse con más comodidad de su negocio. En una de sus idas y venidas, Félix Peña fue secuestrado por una partida de maquis que tenía su escondite en las montañas de Alhaurín. Pidieron como rescate la fabulosa cifra de un millón de pesetas de la época. Para poder reunir esta cantidad, Félix Peña fue canjeado por un sobrino suyo.

Federico Peña Enciso (1911-2000) era hijo de su hermano José. Trabajaba como vendedor de tijera en Félix Sáenz. Iba siempre pulcramente vestido y destacaba por su porte aristocrático y sus distinguidas maneras. Era el encargado de atender a las señoras del Limonar. Se mantuvo soltero toda su vida.

Aclaremos que el secuestro de su tío no ha dejado ninguna huella en la prensa escrita de su época. Es evidente que las autoridades franquistas silenciaban estos sucesos para no alarmar a la población. Nosotros nos hemos limitado a narrar esta historia como la recuerda la tradición familiar, donde todavía se cuenta este episodio con precaución y sigilo. De hecho, no sabemos la fecha exacta del secuestro, pero debió de acontecer a finales de los años cuarenta. También es posible que la policía no tuviese noticia del chantaje, ya sea por amenaza directa de los maquis o para que Peña pudiera reunir el dinero pedido por sus captores con más rapidez y menos impedimentos. Federico Peña demostró un gran valor al canjearse por su tío, porque el encierro con los maquis tuvo que ser duro y más para una persona acostumbrada a vivir en un ambiente acomodado. Su tío Félix Peña hubo de hipotecar el edificio del número 2 de la calle Sagasta (que había heredado tras la muerte de su tía Rosario Munsuri) y descapitalizar la empresa para conseguir la cantidad requerida por sus secuestradores.

Desconocemos cuánto tiempo tardó Félix Peña en reunir el dinero exigido pero, al fin, su sobrino fue liberado y los maquis se vieron con una buena suma de dinero, casi un tercio de lo que valía uno de los mejores negocios de Málaga. Félix Peña Munsuri murió en Málaga el 7 de abril de 1950, Viernes Santo.

Pasaje de Luciano Martínez; Al fondo, la torre de la iglesia de San Juan. (F. A.)

Quién era Luciano Martínez

Luciano Martínez de Llera nació en Laguna de Cameros a finales del siglo XVIII y fue uno de los muchos cameranos que se afincó en Málaga para hacer de nuestra ciudad un lugar próspero. Según los libros de padrones municipales, Luciano Martínez llegó a Málaga hacia 1810, en plena Guerra de la Independencia. Estableció su negocio de tejidos en la calle Nueva, entonces la más comercial de la capital. En su tienda se formaron otros destacados comerciantes, como los hermanos Ildefonso y Simeón Giménez Martínez, fundadores de la Camisería Española, o Sebastián Giménez Ibáñez, el socio con el que Félix Sáenz empezó su negocio en 1883. Luciano Martínez llegó a ser propietario de tres casas en la calle Nueva. Sobre ellas levantó dos edificios y un pasaje, que hoy lleva su nombre, para conectar esta vía con la iglesia de San Juan, prolongando la calle Cinco Bolas, que hasta entonces era un adarve. De esta manera, con muchos más escaparates, dotaba de más luz a su negocio, al tiempo que generaba un tráfico comercial antes inexistente. Luciano Martínez no se casó y vivía con una hermana. Falleció en 1864, tras más de cincuenta años de intensa vida comercial.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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