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Ducharse de noche o de mañana: la ciencia explica qué le pasa a tu cuerpo (y a tu cerebro) según la hora que elijas

Ducharse de noche o de mañana: la ciencia explica qué le pasa a tu cuerpo (y a tu cerebro) según la hora que elijas
Artículo Completo 649 palabras
En los círculos sociales, la verdad es que a veces hay debates muy interesantes sobre costumbres habituales, como, por ejemplo, si es mejor ducharse nada más levantarse de la cama a primera hora o justo antes de meterse en ella. Aquí, mientras hay un grupo de personas que defiende a capa y espada el poder revitalizante del agua por la mañana para "arrancar" el día, otros aseguran que no hay nada como el agua caliente nocturna para concluir el sueño. Y aquí la ciencia tiene algo que decir.  Nos hace dormir mejor. Si se tienen problemas para conciliar el sueño, la ciencia aquí apunta que una ducha nocturna puede ser una buena idea, y se explicó en un metaanálisis publicado en 2019 en la revista Sleep Medicine que analizó 17 estudios diferentes.  Aquí se llegó a la conclusión de que bañarse o ducharse con agua caliente entre una y dos horas antes de ir a la cama reduce el tiempo para conciliar el sueño en aproximadamente un 36%.  En Xataka La ciencia ha desmentido el mantra matutino de los gurús de la productividad: la ducha fría es tan inútil como el madrugón ¿Por qué? Aquí el agua caliente es nuestro principal aliado, ya que calienta la piel y, por tanto, aumenta el flujo sanguíneo hacia las extremidades como son las manos y los pies. A partir de aquí, al salir de la ducha, ese calor se disipa rápidamente, provocando un descenso de la temperatura central del cuerpo.   Y esta es la clave, porque esta caída térmica imita el enfriamiento natural que experimenta nuestro cuerpo antes de dormir, lo que envía una señal inequívoca al cerebro para que libere melatonina, que es la hormona del sueño, y reduzca los niveles de cortisol, que está relacionada con el estrés.  Depende de la hora. Desde un punto de vista psicológico, las duchas matutinas y nocturnas cumplen funciones completamente opuestas y depende justamente de la hora a la que nos las demos. En el caso de la ducha matutina, el objetivo es aumentar el rendimiento con la activación del sistema simpático al estimular el tono muscular y, sobre todo, prepararnos para el estrés del día.  En el caso de la ducha nocturna, como hemos dicho antes, se intenta activar el sistema parasimpático con una duración de la ducha más larga y pausada con el objetivo de reducir la tensión física y mental acumulada, cumpliendo una función de auténtico ritual de transición y desconexión.  Según la psicología. Aquí entramos en un terreno que no está tan claro, pero que apunta, por ejemplo, a que las personas que prefieren una ducha nocturna es porque tienen una menor tolerancia a la suciedad, por lo que prefieren quitarse todo el sudor del día antes de entrar en la cama.  Pero también se apunta a que las personas que prefieren la soledad tienden a preferir las duchas nocturnas, precisamente porque, tras un día lleno de estímulos, el baño se convierte en una cápsula de desconexión sensorial. Al final, es una forma de relajarse de todo lo que ha ocurrido a lo largo del día.  Imágenes | freepik En Xataka | El enfriamiento es el paso olvidado en nuestras rutinas de ejercicio. Y eso afecta a cómo nos duchamos - La noticia Ducharse de noche o de mañana: la ciencia explica qué le pasa a tu cuerpo (y a tu cerebro) según la hora que elijas fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Ducharse de noche o de mañana: la ciencia explica qué le pasa a tu cuerpo (y a tu cerebro) según la hora que elijas

El debate sobre si hay que ducharse a primera hora o para dormir se zanja según el objetivo que se quiere perseguir

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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En los círculos sociales, la verdad es que a veces hay debates muy interesantes sobre costumbres habituales, como, por ejemplo, si es mejor ducharse nada más levantarse de la cama a primera hora o justo antes de meterse en ella. Aquí, mientras hay un grupo de personas que defiende a capa y espada el poder revitalizante del agua por la mañana para "arrancar" el día, otros aseguran que no hay nada como el agua caliente nocturna para concluir el sueño. Y aquí la ciencia tiene algo que decir. 

Nos hace dormir mejor. Si se tienen problemas para conciliar el sueño, la ciencia aquí apunta que una ducha nocturna puede ser una buena idea, y se explicó en un metaanálisis publicado en 2019 en la revista Sleep Medicine que analizó 17 estudios diferentes. 

Aquí se llegó a la conclusión de que bañarse o ducharse con agua caliente entre una y dos horas antes de ir a la cama reduce el tiempo para conciliar el sueño en aproximadamente un 36%. 

En XatakaLa ciencia ha desmentido el mantra matutino de los gurús de la productividad: la ducha fría es tan inútil como el madrugón

¿Por qué? Aquí el agua caliente es nuestro principal aliado, ya que calienta la piel y, por tanto, aumenta el flujo sanguíneo hacia las extremidades como son las manos y los pies. A partir de aquí, al salir de la ducha, ese calor se disipa rápidamente, provocando un descenso de la temperatura central del cuerpo. 

 Y esta es la clave, porque esta caída térmica imita el enfriamiento natural que experimenta nuestro cuerpo antes de dormir, lo que envía una señal inequívoca al cerebro para que libere melatonina, que es la hormona del sueño, y reduzca los niveles de cortisol, que está relacionada con el estrés. 

Depende de la hora. Desde un punto de vista psicológico, las duchas matutinas y nocturnas cumplen funciones completamente opuestas y depende justamente de la hora a la que nos las demos. En el caso de la ducha matutina, el objetivo es aumentar el rendimiento con la activación del sistema simpático al estimular el tono muscular y, sobre todo, prepararnos para el estrés del día. 

En el caso de la ducha nocturna, como hemos dicho antes, se intenta activar el sistema parasimpático con una duración de la ducha más larga y pausada con el objetivo de reducir la tensión física y mental acumulada, cumpliendo una función de auténtico ritual de transición y desconexión. 

Según la psicología. Aquí entramos en un terreno que no está tan claro, pero que apunta, por ejemplo, a que las personas que prefieren una ducha nocturna es porque tienen una menor tolerancia a la suciedad, por lo que prefieren quitarse todo el sudor del día antes de entrar en la cama. 

Pero también se apunta a que las personas que prefieren la soledad tienden a preferir las duchas nocturnas, precisamente porque, tras un día lleno de estímulos, el baño se convierte en una cápsula de desconexión sensorial. Al final, es una forma de relajarse de todo lo que ha ocurrido a lo largo del día. 

Imágenes | freepik

En Xataka | El enfriamiento es el paso olvidado en nuestras rutinas de ejercicio. Y eso afecta a cómo nos duchamos

Fuente original: Leer en Xataka
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