"No es el Dubái que conocemos". La frase es de Satya Jaganathan, una mujer de Emiratos Árabes Unidos (EAU) que el domingo relataba a la BBC cómo su rutina ha quedado patas arriba por algo difícil de ver en una de las naciones más ricas y estables de Oriente Próximo: misiles. El fin de semana, en respuesta al ataque de EEUU e Israel que acabó con la vida de su líder supremo, Teherán respondió con una ola de misiles que se dirigió en parte a sus vecinos del Golfo, apuntando a Bahréin, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait o EAU, donde pilló a Jaganathan.
Los drones y misiles iraníes no han dejado un gran saldo de víctimas en EAU, pero sí han asestado un severo mazazo a algo igual de importante para el país: la imagen de estabilidad que proyecta a nivel global, un valor fundamental que le ha ayudado a convertirse en el destino de miles de expats y una referencia logística. Como dice Satya, el Dubái de este domingo "no es el Dubái que conocemos".
¿Qué ha pasado? Que Oriente Próximo afronta el que probablemente sea su panorama más tenso de los últimos años. El sábado Israel y EEUU lanzaron un potente ataque contra Irán que acabó con la vida del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jameneí, además del ministro iraní de Defensa y el comandante de la Guardia Revolucionaria, según Reuters. La reacción de Teherán fue fulminante.
A diferencia de otros ataques iraníes, como el de 2024 o la 'Guerra de los Doce Días', cuando la ofensiva de la república islámica parecía buscar una "desescalada planificada", en esta ocasión las fuerzas iraníes han respondido con fuerza. Y de paso han apuntado a donde más le duele a países como EAU o Arabía Saudí.
¿Qué ha hecho? Teherán ha respondido a los ataques israelíes y estadounidenses con severidad, lanzando misiles y drones que (ahora sí) no parecen buscar la desescalada. De momento ha logrado que el conflicto escale e implique de manera directa a otros países de Oriente Próximo. Además de dirigir misiles con destino Israel, la República Islámica ha repartido golpes contra Emiratos Árabes, Bahréin, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait, Jordania e Irak.
No es casualidad. En mayor o menor medida esas siete naciones facilitan el tablero de operaciones de Washington en la región. El puerto de Jebel Ali, por ejemplo, acoge de manera regular buques estadounidenses, Bahréin es sede de la Quinta Flota de la Marina de USA y EEUU saca provecho también de la Doha.
"Todos los territorios ocupados y las bases criminales de EEUU en la región han sido alcanzados por potentes impactos de misiles iraníes. Esta operación seguirá sin descanso hasta que el enemigo sea derrotado de forma decisiva", reivindica la Guardia Revolucionaria. Su propósito es claro: presionar a sus vecinos para que limiten el alcance de Washington. Por si quedasen dudas, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, recordó a los países de la región que tienen la "responsabilidad de impedir el uso indebido de sus instalaciones y territorios".
¿Cómo han sido los ataques? Más allá de la retórica iraní, no parece que los ataques hayan tenido graves consecuencias ni a nivel de bajas ni de destrucción de infraestructuras. Jordania asegura haber derribdo un par de misiles balísticos y, aunque cayeron "objetos y escombros" en varios puntos, solo causaron daños materiales. En Kuwait un dron atacó el aeródromo y en Arabia Saudí el Gobierno insiste en que ha repelido "ataques cobardes" contra Riad y la Provincia Oriental. Por supuesto eso no significa que Irán no haya dejado destrucción y víctimas
¿Se manejan cifras? Sí. En total The New York Times detalla que los ataques iraníes han causado al menos cuatro muertos y más de un centenar de heridos en Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahréin y Omán. Quizás el país que más atención ha acaparado es EAU, que recibió una oleada de más de 540 drones, 165 misiles balísticos y otros dos de cruceros, según sus autoridades.
Los sistemas de defensa aérea emiratíes han interceptado la mayoría de los proyectiles, pero eso no impidió que el golpe se haya dejado sentir en uno de los reinos más influyentes y pujantes de la región. En Dubái, corazón financiero de Oriente medio, se han visto imágenes de lujosos hoteles afectados por el fuego, torres con los cristales reventados por las explosiones y estragos en el aeropuerto.
En Xataka
EEUU utilizó una de las prácticas más antiguas de la guerra para bombardear Irán: la ingeniería inversa con un arma inédita
¿Eso es todo? No. Más allá del saldo de heridos, muertos e infraestructuras dañadas, Irán ha perseguido otro objetivo: golpear la imagen internacional de sus vecinos, limando su proyección de destinos fiables. La peor parte probablemente se la ha llevado Emiratos, donde viven cientos de miles de expats. La nación se ha convertido además en un importante polo turístico, tanto por su atractivo en sí como por su posición estratégica, lo que lo convierte en punto de escala de muchos turistas occidentales que vuelan a Asia u Oceanía.
