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Ducharse con agua fría antes de dormir en una ola de calor parece la mejor idea. La ciencia avisa de que es un gran error

Ducharse con agua fría antes de dormir en una ola de calor parece la mejor idea. La ciencia avisa de que es un gran error
Artículo Completo 797 palabras
Las olas de calor ya están con nosotros y en muchos sitios en los últimos días hemos visto cómo se ha superado con creces los 40 ºC en muchos puntos de nuestro país. Pero el problema ya no es solo que sea difícil salir de casa, sino que dormir se hace prácticamente imposible para muchas personas, teniendo un sueño muy fragmentado con diferentes despertares o incluso padeciendo insomnio al no poder conciliar el sueño.  Una solución. Ante este gran problema, el sentido común y la desesperación nos empujan a meternos bajo la ducha para poder enfriar nuestro cuerpo al máximo justo antes de entrar en la cama para al menos tener un poco más frescos y tratar de conciliar el sueño.  Pero el problema aquí es que la ducha activa nuestro cuerpo y puede tener un efecto bastante diferente al que estamos buscando, haciendo que sea muy difícil conciliar el sueño.  En Xataka Vuelve el calor, vuelve dormir mal: cómo mejorar nuestro sueño en verano según la ciencia El mecanismo del sueño. Algo que debemos tener muy presente es que para que nuestro cerebro entienda que ha llegado la hora de dormir, necesita una señal fisiológica muy concreta, que es el descenso de la temperatura central del organismo.  Pero cuando nos damos una ducha de agua helada, conseguimos un alivio instantáneo en la piel, pero provocamos que nuestros vasos sanguíneos se contraigan con el objetivo de que nuestra sangre no baje de sus preciados 36-37 ºC. En otras palabras, los vasos sanguíneos se cierran para proteger el calor interno del cuerpo al enviar menos sangre a nuestra piel.  El resultado. Pese a que conseguimos una piel muy fresquita, unos minutos después de salir de la ducha, el cuerpo experimenta un efecto rebote, reteniendo el calor central y manteniéndose en un estado de alerta porque para el organismo hay una amenaza ante la que ha tenido que responder.  En cambio, el agua tibia o caliente hace justo lo contrario, ya que, según explica el grupo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin, el agua caliente estimula el sistema termorregulador, provocando que la sangre viaje desde el núcleo interno del cuerpo hacia las extremidades. Esto facilita una disipación del calor corporal masiva una vez que salimos del baño, y esa caída posterior de la temperatura central es el interruptor biológico que nos induce al sueño. El agua tibia. Sabiendo todo esto, podemos sacar como conclusión que no hay que usar agua ni ardiendo ni tampoco helada a la hora de ducharnos, sino que el punto medio es lo que debemos buscar. Esto es a lo que apunta una exhaustiva revisión publicada en la revista Sleep Medicine, donde se analizó miles de datos para llegar a la conclusión de que la temperatura óptima del agua para mejorar la calidad del sueño se sitúa entre los 40 y los 42,5 ºC.  Pero en un contexto de gran calor como el que estamos viviendo, los expertos matizan que lo ideal es buscar el punto de agua templada, puesto que el objetivo no es asarnos, sino relajar los vasos sanguíneos para favorecer esa pérdida de calor del interior del organismo.  El tiempo. Ducharse y al momento meterse en la cama (o ponerse encima de las sábanas) no funciona del todo, puesto que el cuerpo necesita tiempo para poder enfriarse. Este mismo estudio al que hacíamos referencia demostró que el momento óptimo para tomar esta ducha es entre 1 y 2 horas antes de irse a la cama. Y lo mejor de todo es que es algo que demostró que se reduce el tiempo en el que se tarda en conseguir dormirse.  Estos datos se ven reforzados por un estudio observacional a gran escala publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine, donde, tras analizar a más de 1.000 adultos, los investigadores confirmaron que bañarse en una franja de entre 61 y 180 minutos antes de acostarse se asocia directamente con una mayor rapidez para conciliar el sueño, gracias a los cambios fisiológicos que tienen relación con el calor corporal.  Imágenes | Slaap En Xataka | Un experto aclara el principal error de dormir con el aire acondicionado: "Es totalmente antinatural y descansamos peor" - La noticia Ducharse con agua fría antes de dormir en una ola de calor parece la mejor idea. La ciencia avisa de que es un gran error fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Ducharse con agua fría antes de dormir en una ola de calor parece la mejor idea. La ciencia avisa de que es un gran error

