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El 44% de nuestro gas viene de EEUU: cómo la amenaza de Trump es el recordatorio más amargo de nuestra dependencia fósil

El 44% de nuestro gas viene de EEUU: cómo la amenaza de Trump es el recordatorio más amargo de nuestra dependencia fósil
Artículo Completo 976 palabras
La chispa que incendió la Casa Blanca fue el rechazo de Pedro Sánchez a participar en la ofensiva contra Teherán, bajo un discurso que evoca el sentimiento popular de 2003: "No a la guerra". Sánchez defiende que la posición de España es coherente con su actuación en Ucrania o Gaza, buscando evitar una espiral de violencia global.  Sin embargo, el enfado de Trump no nació ayer. Según documentos oficiales, España llevaba meses bloqueando discretamente el tránsito y exportación de armamento hacia Israel, denegando escalas de buques y vetando decenas de operaciones militares. A esto se suma el histórico reproche de Trump por el gasto en Defensa: el presidente estadounidense exige un 5% del PIB, mientras España apenas supera el 2%. La respuesta de Trump ha sido fulminante, mencionando por primera vez la palabra "embargo", una herramienta que EEUU suele reservar para "enemigos" como Corea del Norte o Venezuela, no para aliados de la OTAN. Un salvavidas que puede hundirse. La amenaza de cortar lazos comerciales no es una cuestión menor. En enero de 2026, Estados Unidos se consolidó como el primer suministrador de gas natural de España, copando un histórico 44,4% del total importado (15.259 GWh), superando con creces a Argelia, como recoge Europa Press. España ha pasado una década reforzando su dependencia energética del mercado estadounidense para sustituir el gas ruso tras la invasión de Ucrania. En 2025, EEUU suministró el 30% de nuestro gas y el 15% de nuestro petróleo. Compañías estratégicas como Naturgy tienen una exposición crítica, con un 40% de sus contratos de GNL vinculados a plantas en Texas y Luisiana, según El Independiente. Si Trump cierra el grifo, España pierde a su principal recurso gasístico. En Xataka Si España creía haber superado el trauma de la inflación, Qatar acaba de tomar una decisión en la dirección opuesta El colapso del Golfo, ¿podemos mirar hacia otro lado? Ante la amenaza estadounidense, el Gobierno español intenta lanzar un mensaje de calma. La ministra Sara Aagesen sostiene que el suministro está "ampliamente diversificado" y que solo el 2% de nuestro gas transita por el conflictivo Estrecho de Ormuz. España cuenta con siete plantas regasificadoras, lo que nos permite traer barcos de casi cualquier lugar del mundo. Sin embargo, el optimismo choca con una realidad global asfixiante. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y el gas del mundo, vive un cierre técnico por la tensión bélica. QatarEnergy ha declarado por primera vez "Fuerza Mayor" tras sufrir ataques en sus plantas de GNL. Esto genera un efecto dominó: si Asia pierde el gas de Qatar, competirá ferozmente contra Europa por los pocos barcos disponibles de EEUU o el continente africano. Como explica el experto Ignacio Urbasos en el El País, el mercado está interconectado; aunque el gas no pase por Ormuz, el precio que pagaremos sí se decide allí. 12 euros más al mes. El impacto de esta tormenta perfecta ya tiene cifras. Según los cálculos de la plataforma Roams, la factura del gas en España podría encarecerse hasta un 18% y la de la luz un 17%. Un hogar medio pasaría de pagar unos 50 euros de gas a casi 60, mientras que el recibo de la luz podría subir unos 12 euros mensuales, como explica también El Periódico. El gas natural en el mercado TTF de Países Bajos ya se ha disparado casi un 80% en apenas dos días. Además, la gasolina no se queda atrás: los expertos prevén subidas de hasta el 8% en el surtidor, situando el litro de gasolina por encima de los 1,58 euros. Esto no es solo energía; es inflación. El Banco Central Europeo advierte que un conflicto prolongado podría llevar la inflación en España al 3%, obligando a mantener los tipos de interés altos por más tiempo, afectando directamente a las hipotecas variables. El dilema de la "isla energética". El punto es que España tiene infraestructuras de regasificación de sobra para ayudar a Europa, pero carece de interconexiones (tubos hacia Francia) para bombear ese gas al corazón del continente. Además, nuestras reservas de gas están al 59%, una cifra notablemente inferior al 72% del año pasado, debido a que las empresas no llenaron los almacenes esperando precios más bajos que nunca llegaron. El único consenso entre analistas y el Gobierno es que esta crisis acelera una lección aprendida a golpes: la vulnerabilidad de depender de combustibles fósiles extranjeros. Como señala Alison Candlin, del think tank Ember, hasta que no completemos el cambio hacia un sistema basado en renovables, siempre seremos rehenes de estos shocks de precios. En España, el esfuerzo por escalar la eólica y la solar ya ha reducido un 75% la influencia del gas caro en el precio de la luz en los últimos seis años, pero el camino que queda por recorrer es aún largo y, ahora, está lleno de minas diplomáticas. Imagen | Hannes Grobe Xataka | La UE tiene un plan perfecto para asfixiar a Rusia. El problema es que ahora necesita su petróleo para sobrevivir - La noticia El 44% de nuestro gas viene de EEUU: cómo la amenaza de Trump es el recordatorio más amargo de nuestra dependencia fósil fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .
EEUU ha anunciado que suspenderá todo su comercio con España. España importa el 44% de su gas de EEUU
  • El drama de la 'isla energética': España tiene las plantas para salvar a Europa, pero no tiene los tubos

  • El 'No a la guerra' tiene un precio energético: cómo la coherencia diplomática choca con la realidad del GNL

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Alba Otero

Editora - Energía

Alba Otero

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La chispa que incendió la Casa Blanca fue el rechazo de Pedro Sánchez a participar en la ofensiva contra Teherán, bajo un discurso que evoca el sentimiento popular de 2003: "No a la guerra". Sánchez defiende que la posición de España es coherente con su actuación en Ucrania o Gaza, buscando evitar una espiral de violencia global.