En la práctica, eso se traduce en dos cosas: un flujo constante de millones de viajeros procedentes del resto del mundo y miles y millones de dólares. Toda una forma de diversificar la economía más allá del petróleo, un objetivo que lleva años persiguiendo también la vecina Arabia Saudí a golpe de megaproyectos.
¿Tan grave es? Más allá de sus rascacielos, el lujo, paisajes, nivel de vida y grandes infraestructuras, ganchos que le sirven para captar expats y turistas, EAU juega sobre todo la carta de su estabilidad. La misma que ahora quiere marcarle Irán. "No esperas oír misiles volando en Dubái", reconoce a TNYW Elizabeth Rayment, a quien el ataque sorprendió en Palm Islands.
Los ataques del fin de semana provocaron un incendio por ejemplo en el hotel Fairmont The Palm, en Dubái, un lujoso establecimiento de cinco estrellas. Otro alojamiento dañado por los restos de un drone iraní fue el Burj Al Arab.
¿Cuál es el objetivo? Para Andrew Thomas, experto en Oriente Medio, hay pocas dudas sobre el propósito de Irán. "Se trata de una estrategia delibrada, diseñada para imponer costes tempranos y sustanciales a sus vecinos y a la estabilidad general de la región", explica en un artículo de The Conversation.
"La estrategia consiste en debilitar la región y asegurarse de que todos sus vecinos lo sientan. Promete que, si las operaciones continúan, la relativa paz y prosperidad que ha disfrutado el golfo llegará a su fin". La siguiente pregunta es si esa estrategia dará sus frutos o aumente la presión militar sobre Teherán.
¿Ha tenido efectos ya? Sí. Por lo pronto la República Islámica ha logrado dos objetivos, más allá de causar víctimas y daños materiales en otros países vecinos. Ha asestado un severo mazazo a la región (uno que quizás sienta en primer lugar EAU, pero que se trasladará a otras naciones, como Arabía Saudita, empeñada también en aumentar su turismo), y ha puesto patas arriba el tráfico aéreo.
El ataque iraní se ha centrado en terminales como la Dubái, Kuwait o Irak, afectando a miles de vuelos con origen o destino Oriente Medio. De hecho hay quien habla ya de una de las interrupciones más graves en el tráfico internacional desde la pandemia, un nuevo golpe a la imagen de países como Emiratos.
Imágenes | Jake De-bique (Unsplash), Wikipedia y Wael Hneini (Unsplash)
En Xataka | Mientras NEOM construye pistas de esquí en el desierto, Dubái va en sentido opuesto: atraer al turismo sin entrar en quiebra
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La noticia
EEUU e Israel están atacando sitios militares iraníes. Irán está atacando algo más delicado: la imagen internacional de UAE
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Xataka
por
Carlos Prego
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EEUU e Israel están atacando sitios militares iraníes. Irán está atacando algo más delicado: la imagen internacional de UAE
Teherán ha golpeado uno de los tesoros más valiosos para Emiratos Árabes: su imagen de estabilidad
"No es el Dubái que conocemos". La frase es de Satya Jaganathan, una mujer de Emiratos Árabes Unidos (EAU) que el domingo relataba a la BBC cómo su rutina ha quedado patas arriba por algo difícil de ver en una de las naciones más ricas y estables de Oriente Próximo: misiles. El fin de semana, en respuesta al ataque de EEUU e Israel que acabó con la vida de su líder supremo, Teherán respondió con una ola de misiles que se dirigió en parte a sus vecinos del Golfo, apuntando a Bahréin, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait o EAU, donde pilló a Jaganathan.
Los drones y misiles iraníes no han dejado un gran saldo de víctimas en EAU, pero sí han asestado un severo mazazo a algo igual de importante para el país: la imagen de estabilidad que proyecta a nivel global, un valor fundamental que le ha ayudado a convertirse en el destino de miles de expats y una referencia logística. Como dice Satya, el Dubái de este domingo "no es el Dubái que conocemos".
¿Qué ha pasado? Que Oriente Próximo afronta el que probablemente sea su panorama más tenso de los últimos años. El sábado Israel y EEUU lanzaron un potente ataque contra Irán que acabó con la vida del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jameneí, además del ministro iraní de Defensa y el comandante de la Guardia Revolucionaria, según Reuters. La reacción de Teherán fue fulminante.
A diferencia de otros ataques iraníes, como el de 2024 o la 'Guerra de los Doce Días', cuando la ofensiva de la república islámica parecía buscar una "desescalada planificada", en esta ocasión las fuerzas iraníes han respondido con fuerza. Y de paso han apuntado a donde más le duele a países como EAU o Arabía Saudí.
¿Qué ha hecho? Teherán ha respondido a los ataques israelíes y estadounidenses con severidad, lanzando misiles y drones que (ahora sí) no parecen buscar la desescalada. De momento ha logrado que el conflicto escale e implique de manera directa a otros países de Oriente Próximo. Además de dirigir misiles con destino Israel, la República Islámica ha repartido golpes contra Emiratos Árabes, Bahréin, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait, Jordania e Irak.
No es casualidad. En mayor o menor medida esas siete naciones facilitan el tablero de operaciones de Washington en la región. El puerto de Jebel Ali, por ejemplo, acoge de manera regular buques estadounidenses, Bahréin es sede de la Quinta Flota de la Marina de USA y EEUU saca provecho también de la Doha.
"Todos los territorios ocupados y las bases criminales de EEUU en la región han sido alcanzados por potentes impactos de misiles iraníes. Esta operación seguirá sin descanso hasta que el enemigo sea derrotado de forma decisiva", reivindica la Guardia Revolucionaria. Su propósito es claro: presionar a sus vecinos para que limiten el alcance de Washington. Por si quedasen dudas, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, recordó a los países de la región que tienen la "responsabilidad de impedir el uso indebido de sus instalaciones y territorios".
¿Cómo han sido los ataques? Más allá de la retórica iraní, no parece que los ataques hayan tenido graves consecuencias ni a nivel de bajas ni de destrucción de infraestructuras. Jordania asegura haber derribdo un par de misiles balísticos y, aunque cayeron "objetos y escombros" en varios puntos, solo causaron daños materiales. En Kuwait un dron atacó el aeródromo y en Arabia Saudí el Gobierno insiste en que ha repelido "ataques cobardes" contra Riad y la Provincia Oriental. Por supuesto eso no significa que Irán no haya dejado destrucción y víctimas
¿Se manejan cifras? Sí. En total The New York Timesdetalla que los ataques iraníes han causado al menos cuatro muertos y más de un centenar de heridos en Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahréin y Omán. Quizás el país que más atención ha acaparado es EAU, que recibió una oleada de más de 540 drones, 165 misiles balísticos y otros dos de cruceros, según sus autoridades.
Los sistemas de defensa aérea emiratíes han interceptado la mayoría de los proyectiles, pero eso no impidió que el golpe se haya dejado sentir en uno de los reinos más influyentes y pujantes de la región. En Dubái, corazón financiero de Oriente medio, se han visto imágenes de lujosos hoteles afectados por el fuego, torres con los cristales reventados por las explosiones y estragos en el aeropuerto.
¿Eso es todo? No. Más allá del saldo de heridos, muertos e infraestructuras dañadas, Irán ha perseguido otro objetivo: golpear la imagen internacional de sus vecinos, limando su proyección de destinos fiables. La peor parte probablemente se la ha llevado Emiratos, donde viven cientos de miles de expats. La nación se ha convertido además en un importante polo turístico, tanto por su atractivo en sí como por su posición estratégica, lo que lo convierte en punto de escala de muchos turistas occidentales que vuelan a Asia u Oceanía.
En la práctica, eso se traduce en dos cosas: un flujo constante de millones de viajeros procedentes del resto del mundo y miles y millones de dólares. Toda una forma de diversificar la economía más allá del petróleo, un objetivo que lleva años persiguiendo también la vecina Arabia Saudí a golpe de megaproyectos.
¿Tan grave es? Más allá de sus rascacielos, el lujo, paisajes, nivel de vida y grandes infraestructuras, ganchos que le sirven para captar expats y turistas, EAU juega sobre todo la carta de su estabilidad. La misma que ahora quiere marcarle Irán. "No esperas oír misiles volando en Dubái", reconoce a TNYW Elizabeth Rayment, a quien el ataque sorprendió en Palm Islands.
Los ataques del fin de semana provocaron un incendio por ejemplo en el hotel Fairmont The Palm, en Dubái, un lujoso establecimiento de cinco estrellas. Otro alojamiento dañado por los restos de un drone iraní fue el Burj Al Arab.
¿Cuál es el objetivo? Para Andrew Thomas, experto en Oriente Medio, hay pocas dudas sobre el propósito de Irán. "Se trata de una estrategia delibrada, diseñada para imponer costes tempranos y sustanciales a sus vecinos y a la estabilidad general de la región", explica en un artículo de The Conversation.
"La estrategia consiste en debilitar la región y asegurarse de que todos sus vecinos lo sientan. Promete que, si las operaciones continúan, la relativa paz y prosperidad que ha disfrutado el golfo llegará a su fin". La siguiente pregunta es si esa estrategia dará sus frutos o aumente la presión militar sobre Teherán.
¿Ha tenido efectos ya? Sí. Por lo pronto la República Islámica ha logrado dos objetivos, más allá de causar víctimas y daños materiales en otros países vecinos. Ha asestado un severo mazazo a la región (uno que quizás sienta en primer lugar EAU, pero que se trasladará a otras naciones, como Arabía Saudita, empeñada también en aumentar su turismo), y ha puesto patas arriba el tráfico aéreo.
El ataque iraní se ha centrado en terminales como la Dubái, Kuwait o Irak, afectando a miles de vuelos con origen o destino Oriente Medio. De hecho hay quien habla ya de una de las interrupciones más graves en el tráfico internacional desde la pandemia, un nuevo golpe a la imagen de países como Emiratos.