En este último caso, dice Clark, la participación de Shell corresponde al lado trinitense. El acuerdo de Shell con el Gobierno de Venezuela también contempla el desarrollo de las unidades de producción terrestres Carito y Pirital en la División Punta de Mata, en el estado de Monagas, agrega el experto.
nuevos proyectos tanto de petróleo como de gas. En el caso del gas, se estarían abriendo las puertas a una posible explotación para la exportación, así como a la reactivación de propuestas en conflicto como es el caso del proyecto que involucra a Venezuela, Trinidad y Tobago y Estados Unidos.“Las reservas gasíferas venezolanas están consideradas entre las más grandes del mundo, por lo menos entre las 10 primeras”, comenta Teran-Mantovani. Se trata de gas asociado, es decir, gas natural que se encuentra en yacimientos de petróleo y que puede ser reutilizado, reinyectado o recuperado para la producción petrolera, explica el especialista.
El mayor porcentaje de este gas, afirma el experto, es utilizado para facilitar la extracción del petroleo y el resto es comercializado en el mercado interno. “En el caso venezolano, la producción gasífera no se orienta a la exportación, sino que una tercera parte de la producción va al uso doméstico, pero la mayor parte termina siendo quemado”, explica Teran-Mantovani.
no se sabe el rumbo que tomará la política venezolana.Por otro lado, los costos de inversión también generan grandes dudas, puesto que, a diferencia del petróleo, que cuenta con infraestructura, aunque con limitaciones y deficiencias, en el caso del gas no se dispone de esta infraestructura. “¿Se van a aventurar a hacer semejantes inversiones?”, se pregunta Teran-Mantovani. A ello le suma la volatilidad actual del mercado energético global.
intervención estadounidense y la infraestructura deteriorada, altos costos y complejidad técnica están prolongando significativamente los tiempos de desarrollo y aumentando la incertidumbre en inversión.“Se calcula que reactivar la industria petrolera venezolana requeriría una inversión de entre 80 000 y 183 000 millones de dólares. Además, analistas señalan que el país enfrenta retos económicos, geológicos y de ingeniería sustanciales para aumentar la producción tanto en campos nuevos como existentes”, menciona la publicación. El análisis de GEM también sugiere que el promedio global de 15 años para que un campo entre en producción podría ser una subestimación para nuevos hallazgos en Venezuela, dadas sus implicaciones geopolíticas.
A esto Clark agrega que el costo de desarrollar nuevos yacimientos es mucho más alto que el costo de aumentar la producción de campos ya existentes. “Según la ONG estadounidense Consejo de Relaciones Exteriores, el desarrollo de los yacimientos existentes podría rehabilitarse con un costo aproximado de 10 000 a 20 000 millones de dólares y aumentar la producción requeriría el desarrollo de nuevos yacimientos y aproximadamente 100 000 millones de dólares en un período de hasta 10 años”, explica.
Clark sostiene que “hay mucha incertidumbre sobre la situación económica y política, por tanto, si el desarrollo lleva unos 5 a 10 años o más, muchas cosas pueden cambiar en el mercado del petróleo, del gas y también en la situación política en Venezuela”.
En este panorama también entran los problemas ambientales que hasta ahora ha generado la quema de gas. “Más del 80% de todo el gas que comprende las reservas venezolanas es gas asociado a la explotación petrolera. Este gas históricamente no ha sido capturado sino que se quemaba a través de los llamados mechurrios (como se denomina en Venezuela a los mecheros), que evidentemente han tenido consecuencias ambientales muy fuertes”, dice Teran-Mantovani y agrega que se trata de un tema del que no se habla en Venezuela. Los mecheros son torres industriales que queman el gas asociado a la extracción de petróleo.
Teran-Mantovani comenta las cifras de la Agencia Internacional de Energía (AEI) para tener una idea de la quema gigantesca de gas que se hace en Venezuela. Según esta organización, la cantidad de gas que se quemó en el país en 2024 fue al mismo nivel de Estados Unidos. Otro dato de la AEI menciona que el gas que se quema en Venezuela en un año es equivalente a todo el gas que se consume en Colombia. “Es una cantidad gigantesca de gas que tiene un impacto ambiental tremendo”.
“La Agencia Internacional de Energía también mencionó en su momento que Venezuela era el octavo emisor de gas metano del mundo por estas quemas enormes”, agrega el experto.
En ese sentido, dice Teran-Mantovani, la recuperación del gas tendría otros usos y un menor impacto en el cambio climático, aunque su quema se daría de forma diferente. Gregor Clark agrega que el cuestionamiento desde el punto de vista ambiental es que el desarrollo de cualquier nuevo yacimiento de petróleo o gas no es compatible con los objetivos del Acuerdo de París.
Artículo publicado originalmente en Mongabay LATAM.