El sueco tiene que saltar 6,25 para evitar la rebelión del pertiguista heleno
Armand Duplantis durante uno de sus saltos en el Mundial indoor de Torun.LAPRESSE- TOMAS CAMPOS
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Fue en Torun donde Duplantis empezó a labrar su leyenda. Aquí cayó su primer récord del mundo (6,17 metros), el primero de 15, el 8 de febrero de 2020. El sueco tenía sólo 20 años y desbancaba de lo más alto del ranking histórico a su amigo y mentor Renaud Lavillenie. Una proeza de por sí pero que sólo fue el punto de partida de una de las trayectorias más memorables del atletismo. Hasta el punto de comer en la mesa de Bolt. Palabras mayores.
En Duplantis convergen varios factores que explican su insultante superioridad. Coger la primera pértiga casi con el biberón en la mano, siguiendo los pasos de su padre Greg, un buen saltador que no llega nunca a debutar internacionalmente con Estados Unidos.
Su madre, Helena, es una ex jugadora de voleibol sueca. El niño crece en Lafayette (Louisiana) desarrollando un talento único, porque al pasillo de pértiga que sus padres han construido en el patio trasero de su casa une una genética portentosa.
La técnica se trabaja pero la velocidad viene de serie. 10.37 en los 100 metros. En realidad algo menos. Y la velocidad se traduce en altura. Pértigas más rígidas y un efecto catapulta, energía cinética durante la carrera que se transforma en energía potencial gravitatoria al elevarse. Pura física. Fácil de explicar. Difícil de aplicar.
Y así volvemos al punto de partida, Torun, la ciudad que vio nacer a Nicolás Copérnico, el astrónomo que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar. Son la tierra y el resto de planetas los que giran en torno al sol, igual que el mundo del atletismo gira ahora en torno a Duplantis.
'Mondo' lo sabe y brilla. Brilla volando y en el estudio de grabación. Canta y lo hace bien. Un personaje renacentista como Copérnico. Una máquina de hacer dinero que hoy, en este rincón del corazón de Polonia, quiso ser el primero en saltar. A ver quién se lo discute.
Un intento sobre 5,50 metros en el que no le presentó ni sus respetos al listón, que vio pasar muy a lo lejos al Rey Sol del atletismo. Le sigue otro casi igual de limpio sobre 5,85. Coser y cantar para el sueco, sobre todo esto último.
Entre salto y salto, Duplantis se aburre. Pasa más de media hora y camina absorto y sin rumbo fijo por el centro del tartán mientras el resto se pelea con el listón. A saber en qué estará pensando el genio sueco, que renuncia a saltar los 5,95...
Cuando vuelve al pasillo, es el primero en superar los seis metros, la altura que distingue a los buenos de los grandes pertiguistas, pero para él es sólo un trámite, un día de insulso papeleo en la oficina.
'Mondo' mueve luego pieza y renuncia a los 6,05 metros, que supera a la primera el griego Emmanouil 'Manolo' Karalis, el hombre que esta temporada ha superado el listón sobre 6,17 y se ha situado segundo en el ranking histórico.
La partida final tampoco se jugará sobre 6,10, porque 'Manolo' renuncia a saltarla. El pertiguista heleno está deleitando a la grada en cada salto bajo los acordes de 'La danza de Zorba', la canción de Mikis Theodorakis que inmortalizó la película 'Zorba, el griego'.
Un movimiento que no altera el pulso al sueco, que contraataca con un intento limpio sobre esa altura mientras suena 'Levels', de Avicii, la misma canción que acompañó a Duplantis en este mismo pabellón cuando batió por primera vez el récord mundial.
'Mondo' ha encontrado por fin un rival digno pero eso no significa que esté a su altura. Karalis ha renunciado también a los 6,15 y el sueco vuelve a sobrevolar el listón sin tocarlo. El griego se jugará el oro al todo o nada sobre los 6,20, un territorio desconocido para él.
Karalis mete presión a la leyenda
En el primer intento derriba la barra con el pecho pero ha estado cerca. 'Manolo' se lleva las manos a la cara, consciente de que si logra su objetivo meteré en un problema insospechado a Duplantis.
Pero aún falta un nuevo giro copernicano en esta final de leyenda. Karalis pide 6,25 y obliga a un nuevo esfuerzo al plusmarquista mundial, que vuelve a superar el listón en su primer intento, aunque esta vez lo ha rozado. 'Manolo' en cambio falla sus dos intentos y al fin se rinde. Su plata es desde luego de ley.
El juego del griego, lícito, ha obligado a Duplantis a un sobreesfuerzo con el que no contaba así que el sueco renuncia a intentar el récord del mundo mientras la grada le despide entre aplausos. Y ahora sí, suena su último hit, 'Feeling Myself'.
El bronce, por cierto, es para el australiano Kurtis Marschall con seis metros justos, igualando su marca personal. Es la primera vez en la historia que los tres primeros superan esa altura en una gran competición internacional. Sí, estamos en la Edad de Oro de la pértiga masculina.
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