Miércoles, 08 de abril de 2026 Mié 08/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

EE UU rompe una red de espionaje ruso en routers domésticos y deja a España fuera

EE UU rompe una red de espionaje ruso en routers domésticos y deja a España fuera
Artículo Completo 973 palabras
Washington neutraliza la infraestructura de la inteligencia militar del Kremlin que permitía interceptar comunicaciones en múltiples países

Ampliar

EE UU rompe una red de espionaje ruso en routers domésticos y deja a España fuera

Washington neutraliza la infraestructura de la inteligencia militar del Kremlin que permitía interceptar comunicaciones en múltiples países

David Alandete

Corresponsal. Washington

Miércoles, 8 de abril 2026, 10:42

... espionaje ruso. Sin ruido, sin despliegues visibles, pero con alcance global y capacidad de robar información a ciudadanos privados en todo el mundo, incluida España.

La red no era marginal. Funcionaba desde al menos 2024 y se apoyaba en miles de dispositivos repartidos por todo el mundo. Su lógica era simple y sofisticada a la vez, no atacar directamente a los sistemas protegidos, sino infiltrarse en la puerta de entrada.

Los routers, muchas veces mal configurados o sin actualizar, se convertían en el punto ciego perfecto. Desde ahí, los operadores rusos —identificados por Occidente como Fancy Bear, un grupo experto en espionaje en toda Europa y EE UU— podían ver, redirigir y manipular el tráfico de cualquier dispositivo conectado a esa red, espiando a ciudadanos, sobre todo los que usaran routers de las marcas afectadas. La principal marca identificada en la operación es TP-Link.

Suplantar servicios legítimos

El mecanismo técnico revela la ambición de la operación. Una vez dentro del router, los atacantes modificaban el sistema DNS para redirigir las conexiones a servidores bajo su control. A partir de ese momento, podían interceptar comunicaciones, suplantar servicios legítimos y capturar credenciales sin que el usuario percibiera anomalías.

Incluso el tráfico cifrado podía quedar expuesto mediante ataques intermedios si el usuario aceptaba advertencias de seguridad. El resultado era un acceso silencioso a correos, contraseñas y sistemas internos, con especial interés en perfiles militares, gubernamentales y de infraestructuras críticas. Pero cualquier ciudadano, incluidos político, era susceptible de ser espiado si usaba esos routers.

El valor estratégico de esta red no estaba solo en lo que robaba, sino en cómo lo hacía. El ataque era inicialmente indiscriminado, masivo, casi automático. Pero después se refinaba. Los sistemas del GRU filtraban la información capturada para centrarse en objetivos de alto valor. En la práctica, miles de hogares y pequeñas empresas se convertían, sin saberlo, en plataformas de inteligencia distribuidas al servicio de un Estado, el ruso.

La respuesta de Estados Unidos ha sido quirúrgica. El FBI no se limitó a alertar o recomendar medidas, sino que intervino directamente los dispositivos comprometidos dentro de su jurisdicción, instando a sus socios a hacer lo mismo. Mediante comandos autorizados por un tribunal, eliminó las configuraciones maliciosas, restauró los sistemas y cortó el acceso de los atacantes. No fue un apagado de la red desde fuera, sino una limpieza desde dentro. Un precedente relevante en la forma en que Washington decide actuar frente a amenazas persistentes.

La operación, sin embargo, no ha sido exclusivamente estadounidense. Ha contado con el respaldo de una red amplia de aliados que han aportado inteligencia, análisis técnico y capacidad de atribución. Canadá, Alemania, Italia, Polonia, Rumanía, Ucrania y Portugal figuran entre los países que han participado en el aviso conjunto, junto a varios socios nórdicos y bálticos especialmente activos en ciberdefensa. También han contribuido empresas tecnológicas como Microsoft y Lumen, clave en la identificación de patrones de ataque y en el rastreo de la infraestructura utilizada.

Portugal aparece en ese listado como socio activo en la respuesta, lo que indica una implicación directa en el intercambio de inteligencia o en la detección de la actividad del GRU. No como objetivo, sino como parte del mecanismo de defensa colectiva que articula la OTAN y sus socios en el ámbito digital.

En ese contexto, la ausencia de España resulta llamativa. No figura entre los países que participan en este despliegue conjunto pese a tratarse de una operación de gran alcance contra una infraestructura de espionaje que, por su naturaleza, afecta a múltiples territorios. El comunicado no detalla todos los países afectados, sino aquellos que han decidido aparecer como parte de la respuesta coordinada. Y ahí España no está, a pesar de haber participado en otras iniciativas en años pasados para hacer frente a amenazas de Rusia o China. En la alerta anterior, publicada en diciembre, sí figuraba la cooperación de la Guardia Civil y de la Policía Nacional.

Esa ausencia se produce además en un momento de cautela creciente en los intercambios de inteligencia. Fuentes en Washington apuntaron a este periódico el año pasado que Estados Unidos ha revisado en los últimos meses algunos de los canales de información compartida con España, en un contexto marcado por la presencia de tecnología y servidores vinculados a China en territorio español. Ese factor introduce un elemento adicional de desconfianza y puede ayudar a explicar por qué Madrid no aparece en un esfuerzo que sí incluye a otros socios europeos.

Nada de esto implica que España haya quedado al margen del ataque. Al contrario. Dado el carácter masivo y en gran medida indiscriminado de la operación del GRU, routers en territorio español han podido verse comprometidos.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir