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Eduardo Scala, la otra mitad del mundo

Eduardo Scala, la otra mitad del mundo
Artículo Completo 707 palabras
No cabe duda de que la materia central de Eduardo Scala son las palabras, pero no desde el punto de vista de la literatura, ni de la gramática, ni tampoco del letrismo o de la 'poesía visual' con la que su creación podría tener aparentes similitudes. En realidad, su obra es absolutamente única, y el 'Cántico de la unidad' un puerto necesario para los que buscan nuevas formas de experimentar (con) las palabras. La originalidad es rara en nuestra época de postrimerías, pero la obra de Scala no se parece a nada.Poesía 'Cántico de la unidad' Autor Eduardo Scala Editorial Atalanta Páginas 418 Precio 29 euros Valoración **** Scala proclama que «toda escritura es visual», excepto el braille, y por eso su obra se adentra con toda naturalidad en las artes visuales. Exposiciones, acciones, ' performances ' realizadas siempre a partir de juegos con las palabras, como 'Genomatría', un poema impreso en un rollo de papel de mil metros de longitud expuesto, entre otros lugares, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y que consiste en la infinita repetición de las palabras 'hombre / hembra' También 'scaligrafías', un libro de naipes o el concierto 'Boda del sonido sagrado este oeste', donde una violinista tocaba una pieza de Bach y él hacía sonar un cuenco tibetano. El volumen se complementa con amplio material gráfico de las exposiciones, objetos, acciones poéticas y «poemas-pasaje», además de las holografías del 'Disco de Odín', inspiradas en un cuento de Borges. Este oeste. Un violín y un cuenco tibetano. En su magnífico prólogo, Javier Helgueta Manso explica con detalle las relaciones de Scala con el pensamiento indio, tántrico y budista. Muchos son los juegos a los que Scala somete a las palabras. Uno consiste en desprender de una palabra todas las palabras que surgen de ella al ir quitando letras por la izquierda (¿por qué no por la derecha, o por ambos lados?) Así, de 'diagramar' obtenemos: 'gramar', 'amar' y 'mar'. Muchos son los juegos a los que Scala somete a las palabras. Uno es desprender de una palabra todas las palabras que surgen de ella Otro juego consiste en ir creando parejas de opuestos o complementarios que forman palabras que han de leerse desde la izquierda de izquierda a derecha y desde la derecha de derecha a izquierda, como LOTODOL (loto + lodo al revés), o MICRORCAM (micro + macro). Todo esto tiene mucho que ver con la simetría o más bien (quizá sea lo mismo) con la disimetría que estudió Roger Caillois en uno de sus libros más misteriosos y que tanto preocupó al médico Louis Pasteur . Los juegos más complicados de Scala tienen que ver con disposiciones visuales de palabras que se entrelazan entre sí creando formas geométricas que pueden leerse en todos los sentidos y desde todos los lados, como los fascinantes 'holologos' que culminan en un prisma de palabras cruzadas (p. 301) bordeadas por las voces 'resurrección' 'putrefacción'.  Más allá de la etimología de las palabras, más allá de la lógica del lenguaje, más allá de la semántica, parece decirnos Scala, hay otra semántica, otra lógica. Quizá a eso se refiera la 'unidad' de su proyecto poético. Las palabras encierran otras palabras, y los términos opuestos o complementarios comparten a menudo una letra que las une entre sí como el cuerpo de una mariposa une dos alas. Pero nos empeñamos en vivir viendo solo un lado , usando solo un ala. Vemos solo una mitad del mundo. La otra mitad nos permanece siempre oculta.

No cabe duda de que la materia central de Eduardo Scala son las palabras, pero no desde el punto de vista de la literatura, ni de la gramática, ni tampoco del letrismo o de la 'poesía visual' con la que su creación podría tener ... aparentes similitudes.

En realidad, su obra es absolutamente única, y el 'Cántico de la unidad' un puerto necesario para los que buscan nuevas formas de experimentar (con) las palabras. La originalidad es rara en nuestra época de postrimerías, pero la obra de Scala no se parece a nada.

Scala proclama que «toda escritura es visual», excepto el braille, y por eso su obra se adentra con toda naturalidad en las artes visuales. Exposiciones, acciones, 'performances' realizadas siempre a partir de juegos con las palabras, como 'Genomatría', un poema impreso en un rollo de papel de mil metros de longitud expuesto, entre otros lugares, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y que consiste en la infinita repetición de las palabras 'hombre / hembra' También 'scaligrafías', un libro de naipes o el concierto 'Boda del sonido sagrado este oeste', donde una violinista tocaba una pieza de Bach y él hacía sonar un cuenco tibetano.

El volumen se complementa con amplio material gráfico de las exposiciones, objetos, acciones poéticas y «poemas-pasaje», además de las holografías del 'Disco de Odín', inspiradas en un cuento de Borges.

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Este oeste. Un violín y un cuenco tibetano. En su magnífico prólogo, Javier Helgueta Manso explica con detalle las relaciones de Scala con el pensamiento indio, tántrico y budista.

Muchos son los juegos a los que Scala somete a las palabras. Uno consiste en desprender de una palabra todas las palabras que surgen de ella al ir quitando letras por la izquierda (¿por qué no por la derecha, o por ambos lados?) Así, de 'diagramar' obtenemos: 'gramar', 'amar' y 'mar'.

Muchos son los juegos a los que Scala somete a las palabras. Uno es desprender de una palabra todas las palabras que surgen de ella

Otro juego consiste en ir creando parejas de opuestos o complementarios que forman palabras que han de leerse desde la izquierda de izquierda a derecha y desde la derecha de derecha a izquierda, como LOTODOL (loto + lodo al revés), o MICRORCAM (micro + macro). Todo esto tiene mucho que ver con la simetría o más bien (quizá sea lo mismo) con la disimetría que estudió Roger Caillois en uno de sus libros más misteriosos y que tanto preocupó al médico Louis Pasteur.

Los juegos más complicados de Scala tienen que ver con disposiciones visuales de palabras que se entrelazan entre sí creando formas geométricas que pueden leerse en todos los sentidos y desde todos los lados, como los fascinantes 'holologos' que culminan en un prisma de palabras cruzadas (p. 301) bordeadas por las voces 'resurrección' 'putrefacción'. 

Más allá de la etimología de las palabras, más allá de la lógica del lenguaje, más allá de la semántica, parece decirnos Scala, hay otra semántica, otra lógica. Quizá a eso se refiera la 'unidad' de su proyecto poético. Las palabras encierran otras palabras, y los términos opuestos o complementarios comparten a menudo una letra que las une entre sí como el cuerpo de una mariposa une dos alas. Pero nos empeñamos en vivir viendo solo un lado, usando solo un ala. Vemos solo una mitad del mundo. La otra mitad nos permanece siempre oculta.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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