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EE UU cumple 250 años con Trump como protagonista y el país más dividido que nunca

EE UU cumple 250 años con Trump como protagonista y el país más dividido que nunca
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El presidente convierte el 4 de julio en una exhibición de poder mientras la sociedad llega al aniversario con el patriotismo en mínimos, celebraciones rivales y dudas sobre la democracia
EE UU cumple 250 años con Trump como protagonista y el país más dividido que nunca

El presidente convierte el 4 de julio en una exhibición de poder mientras la sociedad llega al aniversario con el patriotismo en mínimos, celebraciones rivales y dudas sobre la democracia

Regala esta noticia Añádenos en Google La Estatua de la Libertad iluminada con los colores de la bandera de EE UU por el 250 aniversario. (AFP)

David Alandete

Corresponsal. Washington

04/07/2026 a las 07:16h.

Los Estados Unidos de América cumplen este 4 de julio 250 años de su independencia, una fecha nacional que celebra el experimento de autogobierno, independencia ... y separación de poderes nacido con la Declaración de 1776. Pero el aniversario llega en un país atravesado por la división política, la desconfianza y una animosidad creciente entre dos grandes bloques, a izquierda y derecha. Ni siquiera esta conmemoración tan solemne ha logrado escapar de esa fractura: Washington hasta acoge celebraciones paralelas, impulsadas por organismos distintos y con visiones enfrentadas sobre qué debe representar el cumpleaños de la nación.

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        — The White House (@WhiteHouse) July 3, 2026

        Nada refleja esa división como el hecho de que haya dos celebraciones oficiales o paraoficiales que compiten entre sí. America250, la comisión creada por el Capitolio hace una década y concebida como un proyecto bipartidista, preparaba actos nacionales con un tono histórico, cultural y descentralizado, meticulosamente apolítico. Pero Trump creó después Freedom250, una estructura paralela vinculada directamente a la Casa Blanca, que asumió el control de los grandes eventos de Washington, como su discurso, y los convirtió en una plataforma presidencial.

        Disputas por los festejos

        El resultado ha sido una conmemoración partida en dos: mientras Trump protagoniza la feria de la explanada del National Mall y el gran acto del 4 de julio, America250 organiza en Los Ángeles su propio concierto. Ha habido disputas por presupuestos, patrocinadores, concursos escolares, campañas de publicidad y hasta artistas que se retiraron de varios eventos ligados a Trump al considerar que los actos de Freedom250 tenían un carácter demasiado partidista. Lo que debía ser una fiesta de unidad nacional ha acabado reproduciendo la misma fractura política que domina el país, dos bloques cada vez más aislados.

        La prueba de que Trump ha decidido imprimir a la conmemoración un contenido claramente político está en el nuevo mensaje que emana de la Casa Blanca: la advertencia contra el supuesto avance del comunismo, encarnado por el alcalde Mamdani y por la izquierda que ha ganado terreno en varias primarias demócratas, incluidos Nueva York y Colorado. La Administración presenta así el 250 aniversario no solo como una celebración de la independencia, sino como una batalla por el rumbo ideológico del país, con el presidente convertido en defensor de una América amenazada, según su relato, por el socialismo y el radicalismo de sus adversarios.

        Las celebraciones culminarán el sábado con el discurso de Trump, acompañado de una gran exhibición de fuegos artificiales y una feria patriótica organizada por la Casa Blanca

        El lunes, Trump presentó el avance de la izquierda socialista como una amenaza directa al país y acusó a los demócratas de haberse entregado a «comunistas que reniegan de Dios». El ejemplo más llamativo llegó el martes en Colorado: Melat Kiros, abogada socialista de 29 años, derrotó en las primarias a Diana DeGette, congresista progresista con quince mandatos a sus espaldas, en un distrito de Denver donde previsiblemente ganará en noviembre. Kiros defiende la sanidad universal, la abolición del ejército y una línea muy crítica con Israel. Para el presidente, esa sucesión de victorias permite presentar el 4 de julio como algo más que una fiesta patriótica: la defensa del sueño americano frente a una nueva amenaza comunista que no llega de fuera, sino que actúa ya como una quinta columna dentro de EE UU.

        El devenir político ha querido que el 250 aniversario encuentre a EE UU bajo el mando de Trump, un presidente de récords y de regresos improbables. Es el único que ha sufrido dos procesos de destitución por 'impeachment' en el Congreso, el primero en volver a la Casa Blanca después de haber sido imputado y condenado en varias causas y de haberse sentado en el banquillo. Ha sobrevivido además a varios intentos de atentado contra su vida, ha roto buena parte de los moldes de la política estadounidense y ha regresado al poder tras una derrota que muchos consideraban definitiva. También figura entre los presidentes más votados de la historia: solo Joe Biden en 2020 obtuvo más votos populares que él.

        asesinato de Charlie Kirk y el intento de atentar contra el acto de artes marciales UFC organizado en la Casa Blanca. El magnate utiliza esa percepción como una de las claves de su discurso patriótico: el país, a su juicio, no solo afronta una disputa electoral, sino una batalla contra quienes consideran ilegítima su forma de entender EE UU.

        La verdadera prueba llegará en noviembre, con unas elecciones legislativas para las que los sondeos anticipan un escenario difícil para Trump y los republicanos. Una derrota en el Capitolio devolvería al legislativo capacidad real de freno no solo para bloquear leyes, sino para controlar presupuestos, investigar al Ejecutivo, supervisar la política exterior y limitar el margen de maniobra presidencial, como ocurrió durante su primer mandato. En ese sentido, la palabra que puede definir este 250 aniversario no es ya tanto celebración, sino equilibrio: la recuperación, quizá tardía, de los contrapesos y la separación real de poderes que dieron forma a la república.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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