EEUU no está muy contenta y ayer su presidente amenazó con cortar todo el comercio bilateral.

Un salvavidas que puede hundirse. La amenaza no es menor. En enero de 2026, Estados Unidos se consolidó como el primer suministrador de gas natural de España, copando un histórico 44,4% del total importado (15.259 GWh), superando con creces a Argelia, como recoge Europa Press.

España ha pasado una década reforzando su dependencia energética del mercado estadounidense para sustituir el gas ruso tras la invasión de Ucrania. En 2025, EEUU suministró el 30% de nuestro gas y el 15% de nuestro petróleo. Compañías estratégicas como Naturgy tienen una exposición crítica, con un 40% de sus contratos de GNL vinculados a plantas en Texas y Luisiana, según El Independiente. Si Trump cierra el grifo, España pierde a su principal recurso gasístico.

El problema de fondo. El enfado de Trump no nació ayer. Según documentos oficiales, España llevaba meses bloqueando discretamente el tránsito y exportación de armamento hacia Israel, denegando escalas de buques y vetando decenas de operaciones militares. 

A esto se suma el histórico reproche de Trump por el gasto en Defensa: el presidente estadounidense exige un 5% del PIB, mientras España apenas supera el 2%. La respuesta de Trump ha sido fulminante, mencionando por primera vez la palabra "embargo", una herramienta que EEUU suele reservar para "enemigos" como Corea del Norte o Venezuela, no para aliados de la OTAN.

En XatakaSi España creía haber superado el trauma de la inflación, Qatar acaba de tomar una decisión en la dirección opuesta

El colapso del Golfo, ¿podemos mirar hacia otro lado? Ante la amenaza estadounidense, el Gobierno español intenta lanzar un mensaje de calma. La ministra Sara Aagesen sostiene que el suministro está "ampliamente diversificado" y que solo el 2% de nuestro gas transita por el conflictivo Estrecho de Ormuz. España cuenta con siete plantas regasificadoras, lo que nos permite traer barcos de casi cualquier lugar del mundo.

Problemas. Sin embargo, el optimismo choca con una realidad global asfixiante. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y el gas del mundo, vive un cierre técnico por la tensión bélica. QatarEnergy ha declarado por primera vez "Fuerza Mayor" tras sufrir ataques en sus plantas de GNL.

Esto genera un efecto dominó: si Asia pierde el gas de Qatar, competirá ferozmente contra Europa por los pocos barcos disponibles de EEUU o el continente africano. Como explica el experto Ignacio Urbasos en el El País, el mercado está interconectado; aunque el gas no pase por Ormuz, el precio que pagaremos sí se decide allí.

12 euros más al mes. El impacto de esta tormenta perfecta ya tiene cifras. Según los cálculos de la plataforma Roams, la factura del gas en España podría encarecerse hasta un 18% y la de la luz un 17%. Un hogar medio pasaría de pagar unos 50 euros de gas a casi 60, mientras que el recibo de la luz podría subir unos 12 euros mensuales, como explica también El Periódico.

El gas natural en el mercado TTF de Países Bajos ya se ha disparado casi un 80% en apenas dos días. Además, la gasolina no se queda atrás: los expertos prevén subidas de hasta el 8% en el surtidor, situando el litro de gasolina por encima de los 1,58 euros. Esto no es solo energía; es inflación. El Banco Central Europeo advierte que un conflicto prolongado podría llevar la inflación en España al 3%, obligando a mantener los tipos de interés altos por más tiempo, afectando directamente a las hipotecas variables.

El dilema de la "isla energética". El punto es que España tiene infraestructuras de regasificación de sobra para ayudar a Europa, pero carece de interconexiones (tubos hacia Francia) para bombear ese gas al corazón del continente. Además, nuestras reservas de gas están al 59%, una cifra notablemente inferior al 72% del año pasado, debido a que las empresas no llenaron los almacenes esperando precios más bajos que nunca llegaron.

El único consenso entre analistas y el Gobierno es que esta crisis acelera una lección aprendida a golpes: la vulnerabilidad de depender de combustibles fósiles extranjeros. Como señala Alison Candlin, del think tank Ember, hasta que no completemos el cambio hacia un sistema basado en renovables, siempre seremos rehenes de estos shocks de precios. En España, el esfuerzo por escalar la eólica y la solar ya ha reducido un 75% la influencia del gas caro en el precio de la luz en los últimos seis años, pero el camino que queda por recorrer es aún largo y, ahora, está lleno de minas diplomáticas.

Imagen | Hannes Grobe

Xataka | La UE tiene un plan perfecto para asfixiar a Rusia. El problema es que ahora necesita su petróleo para sobrevivir

Fuente original: Leer en Xataka
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