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El acusado de violar a su inquilina en Valencia alega que el novio la prostituía

El acusado de violar a su inquilina en Valencia alega que el novio la prostituía
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«Nos tenía encerrados y amenazó con tirarnos a la puta calle si contaba algo», asegura la víctima, quien padece estrés postraumático
El acusado de violar a su inquilina en Valencia alega que el novio la prostituía

«Nos tenía encerrados y amenazó con tirarnos a la puta calle si contaba algo», asegura la víctima, quien padece estrés postraumático

Regala esta noticia Añádenos en Google El acusado de violar a su inquilina niega las acusaciones y sostiene que era «sexo pagado». (Ignacio Cabanes)

Ignacio Cabanes

Valencia

17/07/2026 a las 08:21h.

«Siempre la he tratado como una reina», alega el acusado de violar a una mujer a la que tenía alquilada una habitación en su ... domicilio de Náquera (Valencia). Reconoce que ha tenido sexo con la denunciante pero que dichas relaciones eran consentidas previo pago. «A mí también me cobraba», ha esgrimido ante el tribunal de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia el procesado, cuya estrategia de defensa pasa por argumentar que la inquilina ejercía la prostitución en su vivienda y que era su novio –que también residía allí– quien cobraba a los clientes, incluido él.

El Ministerio Fiscal y la acusación particular, ejercida por Maripaz Estevan, solicitan diez años de cárcel para el acusado por un delito continuado de agresión sexual ya que la víctima relata entre siete y ocho agresiones. Solo en uno de los episodios en los que tuvo sexo con su casero fue de forma consentida, ha admitido en sala la denunciante.

Los hechos denunciados se produjeron entre junio y septiembre de 2021 cuando, según el testimonio de la víctima, el acusado aprovechaba los momentos en los que estaban solos en casa, cuando su pareja se iba a trabajar, para sentarse en el sofá, a su lado, y someterla a tocamientos en sus partes. Era solo el principio. En otra ocasión volvió a sorprender a su inquilina y se abalanzó sobre ella, la sujetó fuertemente por los brazos y la forzó sexualmente.

Whisky en la vagina

La mujer afirma que el acusado ejercía violencia sobre ella, llegando a propinarle una patada en el abdomen o cogiéndola de los pelos. Incluso arrojándole whisky en la vagina, según ha recordado. De igual modo, explica que el dueño de la casa les quitó las llaves y no les dejaba salir de la casa si él no estaba. «Nos tenía encerrados y amenazó con tirarnos a la puta calle si contaba algo», explica.

Su testimonio ha sido refrendado parcialmente por su novio, quien pese a no ser testigo de las agresiones y asegurar que desconocía que esto estuviera pasando, sí que afirma que tras marcharse de la casa su pareja se lo confesó una semana después. Si bien niega que esta se prostituyera, «trabajó en un club hace años, no sé que tiene que ver eso ahora», el testigo ha matizado que no estaban encerrados, sino que la llave la tenía un vecino y que si se marchaban no podían volver a entrar.

Cuando se enteró prefirió no ir a buscar al presunto agresor de su pareja porque después de problemas con la Justicia ahora trata de evitar enfrentamientos. «Hubiera sido una colisión de trenes, o me hubiese matado él o lo habría matado yo».

Miedo a volver a la calle

La víctima explica que si no le contó nada a su novio antes era para evitar precisamente que llegaran a las manos o a algo peor. Y que aguantó todo ese tiempo sin decir nada, sufriendo presuntamente las agresiones, por miedo a volver a vivir en la calle. De hecho, cuando el acusado les ofreció una habitación de alquiler en su casa estaban malviviendo en una caravana.

El juicio se había aplazado hasta en dos ocasiones al no poder localizar a la víctima. «Lo he pasado muy mal, no quería recordar nada de eso, no quería saber nada de esta persona», ha argumentado sobre esta reticencia a acudir al juzgado.

De hecho, los informes periciales acreditan que la víctima sufre de estrés postraumático. De ahí que se solicite una indemnización de 51.900 euros por las secuelas y daños morales. Las acusaciones también piden que al acusado se le impongan doce años de alejamiento y prohibición de comunicación con la denunciante y seis años de libertad vigilada una vez cumplida la pena de prisión.

En la vista oral ha comparecido un amigo íntimo del acusado, quien acudía frecuentemente a la casa y asegura haber presenciado cómo la mujer se prostituía en la vivienda cuando su amigo no estaba, y cómo tanto los clientes como el acusado le pagaban al novio de ella por los servicios sexuales prestados. La Fiscalía y la acusación particular han cuestionado la credibilidad de dicho testigo, quien reconoce que para él el procesado «es como su hermano», y que parece que estaba siempre presente en la casa, las 24 horas cuidando del hijo de este (que se quedaba una semana sí y otra con su madre) y que presenciaba las agresiones, los pagos y todo lo que allí pasaba, teniendo casa a solo unos pasos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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