Para muchos, ducharse con agua fría es la solución al calor, pero no es así

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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Las olas de calor ya están con nosotros y en muchos sitios en los últimos días hemos visto cómo se ha superado con creces los 40 ºC en muchos puntos de nuestro país. Pero el problema ya no es solo que sea difícil salir de casa, sino que dormir se hace prácticamente imposible para muchas personas, teniendo un sueño muy fragmentado con diferentes despertares o incluso padeciendo insomnio al no poder conciliar el sueño. 

Una solución. Ante este gran problema, el sentido común y la desesperación nos empujan a meternos bajo la ducha para poder enfriar nuestro cuerpo al máximo justo antes de entrar en la cama para al menos tener un poco más frescos y tratar de conciliar el sueño. 

Pero el problema aquí es que la ducha activa nuestro cuerpo y puede tener un efecto bastante diferente al que estamos buscando, haciendo que sea muy difícil conciliar el sueño. 

En XatakaVuelve el calor, vuelve dormir mal: cómo mejorar nuestro sueño en verano según la ciencia

El mecanismo del sueño. Algo que debemos tener muy presente es que para que nuestro cerebro entienda que ha llegado la hora de dormir, necesita una señal fisiológica muy concreta, que es el descenso de la temperatura central del organismo. 

Pero cuando nos damos una ducha de agua helada, conseguimos un alivio instantáneo en la piel, pero provocamos que nuestros vasos sanguíneos se contraigan con el objetivo de que nuestra sangre no baje de sus preciados 36-37 ºC. En otras palabras, los vasos sanguíneos se cierran para proteger el calor interno del cuerpo al enviar menos sangre a nuestra piel. 

El resultado. Pese a que conseguimos una piel muy fresquita, unos minutos después de salir de la ducha, el cuerpo experimenta un efecto rebote, reteniendo el calor central y manteniéndose en un estado de alerta porque para el organismo hay una amenaza ante la que ha tenido que responder. 

En cambio, el agua tibia o caliente hace justo lo contrario, ya que, según explica el grupo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin, el agua caliente estimula el sistema termorregulador, provocando que la sangre viaje desde el núcleo interno del cuerpo hacia las extremidades. Esto facilita una disipación del calor corporal masiva una vez que salimos del baño, y esa caída posterior de la temperatura central es el interruptor biológico que nos induce al sueño.

El agua tibia. Sabiendo todo esto, podemos sacar como conclusión que no hay que usar agua ni ardiendo ni tampoco helada a la hora de ducharnos, sino que el punto medio es lo que debemos buscar. Esto es a lo que apunta una exhaustiva revisión publicada en la revista Sleep Medicine, donde se analizó miles de datos para llegar a la conclusión de que la temperatura óptima del agua para mejorar la calidad del sueño se sitúa entre los 40 y los 42,5 ºC. 

Pero en un contexto de gran calor como el que estamos viviendo, los expertos matizan que lo ideal es buscar el punto de agua templada, puesto que el objetivo no es asarnos, sino relajar los vasos sanguíneos para favorecer esa pérdida de calor del interior del organismo. 

El tiempo. Ducharse y al momento meterse en la cama (o ponerse encima de las sábanas) no funciona del todo, puesto que el cuerpo necesita tiempo para poder enfriarse. Este mismo estudio al que hacíamos referencia demostró que el momento óptimo para tomar esta ducha es entre 1 y 2 horas antes de irse a la cama. Y lo mejor de todo es que es algo que demostró que se reduce el tiempo en el que se tarda en conseguir dormirse. 

Estos datos se ven reforzados por un estudio observacional a gran escala publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine, donde,tras analizar a más de 1.000 adultos, los investigadores confirmaron que bañarse en una franja de entre 61 y 180 minutos antes de acostarse se asocia directamente con una mayor rapidez para conciliar el sueño, gracias a los cambios fisiológicos que tienen relación con el calor corporal. 

Imágenes | Slaap

En Xataka | Un experto aclara el principal error de dormir con el aire acondicionado: "Es totalmente antinatural y descansamos peor"

Fuente original: Leer en Xataka
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