La sierra de Vaca Muerta está en una zona perdida y poco accesible de la provincia de Neuquén: una formación rocosa de 35.000 kilómetros cuadrados en plena Patagonia argentina que, desde hace años, vive por y para el petróleo.
Y no es para menos: el yacimiento de Vaca Muerta es la segunda reserva de gas natural no convencional más grande del mundo y la cuarta de petróleo no convencional. En muchos sentidos, el futuro energético de la Argentina pasa por esas rocas del corazón del país.
Lo que pasa es que no todo el mundo está de acuerdo. Y ese desacuerdo se ha hecho un hueco en uno de los mercados más competitivos del mundo: el del aceite de oliva español.
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El aceite de oliva español ha esquivado una bala, pero Castellón es el mejor ejemplo de lo que puede pasar si se nos acaba la suerte
Vender chocolate a los suizos. A día de hoy, SeNeu produce aceite de oliva virgen extra en el corazón de Vaca Muerta. Se trata de un sistema super-intensivo en espaldera (y variedades arbequina y arbosana) que está dando muy buenos resultados. Y eso se nota en lo que están haciendo con el AOVE.
Porque, en un primer momento, trataron de comercializarlo con marca propia, pero lo cierto es que la imagen de un aceite premium proveniente de uno de los corazones petroleros del país no era lo que el mercado estaba buscando. Así que, teniendo en cuenta la calidad del producto, pivotaron.
Y ahora exportan el 40% de su producción a España. Lo que, justo antes de que entre en vigor el tratado comercial con Mercosur, son varios cientos de toneladas. Pero que se convertirá en mucho más. Argentina ya es el quinto país que más importa a la España y tiene algo que no tienen sus competidores directos (Túnez o Portugal): van a contra estación.
Es decir, al estar en el hemisferio sur, su cosecha llega justo en el momento en el que las reservas mediterráneas ya están consolidadas. Y eso es una baza muy importante en un contexto en el que el clima es impredecible: lo mismo hay sequías históricas, lo mismo lluvias descomunales.
España compra más aceite del que parece... Y su finalidad es básicamente industrial: es decir, ajustar el perfil, asegurar el suministro, reforzar el enlace, aportar regularidad, etc. Es un apoyo perfecto para ayudar a la maltrecha industria olivarera a mantenerse viva cuando las cosas van mal.
Es verdad que Argentina es un productor pequeño (solo genera en torno al 1% de la producción mundial), pero es exportador neto y, para una provincia como Neuquén, la ventana de oportunidad es enorme.
España es la gran puerta a Europa. Como ocurre con otros muchos productos, independientemente del papel productor de España (que cambia, dependiendo del producto que hablemos); el país es una potencia comercializadora a nivel europeo y eso hace que su papel dentro del engranaje internacional agroalimentario sea enorme.
El aceite de Vaca Muerta no solo está creciendo de la forma más inteligente, está dejando claro que el futuro del sector es más complciado de lo que parece.
Imagen | Kevin Martín Jose | Hector Ramon Perez
En Xataka | Que Andalucía sea una superpotencia del aceite de oliva es buenísimo para España, pero un problema para sus otras regiones
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La noticia
El aceite de Vaca Muerta que acaba en España: cómo un olivar patagónico se cuela en la meca del AOVE
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
.
El aceite de Vaca Muerta que acaba en España: cómo un olivar patagónico se cuela en la meca del AOVE
Hay una nueva promesa en el mundillo del aceite de oliva: así es como el aceite argentino se cuela en el mercado español
La sierra de Vaca Muerta está en una zona perdida y poco accesible de la provincia de Neuquén: una formación rocosa de 35.000 kilómetros cuadrados en plena Patagonia argentina que, desde hace años, vive por y para el petróleo.
Y no es para menos: el yacimiento de Vaca Muerta es la segunda reserva de gas natural no convencional más grande del mundo y la cuarta de petróleo no convencional. En muchos sentidos, el futuro energético de la Argentina pasa por esas rocas del corazón del país.
Lo que pasa es que no todo el mundo está de acuerdo. Y ese desacuerdo se ha hecho un hueco en uno de los mercados más competitivos del mundo: el del aceite de oliva español.
Vender chocolate a los suizos. A día de hoy, SeNeu produce aceite de oliva virgen extra en el corazón de Vaca Muerta. Se trata de un sistema super-intensivo en espaldera (y variedades arbequina y arbosana) que está dando muy buenos resultados. Y eso se nota en lo que están haciendo con el AOVE.
Porque, en un primer momento, trataron de comercializarlo con marca propia, pero lo cierto es que la imagen de un aceite premium proveniente de uno de los corazones petroleros del país no era lo que el mercado estaba buscando. Así que, teniendo en cuenta la calidad del producto, pivotaron.
Y ahora exportan el 40% de su producción a España. Lo que, justo antes de que entre en vigor el tratado comercial con Mercosur, son varios cientos de toneladas. Pero que se convertirá en mucho más. Argentina ya es el quinto país que más importa a la España y tiene algo que no tienen sus competidores directos (Túnez o Portugal): van a contra estación.
Es decir, al estar en el hemisferio sur, su cosecha llega justo en el momento en el que las reservas mediterráneas ya están consolidadas. Y eso es una baza muy importante en un contexto en el que el clima es impredecible: lo mismo hay sequías históricas, lo mismo lluvias descomunales.
España compra más aceite del que parece... Y su finalidad es básicamente industrial: es decir, ajustar el perfil, asegurar el suministro, reforzar el enlace, aportar regularidad, etc. Es un apoyo perfecto para ayudar a la maltrecha industria olivarera a mantenerse viva cuando las cosas van mal.
Es verdad que Argentina es un productor pequeño (solo genera en torno al 1% de la producción mundial), pero es exportador neto y, para una provincia como Neuquén, la ventana de oportunidad es enorme.
España es la gran puerta a Europa. Como ocurre con otros muchos productos, independientemente del papel productor de España (que cambia, dependiendo del producto que hablemos); el país es una potencia comercializadora a nivel europeo y eso hace que su papel dentro del engranaje internacional agroalimentario sea enorme.
El aceite de Vaca Muerta no solo está creciendo de la forma más inteligente, está dejando claro que el futuro del sector es más complciado de lo que parece.