- JULIE STEINBERG
La refrigeración se posiciona como una de las características más demandadas en el competitivo mercado inmobiliario comercial de alta gama.
Durante las cinco olas de calor que ha sufrido Londres este verano, muchos trabajadores sólo pensaban en escapar del sofocante calor de sus hogares y disfrutar del lujo del aire acondicionado en la oficina.
No todos han encontrado alivio: las agencias inmobiliarias afirman que la necesidad de aire acondicionado se ha convertido en una prioridad para los inquilinos.
Aunque algunos edificios antiguos carecen de refrigeración, otros cuentan con sistemas que no están preparados para las altas temperaturas y se han averiado. Los edificios construidos en los últimos 20 o 30 años, como la mayoría de los de Mayfair, solo cuentan con unidades de refrigeración que funcionan por evaporación, según un importante propietario de locales comerciales.
La City de Londres se beneficia de edificios diseñados exclusivamente para oficinistas. Según la consultora inmobiliaria Robert Irving Burns, ocho de cada diez oficinas en la City de Londres, es decir, 3.302 locales, cuentan con aire acondicionado. La City se extiende desde los tribunales de justicia en su límite occidental hasta la Torre de Londres en el este.
Sin embargo, solo el 61% de los locales —unos 7.134— en Westminster, con sus edificios antiguos rehabilitados, incluido el West End, disponen de aire acondicionado, mientras que el 68% cuenta con algún tipo de refrigeración mecánica.
Según la Oficina Meteorológica, Reino Unido va camino de registrar el verano más caluroso de su historia en cuanto a temperatura media. El Comité Independiente de Cambio Climático ha pedido al Gobierno que se comprometa a establecer una temperatura máxima a nivel nacional para los lugares de trabajo por motivos de seguridad.
Según una reciente encuesta de YouGov, realizada en nombre del grupo ecologista Amigos de la Tierra, el 79% de los encuestados apoyaba la medida. A Harry Mills, director general de una empresa de gestión de divisas, se le prohibió durante semanas este verano abrir el balcón de su piso en Battersea mientras se realizaban las reformas del edificio. La temperatura interior llegó a superar los 30°C en ocasiones.
Ir a su oficina en Wandsworth no sirvió de mucho, ya que carece de aire acondicionado. Afortunadamente, su piso da a un atrio interior, por lo que no le daba la luz solar directa, explicó. Aun así, cuando traslade su empresa a la City el año que viene, "tendrá que tener aire acondicionado sí o sí. Ni siquiera lo pensamos cuando nos mudamos aquí, pero ahora es imprescindible".
Incluso los inquilinos más consolidados de la City están sufriendo las consecuencias de las altas temperaturas.
Algunas empresas han establecido límites que les impiden bajar la temperatura del aire acondicionado al mínimo, en un intento por reducir el consumo de energía y las emisiones. Las firmas de contabilidad y consultoría Deloitte y KPMG cambiaron sus sistemas de control de temperatura hace unos tres años, según sus informes anuales, y ahora operan con una configuración fija.
Los sistemas de aire acondicionado también contribuyen al efecto isla de calorurbano y utilizan refrigerantes, que empeoran el calentamiento global en un círculo vicioso, aunque está previsto que estos gases se eliminen progresivamente en virtud de un acuerdo internacional jurídicamente vinculante adoptado en 2016.
Algunos propietarios se están planteando opciones de climatización y las llamadas medidas pasivas, como las persianas solares y la ventilación. Pero, en un mercado donde la oferta de espacio de oficinas de alta calidad ya era limitada, las olas de calor de este verano han acelerado la polarización entre los edificios con y sin aire acondicionado.
Los sistemas defectuosos pueden empeorar una situación ya de por sí lamentable.
El Centro H. B. Allen del Keble College de la Universidad de Oxford, inaugurado hace unos seis años, se construyó sin aire acondicionado. Una noche de junio, los calefactores del edificio se encendieron automáticamente, hasta que quienes se encontraban dentro lograron apagarlos manualmente, según una persona familiarizada con el problema.
Un portavoz de Keble College declaró que no tenían constancia del incidente y que, de haberse reportado, sus equipos de mantenimiento y limpieza "lo habrían investigado de inmediato".
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